EL PLAN “MADE IN CHINA 2025”

Jorge Molinero

 

¿Cuál ha sido la ventaja comparativa que le permitió a China crecer y desarrollarse? Sin duda alguna la mano de obra barata, el tamaño del país y su gran población, de más de 1.300 millones de habitantes.

Cuando Deng Tsiao ping asumió el poder en China, en 1978, tres años después de la muerte de Mao Tse tung, el país venía creciendo a tasas elevadas (6 % anual desde la revolución de 1949) con propiedad social de los medios de producción, y volcada hacia adentro, con poco comercio exterior. Los acuerdos geopolíticos con Estados Unidos que le permitieron el ingreso creciente a ese mercado, le abrió la puerta al proyecto de crecimiento hacia afuera, basado en las exportaciones industriales simples (al inicio textiles y confecciones). El mismo esquema que tras la Segunda Guerra Mundial habían seguido, con gran éxito, las economías de Japón, Corea, Hong Kong, Taiwán y Singapur.

El tamaño de la reserva de mano de obra sub ocupada en el campo era de tal magnitud que aun con más de treinta años de crecimiento por sobre el 10 % anual se podía mantener el flujo de campesinos a las ciudades, con crecimiento de los salarios lento en los primeros años. Aun hoy, la población rural es más del 45 % de su población (era cerca del 80 % en 1975).

Sin embargo los dirigentes del gobernante Partido Comunista de China entendieron que la abundancia de mano de obra barata era la forma de arrancar el proceso de industrialización, pero que éste al complejizarse iría encareciendo los salarios, y fueron adaptando las estrategias de desarrollo anticipándose a esa dinámica. El último plan que han desarrollado de modernización e integración industrial es el denominado “Made in China 2025”.

El proyecto es uno de los soportes de los planes de expansión geoestratégicos que encara China ahora que está por ser la economía más grande del mundo, en su inevitable confrontación con la más importante, la de Estados Unidos.

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