¿Qué ciencia quiere el país?

Jorge Aliaga * (Especial para sitio IADE-RE) | Reseña de libro "¿Qué ciencia quiere el país? Los estilos tecnológicos y los proyectos nacionales" de Eduardo Dvorkin. 

Eduardo Dvorkin es un ingeniero atípico para la Argentina. La enorme mayoría de sus colegas desarrolla su vida profesional en el ámbito empresarial. Aquellos que se acercan a la universidad luego de finalizados los estudios de grado en general lo hacen para tomar cursos de actualización o perfeccionamiento. Algunos con vocación docente completan su jornada de trabajo en empresas con el dictado de algún curso, en general de posgrado. La minoría de los ingenieros decide dedicarse a actividades de investigación y docencia en la universidad a tiempo completo. Estos suelen ser los que se forman en tareas de investigación mediante la realización de un doctorado. Eduardo forma parte de un tercer grupo, todavía menos nutrido en estos pagos: aquellos ingenieros que han hecho un doctorado – en este caso en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) – y luego han desarrollado actividades de investigación aplicada de manera muy destacada en el ámbito empresarial.

Esta característica, sumada a la visión política que lo ha acompañado desde joven, le permite a Dvorkin encarar una temática como la que analiza en "Estilos Tecnológicos y Proyectos Nacionales". Un libro que es de lectura amena, escrito con precisión y sin tecnicismos.

El autor comienza marcando claramente el ámbito donde desarrollará su obra al definir las diferencias entre ciencia, tecnología y técnica. En ese escenario introduce lo que postula como los estilos tecnológicos que se han consolidado desde el siglo XX en la Argentina: neo-liberal periférico y de desarrollo inclusivo.

Dvorkin explica el papel que tiene el país dentro del modelo internacional de grandes empresas multinacionales, y de qué manera esto le da el carácter periférico al estilo neo-liberal impulsado tanto en la dictadura cívico-militar de 1976-1983 como durante el Menemismo. Dentro de ese esquema explica las características tanto de nuestra industria automotriz como de nuestra electrónica de consumo.

Este análisis le permite postular las cuatro opciones que el país enfrenta al momento de optar por la relación entre ciencia, tecnología y producción: compra de equipamiento llave en mano; compra de equipamiento con participación en el proceso de ingeniería, montaje y puesta en marcha; desarrollo de ingeniería básica local, ingeniería de detalle de equipos por parte del fabricante local con montaje y puesta en marcha del conjunto; y desarrollo local. Estas cuatro opciones aparecen en el análisis de Dvorkin condicionados fuertemente por el rol que tomen en la práctica tanto las empresas multinacionales y el estado: grandes empresas multinacionales con centro de decisión tecnológica en el exterior; grandes empresas con dentro de decisión tecnológica en el país; pequeñas y medianas empresas nacionales; un estado productor; y un estado promotor del desarrollo local.

En este punto el autor detalla la relación entre el estilo tecnológico de desarrollo inclusivo, el impulso al desarrollo de un sistema científico y de tecnología local y el rol del estado, tanto a través de sus empresas como con el poder de compra y la concreción de consorcios público-privados. Se analiza la incapacidad del mercado para liderar estos procesos y la necesidad de evitar la recurrente falta de divisas a través del manejo estratégico de los recursos naturales.

El libro describe a través de relatos de autores invitados los logros del período 2003-2015 en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el desarrollo de radares y satélites, YPF-Tecnología (Y-Tec), entre otros. Pero además describe y analiza lo que faltaría realizar en un futuro gobierno que tenga como meta continuar este estilo de desarrollo.

Dentro de las propuestas a futuro se incluyen las características que deberían tener el estado, el manejo de la propiedad intelectual de las innovaciones y el rol de las universidades nacionales. Finalmente destaca las diferencias entre un modelo de desarrollo y otro desarrollista.

Esta obra de Dvorkin viene a ocupar un lugar entre los clásicos dedicados a este tema escritos por Jorge Sábato, Oscar Varsavsky y Amilcar Herrera. Tiene el valor destacado de documentar los enormes avances de reconstrucción del sistema de ciencia y técnica ocurridos entre 2003 y 2015, así como el impulso dado al desarrollo de empresas locales de alto contenido tecnológico. Además de ser atractivo para el lector interesado en la temática, seguramente este texto se incorporará al material bibliográfico de los posgrados que tratan este tema pero también será de utilidad para cuando el país decida continuar con la implementación de un modelo de industrialización basado en el desarrollo inclusivo. 

 

* Doctor en Física (UBA), investigador independiente CONICET, ex decano de Exactas (UBA).