"Esta central no será parte del Gobierno"

La Nación

De Gennaro niega fracturas internas.

Fuente: La Nación

Con 1.270.00 afiliados, la CTA creció representando no sólo a trabajadores del Estado sino del sector privado, a grupos de construcción barriales, experiencias cooperativas y empresas autogestionadas, y con presencia en empresas trasnacionales como Fate o Firestone, y en la representación de desocupados.

Su secretario general, Víctor De Gennaro, explica a LA NACION que en 10 años como central no se llegó a una fractura y no será la excepción la posible presentación de una lista que apoye al presidente Néstor Kirchner en las elecciones sindicales de septiembre. "La CTA no va a ser parte del Gobierno", manifestó.

-¿Se presentaría a un nuevo mandato como secretario general de la CTA?

-No tengo una decisión tomada. Dije, cuando ganamos las elecciones de la CTA, hace tres años, que mi deseo era que éste fuera mi último mandato como secretario general, lo que no significa que no siga participando ni ocupando otro cargo de responsabilidad que me confieran los compañeros de la lista que represento. También creo que me tocó cumplir una etapa; que en este nuevo ciclo hay cientos de compañeros que son referencia para los trabajadores y para la sociedad en sus localidades y en sus provincias, y en condiciones de formar un equipo muy bueno, y que yo puedo aportar desde este cargo o de cualquier otro como militante. Y también, si los compañeros me proponen, voy a aceptar otro mandato, pero pienso que mejor sería dar un paso al costado.

-Si usted no integra una lista de unidad, ¿habrá ruptura?

-Siempre se presentaron listas distintas. La unidad en el proyecto de construcción de la CTA es la aprobación, en el congreso sindical que se realizó el 30 y 31 de marzo último en Mar del Plata, de un programa para los próximos tres años que ratifica a una central obrera autónoma de los partidos políticos y de los gobiernos. Que haya elección directa nos ayuda mucho, y aunque se eligen cargos ejecutivos el programa es colectivo y la unidad del conjunto está preservada. Es legítimo que se presenten distintas listas y no por eso significa una fractura. Y mejor, como el voto es voluntario, el que no quiere presentarse, no lo hace. Estamos en contra del unicato y del verticalismo, que sólo lo promueven el autoritarismo que quiere representar al conjunto sin discutir con el conjunto.

-Una de las listas que se presentaría considera que defender el proyecto de Kirchner es defender el proyecto de los trabajadores...

-Me sorprende que haya una lista definida. Todos tenemos derecho a presentarla porque somos una central con distintas visiones de sus integrantes. Pero una lista que represente a la mayoría de los trabajadores de la CTA no estaría subordinada a ninguna estructura. Es posible que haya compañeros que tengan más expectativas sobre lo que es el kirchnerismo y otros que no, pero de allí a separarse por esas cuestiones es subestimar a los enemigos que existen en nuestro país, muy claramente identificados con el golpe militar de 1976, y que se siguen beneficiando con la gran concentración de la riqueza en pocas manos.

-¿Es perder autonomía reconocer logros de Kirchner?

-De ninguna manera, pero tampoco es ser oposición discutir que hay muchos chicos que se mueren de hambre por día. Hay que aprender a vivir en democracia. Ni el pueblo ni la CTA somos cero o cien.

-¿Sería una traición para la CTA apoyar el proyecto de Kirchner?

-La central no va a ser parte del Gobierno. Seguro que no. Y aquel que piense eso, no conoce a la CTA. Enfrentamos a Menem [Carlos] y tampoco nos aliamos con la Alianza, a pesar de las presiones. No nos equivocamos entonces. A los tres meses que ganó De la Rúa [Fernando], la CGT firmó con el Gobierno y la UIA la ley Banelco, mientras la CTA convocaba a una marcha en el Congreso.

-¿Y la lista que pierda se quedará dentro de la CTA?

-Estoy convencido de que cualquier compañero que participa en la construcción de la CTA lo hace para mejorar el conjunto. Los que están en la CTA son para mí inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Los únicos que no tiene cabida en la CTA son los corruptos y los genocidas. Todos los demás tienen derecho a pensar de la manera que quieran.