Documento de Trabajo Nº 54

CEFID-AR

 

La prescripción teórica habitual para las decisiones sobre Inversión Pública se basa en el criterio de maximizar la contribución del proyecto al producto del país o, en su defecto -cuando no es posible calcularlo directamente-, al bienestar de la sociedad. Dicha metodología tiene una multiplicidad de supuestos, de los cuales uno de los centrales es que se aplica bajo la consideración apriorística de una estructura productiva y social prefigurada.

Sin embargo, en los trabajos de las Organismos Multilaterales de Crédito (OMC), tanto de financiamiento como aquellos que tienen un rol más “técnico”, se verifica que tales criterios no son aplicados al pie de la letra sino, por el contrario, influyen otras variables, que podríamos denominar provisoriamente “políticas”. Existe una inconsecuencia entre lo prescripto por la teoría y lo propuesto, determinada por estas variables políticas o “no técnicas”.

Este problema no es reconocido totalmente por los OMC pues al momento de definir las políticas crediticias utilizan metodologías que dan cuenta de la inconsecuencia. Es usual que los OMC incorporen variables que flexibilizan los criterios teóricos, lo que permite continuar utilizando el marco teórico en el que las decisiones se basan en el método de la “maximización”, pero agregándole algún grado de realismo.

Frente a esta diferencia entre teoría y práctica que genera, naturalmente, una serie de preguntas que no intentaremos responder totalmente. Nos concentraremos en el análisis de las condiciones necesarias para la resolución de la inconsecuencia, en particular en dos cuestiones básicas: a) el análisis de la noción de brecha de infraestructura y su sustento teórico, y b) el análisis de la economía política de la inversión en infraestructura.

El trabajo está organizado en tres partes, además de esta introducción. El apartado siguiente analiza los marcos teóricos desde los cuales se sostiene el concepto de brecha de infraestructura, fundamentalmente el modelo neoclásico de Solow y los modelos post neoclásicos denominados “endógenos”. Seguidamente se analizan las cuestiones referidas a la economía política de la inversión en infraestructura, haciendo algunas reflexiones sobre el caso argentino.

 

Documento de Trabajo Nº 54 – febrero de 2014