Argentina: un futuro de liderazgo en energía y su disputa con las grandes potencias

Mauro Fernández


Argentina comienza a ubicarse en un lugar central de cara al objetivo mundial del 2035 de reducir las emisiones de dióxido de carbono en el sector automotriz, por lo que las principales empresas del rubro han empezado a migrar sus vehículos nafteros a nuevos modelos eléctricos.

Como cuarto productor mundial de Litio, el país debe incrementar su producción de 37.500 toneladas en 2022 a 246.500 hacia el 2030 para contribuir con ese objetivo, recibiendo millonarias inversiones por parte del sector privado. Uno de los objetivos que debe intentar lograr Argentina es atraer la producción de vehículos a nuestra región y no ser un mero proveedor del mineral o de sus baterías.

Un jugador clave en el cambio de modelo automotriz

Ford, General Motors, BMW y Toyota presentaron planes para invertir en Argentina, asociándose con empresas mineras que ya se encuentran operando en los diferentes salares del país. Otra empresa que también obtiene litio para sus baterías es Tesla, de Elon Musk. Ésta requiere del refinado de parte de China, por lo que el escenario político actual entre los gobiernos del gigante asiático y de Estados Unidos no es el más favorable para sus intereses comerciales.

Con respecto a las multinacionales mencionadas, Ford alcanzó un acuerdo con la australiana Lake Resource para adquirir litio en las provincias de Salta y Catamarca. General Motors firmó un convenio de seis años para trabajar en conjunto con la norteamericana Livent en el Salar del Hombre Muerto, en Catamarca. Esta misma minera también ha alcanzado acuerdos con Tesla y BMW.

Por el lado de la japonesa Toyota, la empresa forma parte de la operación en Salar de Olaroz, Jujuy, desde el año 2010, junto a la minera australiana Allkem (ex Orocobre) y la provincial Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado (JEMSE). A su vez, la automotriz participó en la fundación de Sales de Jujuy que, además de contar con estos tres grupos accionarios, tiene un grupo inversor en Singapur.

Más allá de las gigantes automotrices, el mes pasado, la compañía de origen chino Chery anunció que invertirá en la provincia de Santa Fé para producir su nuevo vehículo eléctrico. El plan de fabricar 50.000 autos por año se pondría en marcha luego de invertir en la producción de materiales para el mismo, en la Provincia de La Rioja.

El mapa del Litio en Argentina comienza a jugar un rol muy importante de cara al futuro y en sintonía con esto aparecen muchas otras iniciativas que empujan a nuestro país hacia una profunda transición energética.

De la transición energética nacional al resto del mundo

A modo de alcanzar una definición: las “energías renovables” son aquellas fuentes energéticas basadas en el uso del sol, el viento, el agua o la biomasa (vegetal o animal, -entre otras-). Se caracterizan por no utilizar combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas), sino recursos capaces de renovarse ilimitadamente.

Cuando Argentina declaró la producción de energía renovable de “interés nacional” apenas producía un 2% del total de lo consumido de manera sustentable. Mediante la Ley 27.191 el país se propuso alcanzar el 17% para este año y el 20% para el 2025. Sin embargo, el año pasado el promedio alcanzado fue del 13%, tres por debajo del objetivo.

El principal proveedor de energía verde en nuestro país es el viento, ya que la energía eólica representa el 74% del total, seguido por un 13% por parte del sol mediante la energía fotovoltaica solar. El resto lo componen el hidrógeno y la bioenergía casi en partes iguales, mientras que otra fuente alternativa, la energía nuclear (no considerada renovable), se dispersa por diferentes rincones del país asistiendo diferentes industrias y sectores..

A fines del mes de julio se presentó el listado de los proyectos recibidos correspondientes a la convocatoria de “Manifestaciones de Interés” (MDI) para desarrollar proyectos de infraestructura que contribuyan a incorporar “Generación Renovable” y/o instalaciones de almacenamiento de energía en puntos de la red, para la cual se enlistaron más de 480 proyectos.

De manera que Argentina continúa su camino, lento pero firme, hacia la transición energética y posicionándose dentro de los países líderes en la misma, con grandes inversiones en diferentes campos y con una profundización de la explotación del Litio, que contribuye con el desarrollo tecnológico para la creación de autos eléctricos y otros componentes de energía limpia.

Geopolítica Energética

La disputa entre las grandes potencias por el acceso a los recursos energéticos del mundo no son algo nuevo, la puja por el petróleo sigue siendo un motivo de enfrentamientos y guerras, aunque todo parece indicar que hacia el futuro estamos en miras de conflictos por energías limpias o minerales que permitan el acceso a ella.

Sin intención de enumerar todos los conflictos bélicos por intereses en fuentes de energía, podemos comenzar a ver otro tipo de disputas donde intervienen en mayor medida los sectores privados y sus vínculos con los gobiernos de turno, como por el ejemplo la sospecha del Golpe de Estado en Bolivia en relación a los intereses por los recursos del Litio.

El territorio argentino tiene grandes reservas de Litio y diferentes fuentes de energía limpia que han generado mucho interés por parte de inversores extranjeros, principalmente Estados Unidos, Canadá, China y Australia, con cooperaciones conjuntas entre empresas de los diferentes países.

Argentina es un país en disputa entre las grandes potencias que quieren quedarse con el Litio, con la capacidad productiva de energía eólica y solar y con el acceso a otros sectores, como por ejemplo la producción de energía en base a hidrógeno verde en la provincia de Río Negro en manos australianas.

Volviendo al Litio, este mineral ha incrementado su valor de mercado de $4.450 USD por tonelada en 2012, a $48.000 en promedio en el año 2022 y todo indica que continuará en ascenso. El propio Elon Musk declaró que invertir en este mineral es como apostar a una máquina de fabricar billetes.

Dentro de la geopolítica energética, China comienza a pisar cada vez más fuerte en Afganistán luego de la salida del ejército estadounidense en el 2021 y ha anunciado inversiones millonarias en Litio para quedarse con la producción minera en una región clave para el dominio de este recurso.

Otro recurso que también continúa en ascenso y que, como se destaca en el final de la película The Big Short (La Gran Apuesta), es “el recurso del futuro”, es el agua, cuyos fondos de inversión superan el 10% de renta a largo plazo.

Sin embargo, a diferencia de lo que muchos creen, Argentina no es el país con la mayor reserva de agua dulce del mundo, de hecho ni siquiera se encuentra en el Top 10. Afortunadamente, para no ser otro campo de disputa, tanto Estados Unidos como China sí ocupan los primeros puestos. Por lo contrario, Chile es uno de los países con menor cantidad de reservas de agua del planeta.

¿BRICSA?

Debido a la constante inversión que está realizando Argentina en materia energética, a sus reservas de combustibles fósiles y a la enorme capacidad de producción de alimentos, China insiste con la inclusión de nuestro país en el BRICS (el grupo de economías emergentes compuesto por Brasil, Rusia, India y Sudáfrica, además del gigante asiático).

El interés argentino en reconfigurar el grupo hacia lo que sería “BRICSA” no es menor ya que representa una importante fuente de financiamiento, principalmente mediante el New Development Bank y el Chinese New Infrastructure Investment Bank, ambos con sede en Beijing. A su vez, la unión con estos países significa un mayor acceso a un mercado de unos 3.2 billones de habitantes.

Sin embargo, en el contexto actual existe una fuerte resistencia por el lado de Brasil y su presidente Bolsonaro, ya que el país vecino no quiere perder protagonismo en Latinoamérica y desea seguir siendo el líder del continente sin tener que compartir su participación. Claro está, esto podría cambiar a partir de octubre, dependiendo de las elecciones presidenciales y la posibilidad de que Lula Da Silva regrese al sillón presidencial.

Brasil mantuvo en jaque al grupo BRICS desde la llegada de Bolsonaro al poder, ya que se temía un mayor acercamiento hacia los Estados Unidos debido a la simetría ideológica con el país del norte y a su líder por aquel entonces: Donald Trump. Lo concreto es que la relación entre ambas naciones no llegó a fortalecerse para dañar al BRICS en mayor medida y la llegada de Joseph Biden al poder el año pasado enfrió las relaciones aún más entre estos países.

La intención de China de crear un grupo fuerte desde su matriz energética no sólo radica en sumar a Argentina, sino también en incorporar a Irán, país dueño del 9% de las reservas de petróleo a nivel mundial y del 17% del gas natural. Si bien la llegada de Irán al grupo podría presentar una clara posición “anti-oeste” por el lado del BRICS, Argentina ayudaría a nivelar esa mirada por su conexión con Estados Unidos mediante el FMI y las relaciones económicas de India con Japón, Australia y América del Norte.

Mientras que todo parece indicar que tanto Argentina como Irán ingresarían al BRICS en el año 2023, Turquía, Egipto y Arabia Saudita comenzaron el proceso oficial para sumarse al grupo en igual medida.

Un futuro verde

Argentina ocupa un lugar de liderazgo en el trazado del camino de sustentabilidad hacia el futuro. El mapa energético en nuestro país, junto con el enorme negocio del Litio, incorpora actores importantes tanto del sector público como privado de diferentes rincones del mundo, jugando un rol clave en la geopolítica global actual y futura.

Mientras que muchos países le recriminan a nuestro gobierno el bajo nivel de rechazo que hubo sobre la Guerra en Ucrania, nuestro país intenta sumarse al BRICS, conformado por Rusia entre los diferentes integrantes. La relación con Putin genera malestar en los Estados Unidos, con quién también tenemos fuertes lazos comerciales y un acuerdo económico con el FMI.

El negocio del Litio poco a poco comienza a esclarecer su panorama y hasta el momento parece haber lugar para la mayoría de los jugadores, aunque en cualquier momento puede haber conflictos de intereses por la gran cantidad de actores involucrados. Lo importante sería incrementar el beneficio que este sector le pueda brindar a nuestro país en general y a las comunidades que deben afrontar los malestares que esta industria genera en particular.

El futuro energético argentino es verde, y más allá de que alcanzar el destino posiblemente se extienda más de lo deseado, el camino hacia la transición está trazado y hacia allá vamos.

 

Revista hamartia - 14 de agosto de 2022

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