Tres Gargantas, una gigantesca represa es la nueva muralla china

Redacción Clarín

Ayer concluyeron las obras de esta enorme obra hidroeléctrica, la mayor del mundo. Casi dos millones de personas fueron desplazadas y costó alrededor de 27.000 millones de dólares. Quejas de ecologistas.

Fuente: Clarín
Luego de 13 años de una peligrosa construcción que obligó al desplazamiento de casi dos millones de personas, China concluyó ayer con diez meses de anticipación la construcción de la represa de las Tres Gargantas, la mayor obra hidroeléctrica del mundo a la que llama "la nueva Gran Muralla".

La represa es una enorme pared a lo ancho del poderoso río Yangtze que también intentará domar esa vía de agua causante de graves inundaciones y que tanto alimenta como atormenta al pueblo chino desde hace 5.000 años.

Los ingenieros que trabajaron en esta obra, muchos de los cuales pasaron sus carreras enteras en el lugar, se reunieron ayer en una ceremonia sencilla, pero con el aditamento de fuegos artificiales. Esta barrera color marrón alcanzó finalmente su altura máxima de 180 metros y se extiende a lo largo de 2.272 metros de las aguas verde oscuro del Yangtze, en la zona de las Tres Gargantas, provincia de Hubei, en el centro de China, 960 kms al sudoeste de Beijing.

El proyecto de las Tres Gargantas, en el que trabajaron 25.000 personas y tuvo un presupuesto de entre 24 o 27.000 millones de dólares según distintas fuentes, es efectivamente la obra de ingeniería más ambiciosa de China desde la Gran Muralla. En opinión de funcionarios chinos, dejó atrás a la represa brasileña de Itaipú como mayor central termoeléctrica del mundo. Sus 28 generadores, que estarán operativos recién en 2008, producirán casi 85.000 millones de kilovatios/hora de electricidad por año.

"Se trata del mayor proyecto que haya emprendido el pueblo chino en miles de años" aseguró Li Yong'an, gerente general de la empresa Tres Gargantas del gobierno chino, que dirige este proyecto bajo la supervisión directa del premier Wen Jiabao.

Tanto por su magnitud como por su ambición -así cómo por su costo humano-, el proyecto Tres Gargantas se ha convertido en un símbolo de la implacable determinación y energía de China para ocupar su lugar entre las potencias económicas del mundo. Al mismo tiempo, el proyecto puso al descubierto la voluntad del Partido Comunista para sacrificar derechos individuales en beneficio del bienestar general del país y para correr elevados ries gos en nombre del progreso.

Los chinos soñaban desde hacía tiempo con una represa sobre el río Yangtze para aliviar las inundaciones en la zona y facilitar la navegación. Sun Yat-sen, venerado como el fundador de la república china, exhortó a construir esta represa allá por 1918. Ingenieros norteamericanos sugirieron también la construcción de una represa en este punto justo después de la Segunda Guerra Mundial. En tanto que Mao Tse Tung, cuyo Partido Comunista asumió el poder en 1949, escribió siete años más tarde que debían levantarse "muros de piedra" alrededor de este río.

La construcción de la represa estuvo signada por polémicas a raíz de las pérdidas de viviendas y fuentes de trabajo que sufrieron cientos de miles de personas.

El gobierno chino estimó que al menos 1,2 millones de personas sufrieron desplazamiento a raíz del proyecto, pero grupos humanitarios consideran que son 2 millones quienes afrontan pérdidas de bienes y fuentes laborales.

El dique tiene un embalse de 660 kilómetros y una capacidad de 39.300 millones de metros cúbicos. Para dejar lugar al agua encerrada, que se elevó hasta más de 120 metros por encima de su nivel natural, 1.200 pueblos y dos ciudades enteras, por lo menos, debieron mudarse del lugar. Una mujer denunció que fueron incumplidas las promesas de indemnización a quienes fueron desplazados de sus viviendas, que incluían una suma de dinero por persona y por unidad de tierra perdida.

Zigui, una de las localidades y poblados emplazados en las costas del río Yangtze que quedaron sumergidos, fue escenario de las protestas más activas contra la construcción del dique. Mucha de esta gente se queja de que las indemnizaciones acordadas desaparecieron a manos de funcionarios corruptos y que no les alcanza para vivir en sus nuevas ubicaciones.

La oficina de auditores del Estado ya había denunciado en 1999 que se estaban malversando millones de dólares de fondos de indemnización. Según la agencia de noticias New China, muchos funcionarios fueron investigados y juzgados por ello. Aún así, las quejas no cesan.

La construcción estuvo a cargo del grupo China Yangtze Three Gorges Project Company, sociedad fundada por el Estado, que cotiza en bolsa desde 2003.

La decisión de poner este proyecto en marcha fue dejada en manos de la actual conducción comunista, dominada por ingenieros y ávida de construcciones. Li Peng, un ex funcionario del área de obras hidráulicas, logró que el proyecto comenzara hacia fines de la década del 80, cuando él era premier.

Los primeros cimientos se colocaron en 1993 bajo la presidencia de Jian Zemin, un ingeniero educado en la Unión Soviética.

Hoy se festeja la finalización de la represa bajo la presidencia de Hu Jintao, graduado de ingeniero hidráulico y que adoptó como mantra el "desarrollo científico".

De todos modos, los sectores más críticos de este proyecto -que son muchos, tanto dentro de China como en el extranjero- se preguntan si la construcción de una represa gigantesca es realmente un hecho científico en este siglo XXI, cuando muchos países analizan si es conveniente levantar represas en sus ríos. A pesar de lo que costó, recuerdan los más críticos, la represa de las Tres Gargantas producirá para 2010 sólo el 2 por ciento de la electricidad de China.

Por otro lado, los ecologistas advierten que la reserva de agua detrás de la represa podría terminar siendo un gigantesco estanque de desperdicios para Chongqing, la concentración urbana más grande de China que está 400 kms al norte lo que derivaría en un tremendo desastre medioambiental.

"Todas las cosas tienen su pro y su contra y el proyecto Tres Gargantas no es una excepción en este sentido" recordó Cao Guangjing, el subgerente de la empresa constructora. "De todos modos, son muchos los estudios llevados a cabo desde el comienzo, que mostraron que las ventajas superan a las desventajas".