El negocio financiero y la fuga de capitales

CEPA

 

El primer año del gobierno de Cambiemos se caracterizó por un fenomenal proceso de endeudamiento externo encarado desde el Estado, que posicionó al país como el principal tomador de crédito externo entre los países emergentes.

Incluso, la colocación de abril de 2016 para “cerrar” el conflicto con los fondos buitre (unos USD 16,5 mil millones) fue consagrada como la más importante en la historia de un país emergente, record que sólo fue superado por Arabia Saudita unos meses después. El festival de deuda no cesó en 2017 y el gobierno continuó endeudándose en dólares con bancos privados (a través de REPO), actores locales (con LETES) e internacionales (a través de la colocación de bonos a 5 y 10 años).

A esta altura, la caracterización de este proceso es por todos conocida: el gobierno pretende zanjar la brecha externa por la vía del endeudamiento, pero recorriendo a la vez, un camino distinto al desafío que implica la industrialización y el cambio estructural necesario para atacar el problema histórico de la restricción externa en un país periférico como la Argentina. Sin embargo, surge la pregunta ¿por qué hay brecha externa en una economía que no crece? Para ello basta hacer un somero repaso de dos cuestiones centrales en el frente externo actual: la evolución de la inversión extranjera y la fuga de capitales.

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Economía Política para la Argentina (EPPA) - 15 de marzo de 2017