¿Qué hacer con los residuos sólidos urbanos?

Eduardo Dvorkin * (Especial para sitio IADE-RE) | "El tema de la disposición de los RSU es aún un tema abierto que requiere los aportes de más investigación científica y tecnológica".

Las grandes ciudades producen enormes cantidades de los llamados residuos sólidos urbanos (RSU). Según el Banco Mundial en el año 2010 las ciudades del planeta generaron 1.300 millones de toneladas de RSU y en el 2025 la predicción es de 2.200 millones de toneladas.

Para tener una idea intuitiva del volumen que esto implica (El Cronista, 04/03/2018) podemos decir que equivale aproximadamente al volumen de un edificio de 7 pisos cuya planta es toda el área de la CABA.

Según se ha informado (La Nación, 12/01/2018) los RSU que produce la CABA contienen 13% de material plástico que es reciclable solamente en un porcentaje y sin que el porcentaje de reciclado posible sea económicamente atractivo.

Gestión de residuos urbanos: ¿qué hacer con los RSU?

Si bien no podemos responder aún a esta pregunta, si podemos listar los cursos de acción que no deben seguirse.

   1. La incineración de los RSU es altamente contaminante y no debe ser considerada una opción posible.

   2. El depósito en zonas vecinas a CABA, creando enormes basurales que degradan fuertemente las condiciones de vida de los vecinos del lugar, no puede seguir siendo considerada una opción.

El tema de la disposición de los RSU es aún un tema abierto que requiere los aportes de más investigación científica y tecnológica.

Cuando a partir del 10 de diciembre de este año los argentinos recuperemos la capacidad de pensar nuestro futuro, el tema de los RSU deberá formar parte de la agenda de políticos e investigadores científicos y tecnológicos.

Entre tanto, debemos pensar en formas de reducir los residuos que se generan en la ciudad, más allá de los inútiles clichés de “basura cero” que propagandiza el GCBA. 

Para empezar, los envases de bebidas, todos ellos, deben ser “retornables”, no solamente como un vale para comprar otra bebida. Hay ciudades, como Boston, que por cada envase de bebida de plástico o de aluminio que es retornado en un supermercado, los que lo llevan reciben dinero en efectivo, estimulado así el no transformar los envases vacíos en residuo. No es la ciudad la que debe pagar el 50% de la logística de los fabricantes de refrescos.

También debemos impedir convertirnos en el basurero de los países de alta industrialización. Para ilustrar sobre los riesgos involucrados cito un ejemplo en México. Hace ya muchos años que pude advertir contadores Geiger instalados en las entradas de chatarra de las acerías. El motivo es que importan la chatarra desde Estados Unidos y muchas veces encontraron residuos de instalaciones de medicina nuclear escondidos en la chatarra. Un procedimiento “barato” aunque homicida que algunas empresas de medicina nuclear encontraron para bajar sus costos operativos.

¿Cómo disminuir la cantidad de RSU que producen nuestras ciudades y cómo disponer de ellos sin perjudicar ni a los mismos habitantes de las ciudades ni a sus vecinos? Este es un desafío que deberá involucrar a científicos sociales, a científicos de las llamadas “ciencias duras” y a ingenieros.

 

* Doctor en Ingeniería | 18-09-2019.