“El neoliberalismo como filosofía hegemónica está muerto: sigue en el poder, pero ya no tiene credibilidad”

Nacida en 1947 en Baltimore y profesora de la New School de Nueva York, Nancy Fraser ha mantenido diálogos críticos con Judith Butler sobre las políticas de identidad y de clase. Entre sus publicaciones se destacan Dominación y emancipación, junto a Luc Boltanski (Capital Intelectual), Contrahegemonía ya (Siglo XXI) y Capitalismo: Una conversación en la teoría crítica, junto a Rahel Jaeggi (Morata). Sus investigaciones giran en torno a la problematización de sociedad y naturaleza, producción y reproducción, economía y política. Formada con Jürgen Habermas, pone en cuestión lo “publico” y ejecuta diagnósticos sobre los cruces entre las formas de producción y las de organización social.

Más agroindustria es menos soberanía y justicia social

Durante toda la pandemia quedó claro a qué juega cada actor económico en la realidad nacional: mientras los sectores concentrados de las cadenas agroalimentarias y agroindustriales, desde la producción a la comercialización, apostaron a engordar sus márgenes de ganancia a costa de un pueblo empobrecido, especulando con la cotización del dólar o los precios internacionales; las organizaciones sociales y populares, de la agricultura familiar campesina e indígena y la economía social, salieron a apagar el incendio y a poner el cuerpo para que el alimento llegue a cada familia que lo necesitaba.

Vacunas: un mundo más desigual emerge

La carrera por las vacunas está entrando en una nueva fasemás ligada a la producción y distribución masivas a escala planetaria, y ya podemos afirmar que los beneficios de las primeras vacunas que se encuentran disponibles en el mercado están muy lejos de ser igualmente distribuidas en función de las necesidades de las poblaciones, incluso sabiendo que no es posible librarnos de la pandemia de Covid-19 si el 70% de la población mundial no se inmuniza.

Sobre la desigualdad y otras pandemias

En la semana que recién dejamos, signada por el tratamiento legislativo de la legalización del aborto, disputas ideológicas por las vacunas contra el Covid-19 y un acto de unidad oficialista, el gobierno de Alberto Fernández promulgó la ley que establece el Aporte Solidario y Extraordinario para paliar los daños de la pandemia y el aislamiento social. El tan mentado como postergado Impuesto a la Riqueza, pues claro.

Yo me quedo en casa, patrona

El aislamiento social preventivo no se vive del mismo modo en todas las clases sociales: para las familias pudientes con mansiones, un mes sin el personal doméstico puede ser una pesadilla. Por eso activan una batería de chantajes emocionales y patronales, para impedir que las trabajadoras del hogar cumplan el aislamiento social preventivo en sus casas. Pero las abejas se siguen organizando y esta vez toca cuidarse. Cómo se comunican, el sindicato que aun no está, la estrategias para plantarse. ¿Ahora sí las vemos?