La deuda bilateral Germano Griega

Oscar Ugarteche - Tesalia Valencia
La estructura de la deuda griega es mayormente oficial, con otras entidades públicas europeas, y con vencimientos de largo plazo a intereses bajos. Esta es una transformación de la deuda original que era con acreedores privados pero estos fueron rescatados y su deuda trasladada a los gobiernos. De esta manera, el verdadero problema para Grecia reside en la postura de sus acreedores, ya que éstos consideran que, si bien, la ruptura de las negociaciones profundizaría la crisis griega, los riesgos sistémicos para la zona euro y la Unión Europea serían muy inferiores a lo que habrían sido hace unos años, es decir, que la fase “grave” de la crisis del euro ya ni si quiera es comparable a cuando los bancos sistémicamente importantes -acreedores privados- estuvieron expuestos y con un riesgo latente de un efecto dominó que amenazaba a toda la zona euro. El enfrentamiento es entre el Gobierno Griego y el Gobierno Alemán, detentor de gran parte de la deuda privada rescatada.

Alemania es el acreedor bilateral más grande. Si ni Alemania ni Grecia están dispuestos a moverse para llegar a un acuerdo, entonces el nuevo juego griego, de colocar las deudas de la segunda guerra en la mesa de negociaciones, cambia su postura y obligará a que Alemania y Estados Unidos se pronuncien sobre qué pasa con el acuerdo de 1953 y por qué en 1990 no se reconsideró los pagos de reparación. (Ver http://alainet.org/es/articulo/168904">Grecia: la reparación de guerra pendiente)

Mientras tanto, lo único seguro hasta la fecha ha sido un breve respiro por parte de la Comisión Europea al decidir aportar 2,000 millones de los fondos europeos no gastados, con el fin de identificar proyectos inmediatos que permitan impulsar el crecimiento, el empleo -particularmente el juvenil- y luchar contra la crisis humanitaria de Grecia, cuyas bolsas de pobreza no han dejado de crecer en el último lustro de reformas, recortes y demás. En tanto, la presión en el calendario también ha ido en aumento, llevando al gobierno de Alexis Tsipras a un compromiso obligado para acelerar los detalles de las reformas que aseguren unas finanzas públicas saneadas, a cambio de la posibilidad de nuevos fondos.

Finalmente, la posibilidad de una salida de Grecia de la zona euro, junto con la agitación política y financiera dentro del país no es una opción viable, ya que se interpretaría como una importante derrota para la integración europea, en particular después de las arduas medidas adoptadas para mantener ilesa la unión monetaria. La reinstalación de la dracma generaría una salida masiva de capitales ante su solo anuncio, situación análoga a la de Ecuador y El Salvador, hoy dolarizadas pero que se pensó saldrían del dólar con gobiernos de izquierda. En cuanto a deuda, Grecia ha colocado un nuevo juego y Alemania deberá de explicar por qué el acuerdo de 1952 no ha sido respetado. Esto seguramente llevará el caso a un arbitraje internacional como el de 1970. Mientras tanto, en cuanto a la integración Europea, es necesario que ambas partes aprovechen la oportunidad para formular una estrategia cooperativa que permita mirar hacia el interior de la estructura para identificar y redimir los sesgos en el proceso de integración con aras de lograr avances reales hacia un futuro más estable para Europa en su conjunto. Hoy el problema de deuda es griego, cuando suban las tasas de interés será un problema de otros países también.

- Oscar Ugarteche es economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Miembro del SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) y presidente de ALAI.

- Tesalia Valencia es miembro del proyecto OBELA, IIEc-UNAM.

América Latina en Movimiento (ALAI) - 13 de abril de 2015

Noticias relacionadas

Yanis Varoufakis. A lo largo de la pasada semana, los medios informativos de todo el mundo han estado proclamando l
Ariel M. Slipak* (Especial para sitio IADE-RE) | Sin duda alguna, uno de los cambios más...

Compartir en