Una mirada sobre el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM)

Javier Gortari * (Especial para sitio IADE-RE) | Una reseña del libro "Economía regional yerbatera 2002/2016: logros y limitaciones en 15 años de funcionamiento del INYM" (Editorial Universitaria, Universidad Nacional de Misiones, 2018. Reimpresión junio 2019).

Esta publicación presenta los resultados de dos tesis de posgrado que tomaron como objeto de estudio la economía regional yerbatera. Caracterizando a la actividad como una economía regional estructurada sobre un modelo de acumulación históricamente organizado y apropiado desde y por el poder central (desde 1881 y hasta su provincialización en 1953, Misiones fue un Territorio Federal gobernado por un delegado del Poder Ejecutivo Nacional), con una articulación de actores, intereses y concepciones culturales/ideológicas que facilitaron y justificaron la concentración económica en la cadena productiva y la extracción de excedentes desde los eslabones más vulnerables a los más poderosos y desde la periferia hacia los intereses del puerto y la región pampeana.

Más allá de los períodos de auge y depresión propios de esta actividad agroindustrial, la producción yerbatera estuvo históricamente tutelada por la intervención estatal: encomienda española, permisos de explotación, tributos reales, reducciones jesuíticas, autorizaciones de exportación e importación, promoción del cultivo a través de la colonización, aranceles aduaneros, cupos de producción e importación, Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM), Mercado Consignatario, precio conjetural, prohibición de cosechas, etc.

La desregulación económica (Decreto Nº2284/91-Menem/Cavallo-) llevada a cabo durante la década del ´90, tuvo un fuerte impacto sobre la configuración socioeconómica regional, estructurada alrededor del cultivo, industrialización y comercio de la Yerba Mate. Provocando el deterioro en las condiciones de vida de miles de pequeños productores y de obreros rurales y sus familias, bruscamente empobrecidos por la baja de precios en la materia prima y en los valores del trabajo asociado que la desregulación generó. La protesta social consecuente alcanzó su pico en el año 2001, impulsando al Gobierno Provincial y a los legisladores nacionales misioneros a promover la recreación de una nueva instancia reguladora: el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), creado por ley en el año 2002. El INYM se convirtió así en el espacio público de la disputa política/económica entre los actores del sector y en la caja de resonancia de aquellas cuestiones que el modelo neoliberal confinó en los diez años previos, al espacio “neutral” del libre juego de la oferta y la demanda.

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* Profesor Titular de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) | 03-10-2019.