Larga vida a Vaca Muerta

Esta semana se confirmó, a través de un reporte de la empresa británica BP, que Estados Unidos pasó a ser el mayor productor mundial de petróleo, desplazando a Arabia Saudita de ese sitial, y el mayor en hidrocarburos en general (petróleo más gas), al haber superado en este caso a Rusia. El fuerte golpe de escena en el mercado mundial energético tiene un componente particularmente significativo para Argentina: es el resultado del desarrollo de la técnica del fracking (fractura de la formación rocosa que contiene el hidrocarburo), la misma que está alumbrando en Vaca Muerta, Neuquén. Según estimaciones publicadas por organismos oficiales de Estados Unidos, las reservas potencialmente explotables de gas de shale (así denominado por su alto contenido de arcilla) de Argentina superan a las de Estados Unidos, ocupando el segundo y cuarto lugar respectivamente en el mundo. En cuanto a las reservas de petróleo de esquistos (por la piedra que los contiene), las ubicaciones se invierten: Estados Unidos tiene la segunda reserva mundial y Argentina la cuarta. Lo más trascendente es que, en el panorama que asoma, el país corre en el pelotón de punta.

¿Qué pasa con el petróleo?

La reciente caída de los precios del crudo en el mercado internacional ha despertado todo tipo de reacciones y especulaciones. En el caso de Argentina, por ejemplo, ha traído cuestiones sobre cuán importante podría ser la caída de esos precios para afectar el desarrollo de los no convencionales y frenar las inversiones que se espera llegarán para desarrollarlos.