El feminismo, ese lugar incómodo

Lohanas, negras, originarias, putas, travas, Ofelitas. no binaries: les nueves sujetes de los encuentros renuevan la escena, quiebran su hegemonía y exponen las disputas hacia el interior del movimiento. Porque el feminismo es un punto de partida, un lugar incómodo que nos obliga a desandar certezas más que a salvarnos. Su potencia está en los cuerpos que ocupan el espacio. Se trata de amor, y también de política.

La antropóloga que incomoda

Como una estrella de rock, Rita Segato habló ante un campus colmado de académicxs, estudiantes, vecinxs del barrio. Llegó a la UNSAM para presentar la cátedra de Pensamiento incómodo en la Escuela de Humanidades y Lectura Mundi. Durante una hora y entrevistada por Mariana Carbajal habló de feminismos, escraches, biologicismo, punitivismo. Julieta Greco la acompañó durante el recorrido por la universidad y lo cuenta en esta memoria. Leé la entrevista completa.

Gleichheit. Rosa Luxemburgo y las mujeres

Si las luchas del presente se alimentan de los combates del pasado, encuentro oportuno comenzar mi breve texto en homenaje a Rosa Luxemburgo con algunas reflexiones de Nancy Fraser –la activista y profesora de filosofía política de la New School for Social Research de New York- sobre la segunda ola del feminismo y su relación con el actual capitalismo, destructor del estado de bienestar de post-guerra.

Feminismos: una revolución que Marx no se pierde

La relación entre el marxismo y el feminismo ha sido abordada al menos desde dos lógicas: la del amor romántico y la de la supuesta ceguera de Karl Marx sobre la cuestión de género. La celebración del bicentenario de su nacimiento ofrece una oportunidad de revisar esas figuras y explorar nuevas lecturas de un vínculo de indudable productividad. Es necesario, para eso, sortear los reduccionismos que acechan a ambas tradiciones (marxista y feminista).

Típico de machirulo

“Machirulo” es una palabra nueva introducida por la marea feminista. Señala al micromachista que celebra que las mujeres luchen pero cree que se les va la mano, le irrita el lenguaje inclusivo y le hincha el pañuelo verde de las pibas pero sabe que no puede decir nada. Además, el contexto en el que se hizo viral evidencia una descalificación histórica que emparenta la locura con la portación de útero.

El aluvión feminista

 

No se la vieron venir. O sí, y por eso los gestos coreografiados: el “vía libre” para debatir el aborto y el súbito interés de Mauricio Macri por la brecha salarial. Cada vez que convoca, el movimiento feminista en la Argentina rompe sus propios récords. Este Paro Internacional feminista, ya instituido como tradición del 8 de marzo, albergó sólo en Buenos Aires una marea de más de 500.000 personas, todas y cada una de ellas en expresa oposición a los gobiernos neoliberales locales y globales y a los modos nada sutiles con los que el patriarcado y el capitalismo se solapan en la vida social y en cada cuerpo individual.

Del otro lado de la huelga del 8M: Visualizando la interrupción social desde el feminismo

 

Muchas de las llamadas “huelgas generales” no han sido tales, hoy podemos entender su parcialidad. De igual modo, muchas de las huelgas que se han dado en el mundo no han entrado en el canon al no ser suficientemente inteligibles respecto del paradigma de la huelga productiva. Pero ahí no acaba todo.