La catastrófica claudicación de Obama

El acuerdo para elevar el techo de la deuda federal está a punto de ser aprobado. Si esto sucede, muchos comentaristas anunciarán que se ha evitado la catástrofe. Se estarán equivocando.

Porque el acuerdo en sí, según la información disponible, es una catástrofe, y no sólo para el presidente Barack Obama y su partido. El acuerdo perjudicará a una economía que ya está en recesión, probablemente agrave aún más el eterno problema del déficit norteamericano y, lo que es más importante todavía, al demostrar que la extorsión descarada funciona y no tiene costo político, arrastrará a Estados Unidos por el camino de las repúblicas bananeras.

La lógica de la cúpula empresaria en la disputa por el excedente.

Las entidades que representan la cúpula empresaria han retomado con fuerza, en el marco del inicio de las negociaciones paritarias, el argumento de que los incrementos salariales sólo pueden convalidarse si los mismos se ajustan a la evolución de la productividad de la economía. En este contexto, el presente trabajo pretende analizar la lógica detrás de esta postura, así como los efectos que la misma tendría en términos de distribución de la riqueza generada. La principal conclusión del trabajo sostiene que una de las principales victorias que obtuvo la elite económica durante los últimos años fue instalar ciertas premisas como verdades absolutas cuando en realidad ocultan debates y discusiones que deben ser recuperados si se pretende transformar la matriz distributiva actual.

Duro cruce entre Berlín y París por el rescate de la economía griega

Europa no tiene buenas opciones para sacar a Grecia del pozo de la deuda. El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, adelantó ayer la opción de un canje. En una carta enviada a sus homólogos europeos, al Banco Central Europeo (BCE) y al FMI, aboga por una reestructuración a través de un canje de bonos, otro plan de rescate y más dureza en los planes de ajuste. Pero su propuesta chocó de frente contra Francia, la Unión Europea y las agencias de calificación.
París fue tajante en su negativa. La posición de Francia es “el rechazo a la reestructuración de la deuda griega. No nos desviamos” de esa línea, advirtió el portavoz del gobierno y ministro de Presupuesto francés, Francois Baroin. Una simple razón: La banca privada francesa es acreedora de 60 mil millones de euros de los 320 mil millones de euros de la deuda griega.

¿Qué está mal en la economía contemporánea?

En la educación de los economistas deberíamos sacrificar algunos de los aspectos más técnicos (que se pueden aprender más tarde) para incluir, de manera obligatoria, la filosofía, la ciencia política y la historia económica. Este escrito expone tres razones para esos estudios interdisciplinarios. En la discusión del lugar de las matemáticas en la economía, la borrosidad entra cuando los símbolos a, b, c se identifican con personas, firmas o fincas individuales. La identificación de un símbolo bien definido con la realidad a menudo ambigua y borrosa invita a una falta de precisión y oscurece los conceptos. Si las ciencias sociales, incluida la economía, se consideran como tecnología ¿blanda? en comparación con la tecnología ¿dura? de las ciencias naturales, los estudios del desarrollo se han llegado a considerar como la parte más vulnerable de la ¿ciencia económica?. En economía del desarrollo, la pregunta importante es: ¿cuáles son las fuentes del desarrollo? Debemos confesar que no podemos responder esta pregunta, que no sabemos qué ocasiona el desarrollo exitoso.

Contradicción

Desde hace varios años se ha instalado la idea de que existe una deliberada política oficial para perjudicar el desarrollo de las empresas privadas. Análisis sobre la intervención nociva de ministros y secretarios en el funcionamiento de la economía se reiteran con fervor militante. Economistas del establishment insisten con apelaciones a la ausencia de un amigable clima de negocio. Dirigentes de cámaras empresarias advierten sobre lo que consideran inseguridad jurídica que aleja inversiones. Todas esas observaciones críticas describen un escenario negativo para el mundo empresario, que derivan en lamentos sobre la dificultad que enfrenta el sector privado para expandir sus potencialidades de crecimiento. En un momento se llegó a especular que esa reacción estaba motivada en resistencias políticas o prejuicios ideológicos. En otra instancia, en presiones sectoriales para obtener algún tipo de beneficio impositivo o facilidades de financiamiento.

El fracaso de la austeridad

WASHINGTON.- A menudo me quejo, con razón, sobre el estado del debate económico norteamericano. Y la irresponsabilidad de algunos políticos -como los republicanos que afirman que el no pago de la deuda de Estados Unidos no sería gran cosa- da miedo.

Pero al menos, en Estados Unidos, los fanáticos del dolor, aquellos que sostienen que subir los tipos de interés y recortar el gasto público ante el desempleo masivo mejorará las cosas en lugar de empeorarlas, se topan con alguna resistencia de la Reserva Federal y del gobierno de Obama.

Hood Robin o los populistas del mercado

Si Moisés bajó del Monte Sinaí trayendo las tablas de la ley, al menos no se creía su autor, se las atribuía a una autoridad divina. En cambio, el economista austríaco Friedrich von Hayek siguió un camino inverso cuando organizó desde 1947 reuniones anuales de economistas y empresarios a los pies del Mont Pelerin, en Suiza.

Era un nuevo credo que no provenía de un dios sino de un hombre, aunque muchos veían en él al dios del mercado y del individualismo. Uno que proclama el triunfo del derecho de propiedad sobre el de comer y tener una vida digna, o que señala que para mantener una sociedad libre sólo basta con establecer reglas de “justa conducta” impuestas a todos los ciudadanos por igual, aunque predominen las desigualdades.

La evolución de la tasa de ganancia en la Argentina (1960-2007): caída y recuperación / Gabriel Michelena

Para los autores de la economía política clásica, principalmente David Ricardo y Karl Marx, la rentabilidad es uno de los factores principales que influyen en la dinámica de acumulación del sistema capitalista. Diversos estudios empíricos han demostrado que la salud del capitalismo depende en gran medida de esta variable. En períodos en los cuales la rentabilidad es alta la producción, el empleo y la acumulación crecen a tasas elevadas como ocurrió durante la etapa de la posguerra, considerada por muchos la edad dorada del capitalismo. Estos mismos trabajos han comprobado que la crisis de los años ‘70 y el período de depresión siguiente fueron causados por un derrumbe histórico de la tasa de ganancia. En los países desarrollados la rentabilidad del capital ha comenzado a recuperarse recién a mediados de la década de los ‘80, aunque sin llegar a alcanzar los altos niveles de los años ‘50.

A pesar del significado y la relevancia de estos estudios previos, hasta el momento ha quedado irresuelto el análisis histórico de la rentabilidad en los países dependientes o periféricos. En este trabajo el autor intenta llenar, al menos parcialmente, ese vacío. Para ello realiza una estimación histórica de la tasa de ganancia para la Argentina, conectando los resultados obtenidos con un análisis estructural de nuestra economía.