30 años después

Hace unos años, recordando el regreso de la democracia en 1983, reviví la inmersión en la multitud que aquel 10 de diciembre fue a saludar la asunción de Raúl Alfonsín en la Plaza de Mayo. 1983 fue un año inédito en la inmersión en multitudes. La primavera democrática reinstaló los cuerpos en las calles. Nunca más hubo cierres de campaña como los de aquel año, con millones de personas atestando la 9 de Julio, ni una asunción tan celebrada por ganadores y perdedores. ¿Qué sabíamos de la democracia? Muchos, apenas, que no era la dictadura. Eso alcanzaba para escupir tantas almas al espacio público, durante tantos años vedado y tutelado.

Discurso de asunción del Dr. Raúl Alfonsín como Presidente de la Nación

“Honorable Congreso de la Nación:

Venimos a exponer a vuestra honorabilidad cuáles son los principales objetivos del gobierno en los diversos terrenos en que debe actuar: la política nacional e internacional, la defensa, la economía, las relaciones laborales, la educación, la salud pública, la justicia, las obras de infraestructura, los servicios públicos y todas las otras cuestiones que reclaman la atención del pueblo, de los gobernantes y de los legisladores.

Pero queremos decir, también, que entre todas las áreas habrá un enlace profundo y fundamental: que una savia común alimentará la vida de cada uno de los actos del gobierno democrático que hoy se inicia: la rectitud de los procedimientos.

Grupo de Curas en la Opción por los Pobres

El grupo nacional de curas en Opción por los Pobres nos hemos reunido en estos días en nuestro 26º encuentro anual, sintiéndonos y queriendo ser “una iglesia pobre y para los pobres”. Y como Iglesia de los pobres sabemos que la pobreza es un pecado, pero no es un pecado ser pobres; pecado es generar pobreza, pecado son las estructuras que generan desigualdad y la naturalizan. Pecado es despreciar a los pobres.

¡Aguanta o revienta!

La democracia se basa en la convicción de que en la gente común hay posibilidades fuera de lo común.
Harry Emerson Fosdick

La gran respuesta está escondida en el magma del desconcierto. Nadie da crédito a lo que ocurre. Muchos elucubran, analizan y psicoanalizan el presente y sus estertores, pero la mayoría desbarran. No por ignorancia, sino porque lo que ocurre pareciera que ocurriera más allá de la verdad, más allá de lo posible e imposible.

1983-1993: el nuevo poder politico

Los diez años de democracia transcurridos entre 1983 y 1993 se presentan como la superación de tres pasados de la sociedad argentina: el anterior a 1976; el de la ultima dictadura militar y su feroz violación de los derechos civiles y políticos; el de las hiperinflaciones de 1989 y 1990.

El gobíemo actual anudó la siguiente relación entre esos tres pasados: luchar, reclamar o resistir como antes de 1976, puede producir un desorden político que haga necesaria una nueva dictadura o un desorden económico que origíne nuevas hiperinflaciones.

Diez años otra Argentina

El kirchnerismo anunció el final de la transición que comenzó Raúl Alfonsín. Son las dos puntas del camino. Es al mismo tiempo el final de ese tránsito y el comienzo de un nuevo ciclo. No hay un camino de vuelta a un modelo de apariencia democrática como el que aparecía en forma intermitente, entre los gobiernos militares del siglo pasado. Es un nuevo esquema, con nuevos paradigmas y diferentes reglas de juego.

En el siglo XX las democracias eran esencialmente inestables. Y esa fragilidad respondía a que además de las instituciones formales había una trama de poder de hecho, un bloque fuertemente consolidado, que gobernaba al mismo tiempo que el esquema institucional. Era una sociedad con dos esquemas de gobierno simultáneos.

“El tema de la reforma judicial debe ser de todo el pueblo”

Eduardo Anguita: –Empecemos por el tema que convoca a la mayoría de los medios. ¿Qué se está reformando? ¿Qué significa esta modificación del Consejo de la Magistratura que usted integró durante cuatro años del 2002 al 2006?.

Beinusz Szmuckler: –Me parece que el origen de esto está en el lanzamiento de este movimiento denominado Justicia Legítima, integrado por una cantidad de jueces, de defensores públicos, de fiscales, que salió como reacción frente a las posiciones de la Asociación de Magistrados y funcionarios de la justicia Nacional, que a fines del año pasado había publicado un documento con un contenido de defensa corporativa muy fuerte, que mereció esa respuesta. Yo creo que esto es como un punto de partida. Es evidente que hay que transformar la Justicia.