Por su abultada caja, YPF podría comprar otra empresa petrolera

Pablo Fernández Blanco
Por primera vez desde la estatización de la empresa, en abril del año pasado, la gestión de Miguel Galuccio al frente de YPF mostró números claramente más favorables que en el pasado reciente. Esa bonanza despertó un llamado de atención en el mundo petrolero: por su tamaño, el crecimiento de su flujo de caja, sus ganancias, la marcha de la producción y una serie de aventones que recibió de parte de la política oficial, la compañía nacionalizada estaría en condiciones de comprar otras petroleras, una intención que ya reveló en el pasado reciente. Dos empresarios petroleros señalaron la misma particularidad en diálogo con LA NACION.

La eventual salida de compras de YPF es una variable para tener en cuenta, en un mercado al que le resulta difícil retener la inversión extranjera y en el que varias compañías del exterior les colgaron el cartel de venta a sus activos locales, como Apache, Gran Tierra y Petrobras, por la cual YPF hizo una oferta que no prosperó.

De acuerdo con sus números, la petrolera estatizada alcanzó en el tercer trimestre una utilidad operativa de 3444 millones de pesos, un 104% más que en el mismo período del año anterior; un Ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) de $ 7690 millones, 72,8% superior, y ganancias por 1414 millones de pesos, con un incremento de 87% con respecto a 2012.

Uno de los ítems que más tienen en cuenta los empresarios petroleros es la generación de caja. En el caso de YPF, llegó a los $ 9356 millones en el tercer trimestre del año. Expresado en la divisa local, es un 168% mayor que la del mismo período del año anterior. Pero incluso representa un número exorbitante si se lo expresa en moneda dura. Por caso, al tipo de cambio oficial de ayer, araña los 1600 millones de dólares. Es más de lo que cuestan algunas empresas con ganas de irse del país.

La bonanza de YPF está relacionada con un cambio en la política oficial. Una parte sustancial de los ingresos del tercer trimestre se originaron en la mejor remuneración que obtuvo del Gobierno por la mayor producción de gas.

En noviembre del año pasado, la presidenta Cristina Kirchner anunció que les aseguraría a las petroleras que aumentaran la producción de ese insumo -el principal responsable de la crisis energética y de la salida de dólares que condujo al cepo cambiario- ingresos por 7,5 dólares el millón de BTU (la unidad de medida).

Varias petroleras suscribieron acuerdos con el Gobierno para recibir ese beneficio. YPF fue una de ellas, y obtuvo 1656 millones de pesos por esa vía.

Algo similar se corrobora en el mercado de combustibles, donde las naftas y el gasoil de la compañía incrementaron sus precios.

Los analistas de los principales bancos de inversión recibieron con agrado los últimos balances de YPF, cuyas acciones treparon en los ultimos días en la Bolsa. Mencionaron, sin embargo, algunos puntos a tener en cuenta en el futuro de la empresa. El Itaú sostuvo, en un informe de Ricardo Cavanagh, que "la principal preocupación es la sustentabilidad de los altos beneficios en los trimestres siguientes". Y apunta entre los principales desafíos para la compañía la inflación del 35% para 2014 -de acuerdo con los números proyectados por el banco-, que requerirá negociaciones intensas con los gremios, los proveedores y podría presionar sobre sus márgenes.

Luego de una evaluación positiva, el Deutsche Bank sostuvo que la empresa tuvo márgenes operativos más bajos a pesar del crecimiento en la producción, si bien aclaró que el negocio de refinación y comercialización de combustibles fue mejor que lo esperado por "volúmenes y precios".

La Nación - 12 de noviembre de 2013