Por la defensa de los derechos humanos y la democracia en América Latina

El viernes 8 de diciembre la periodista y Directora Ejecutiva de la Agencia Latinoamericana de Información –ALAI, Sally Burch, fue deportada por el gobierno de Mauricio Macri cuando llegaba a Argentina para realizar actividades informativas en el marco de la XI Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio OMC, que tendrá lugar en Buenos Aires del 10 al 14 de diciembre.

“El peligro en tiempos de crisis es buscar un salvador que nos devuelva la identidad y nos defienda con muros”

 

El viernes, a la misma hora que Donald Trump juraba su cargo en Washington, el papa Francisco concedía en el Vaticano una larga entrevista a EL PAÍS en la que pedía prudencia ante las alarmas desatadas por el nuevo presidente de Estados Unidos —“hay que ver qué hace, no podemos ser profetas de calamidades”—, aunque advertía de que, “en momentos de crisis, no funciona el discernimiento” y los pueblos buscan “salvadores” que les devuelvan la identidad “con muros y alambres”.

“La revolución de las balas de goma: Argentina bajo Mauricio Macri”

Globos amarillos, música de fiesta, el perro Balcarce ‘en el sillón presidencial: con el triunfo de Mauricio Macri los medios de comunicación nacionales e internacionales fueron unánimes, irrumpió en Argentina la “Revolución feliz” – el fin del endurecimiento populista y la “vuelta a la escenario mundial”. Una ideología liberal, democrática de derecha. Macri dijo a un grupo de periodistas reunidos, pertenecientes a Le Monde, The Guardian, La Stampa y El País, que se sentía reflejado en su ídolo Nelson Mandela. Ninguno de los presentes sintió la más mínima sospecha de sarcasmo.

Violentos con máscaras

Luego de las manifestaciones que colmaron las calles de las principales ciudades brasileñas en junio y julio, parecía que las marchas seguirían hasta que algo ocurriese. Bueno: nada concreto ocurrió y las marchas perdieron fuerza. Al mismo tiempo se registró otro fenómeno, que pasó a ocupar las atenciones: grupos que salen a las calles destrozando todo lo que esté a su alcance. Así, el impacto de manifestaciones multitudinarias se desvanece mientras empieza a predominar el rechazo de la opinión pública a la actuación de grupos cuyos propósitos nadie parece entender.