Documento de Trabajo Nº 73

CEFID-AR

 

A más de siete años de haberse producido el enorme colapso financiero del 2008, la economía mundial no se ha podido recobrar completamente. Por el contrario, y pese a reiterados pronósticos de comienzo de un período de firme recuperación, ha seguido persistiendo el temor que los desequilibrios estructurales pudieran llevar nuevamente a una crisis general.

La crisis 2008 se originó en los países más desarrollados con un nivel de desarticulación e incertidumbre que no se observaba desde la gran crisis de 1929. A lo largo de pocas semanas las mayores instituciones financieras de EE.UU. y Europa dieron muestras de no poder hacerse cargo de sus obligaciones y los mercados bursátiles de desmoronaron. El circuito financiero, parte siempre vital de la economía de mercado, quedó prácticamente paralizado, cundiendo el temor de una depresión económica general, tan temida desde la experiencia de la década del 30 el siglo pasado.

La relativa estabilidad y previsibilidad alcanzada por el sistema anti-crisis de Bretton Woods con posterioridad a la 2ª.Guerra Mundial (1939/45), ya había sido rota en 1971. El anuncio entonces por parte de EE.UU. de suspender el compromiso de garantizar a bancos centrales la convertibilidad del dólar en oro con una cotización fija, fue seguido luego por un largo período de creciente liberalización y desregulación del sistema financiero, una mayor flexibilización de los movimientos de capitales entre países y la creciente internacionalización del sistema financiero.

 

Documento de Trabajo Nº 73 – octubre de 2015