La UBA y la energía

María Eugenia Ortiz (Especial para sitio IADE-RE) | LA UBA Y LA ENERGÍA. Desafíos energéticos en la Argentina es una reciente compilación de once artículos breves de divulgación científica escritos por investigadores del Programa Interdisciplinario de Energías Sustentables (PIUBAES) de la Secretaría de Ciencia y Técnica (UBA).

El libro aparece en un momento de profundos cambios en la política energética nacional. Desde la estructura institucional del Estado, la orientación de las medidas y hasta el peso relativo de los actores que inciden en ellas. Para su constatación, sólo basta atender a la creación de un Ministerio de Energía y Minería integrado en su mayor parte por funcionarios vinculados a la actividad privada; o a las políticas desregulatorias de precios en el sector hidrocarburífero, las cuales modificaron las reglas de juego nacionales a favor del regreso a un modelo conducido por el mercado (a la sazón, oligopólico). Así como también una creciente presión de “los renovables” por irrumpir en la escena nacional.

 Los textos reflejan los debates suscitados necesariamente por aquellas transformaciones, pero si en algunos casos sus aportes se complementan, en otros discuten entre ellos abiertamente. El libro no está ordenado esquemáticamente, sin embargo su lectura podría dividirse conceptualmente en tres ejes, los cuales fueron ordenadores de tres ciclos de debate organizados por el PIUBAES durante el año 2016 y que continuaron el año pasado: 1- energía y soberanía; 2- energía y cambio climático; y 3- energía y sustentabilidad. Como es natural, estos ejes son porosos, los temas se tocan unos con otros. Una tensión recorre todos los artículos: básicamente ¿qué hacer con el petróleo? Así lo decía en su momento Adolfo Silenzi de Stagni: “Este tema del petróleo da lugar a varios debates, y la verdad es que, juzgado sin apasionamiento, se observa que el petróleo puede ser tanto una bendición como una maldición” (1993). Están los que afirman larga vida para el oro negro y proponen acciones tendientes para su uso estratégico, y por otro lado, están aquellos que militan la llamada “transición energética”, al extremo en algunos casos de proponer una sociedad “pospetrolera”, lo que en este momento de nuestra civilización, y particularmente por la composición de nuestra matriz energética nacional, parece un objetivo poco probable de conseguir.

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