El Gobierno ya habla de“traición” en algunas empresas. El caso Pepsico

Carlos Burgueño

 

Se señala a muchas grandes empresas de alimentos, bebidas, consumo masivo y supermercados de aumentar precios, despedir personal, suspender turnos, no invertir y subir importaciones. Se estudian más controles.

"Nos tomaron de boludos. Ahora se hacen los valientes, pero esto a Moreno no se lo hacían". Molesto. Desilusionado. Prometiendo una reacción rápida. Así reaccionó ayer una alta fuente del Gobierno al ser consultado sobre el cierre de la planta de Florida en la provincia de Buenos Aires de Pepsico. El funcionario, sin embargo, no se quedó en la situación de esta empresa de capitales norteamericanos, sino que extendió sus quejas a todo el rubro productor de alimentos, bebidas y bienes de consumo masivo de las multinacionales, a las que se las acusa en la coyuntura de aumentar injustificadamente los precios, de despedir personal sin planes de contención y de suspensiones de turnos. En el mediano plazo, se las señala como compañías que prometieron inversiones que nunca llegaron y de ser los pioneros en reemplazar por importaciones bienes antes fabricados en la Argentina. No son pocos los que en el Ejecutivo piensan en acciones directas; pero sin recurrir a los anteriores mecanismos que utilizaba el secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno, sino a acciones más racionales. En carpeta está desde hace 10 días darle aire a una de las armas más directas que tiene Cambiemos: la ahora candidata a diputada nacional por la Capital Federal Elisa Carrió, que desde el lunes se pondrá la campaña porteña al hombro. 

La acción Pepsico de cerrar sin más su planta en Florida, al menos a parte del gabinete, fue la última frontera. No tanto por la decisión de dar por terminada su actividad en esa localidad de Vicente López dejando sin trabajo de un día para otro a unas 500 personas, sino por la manera en que fue tomada. La compañía de capitales norteamericanos cerró la planta el miércoles por la mañana, sin previo aviso y sin que se le diera la oportunidad al Ministerio de Trabajo de intervenir con un plan de contingencia. Diferentes funcionarios del Gobierno nacional recibieron explicaciones diversas por la decisión. Las más racionales hablan de la necesidad de reestructurar la producción concentrando la fabricación de snacks en Mar del Plata (donde se le prometió al Gobierno tomar a unas 150 personas), de los problemas de competitividad derivados del retraso cambiario y el costo argentino y de la imposibilidad técnica de ampliar la planta y de las dificultades para el acceso de vehículos al lugar. En el oficialismo hasta entendieron otras realidades que expuso el titular del gremio de la alimentación Rodolfo Daer que denunció que Pepsico cambió gran parte de su producción local por importaciones de Brasil, Sudáfrica, Chile y Colombia. Nada que Francisco Cabrera no escuche casi diariamente de parte de diversos visitantes al ministerio. Lo que molestó fue la manera intempestiva y sin sensibilidad social ni política, en que Pepsico tomó la decisión; generando en una semana de definiciones políticas y de serios cuestionamientos a la política económica nacional, un nuevo conflicto social que pone en foco al buen clima con que el Gobierno quiere llegar a las elecciones. Para peor el conflicto estalla en Vicente López, tierra donde Jorge Macri tiene la misión de cosechar muchos votos para equiparar en la elección en el conurbano bonaerense al avance del kirchnerismo en localidades históricamente peronistas. 

Para el Gobierno, no deben reproducirse ahora situaciones como la de Pepsico. Una de las misiones de Cabrera y el ministro de Trabajo Jorge Triaca será de aquí a octubre detectar problemas similares y adelantarse al conflicto. Y ensayar castigos a Pepsico por la manera de manejarse.

La compañía norteamericana no es la única en la mira. En el Gobierno se sigue hablando de "mucha desilusión". Se menciona a veces incluso la palabra "traición". Dicen en la Casa Rosada que el malhumor es del propio Mauricio Macri. Y que no es nuevo. Y que a veces menciona la palabra "traiciones", que estos días lo tiene obsesionado. Se trata de la actitud de algunos empresarios de los rubros alimentos, bebidas, productos de consumo masivo, además de los supermercados (a los cuales ya se los multó), con los que en la campaña había tenido ya algunas diferencias. Los señalaba como "felpudos" de Guillermo Moreno y los acusaba de "haber aceptado lo inaceptable" de parte del secretario de Comercio Exterior. El Presidente transitó todo el 2016 protestando contra muchos empresarios, pero en los últimos tiempos, y por cuestiones concretas, su visión negativa se acrecentó. Se los señala por haber boicoteado el plan "Precios Transparentes". Además se los menciona como los verdaderos culpables de tener una alta inflación en el primer semestre.

 

Ámbito - 23 de junio de 2017