Pronunciamiento por una Ley de Semillas Sin Violencias

Al hacer una lectura crítica sobre el Dictamen surgido de la Sesión de Comisión Conjunta del día 13-11-18, hemos comprendido que estamos frente a un problema grave que excede pero afecta el tratamiento de la problemática de las semillas y sus implicancias:

La incomunicación que proviene de la indiferencia, una de las más peligrosas manifestaciones de violencia. Estamos incomunicados porque el discurso utilizado para abrir diálogo invisibiliza, anula, tergiversa, denigra y/o estigmatiza una parte de la realidad. Nos proponemos entonces aportar algunas de las reflexiones que quedaron excluidas en el Proyecto de Ley a debatirse este miércoles en nuestra Honorable Cámara de Diputados.

La Semilla como bien común:

Se ha focalizado la mirada especialmente en las semillas mercantilizadas, sin embargo resulta imprescindible deconstruir la concepción de las semillas como mercancías para recuperar su auténtico sentido vital reconociéndolas como bienes comunes y ya no como recursos naturales.

Las semillas nos preceden en la existencia, por siglos y siglos los seres humanos nos hemos podido sostener como especie en el entramado del sistema vital reproduciéndolas y recreándolas colectivamente, gracias a lo cual venimos obteniendo alimentos, medicina, vestimenta, vivienda. Negar su preexistencia permite naturalizar la demanda de apropiación mediante patentamiento y regalías, lo cual sólo es un síntoma que en las últimas décadas pone de manifiesto el malestar de nuestra época.

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Red de Cátedras Libres de Soberanía Alimentaria y Colectivos Afines

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