Documento de Trabajo Nº 25

CEFID-AR

“Resulta difícil entender una perspectiva de libertad que no tenga a la equidad
como elemento central. Si la libertad es realmente importante, no puede ser
correcto reservarla únicamente para unos pocos elegidos…Es importante
reconocer que las negaciones y violaciones de la libertad se presentan
típicamente bajo la forma de negar los beneficios de la libertad a algunos aun
cuando otros tienen plena oportunidad de disfrutarlos” (Sen, 2003).

A mediados del siglo pasado, Karl Polanyi (19891) escribía en su obra más famosa, “La gran transformación”, que “el control del sistema económico por parte del mercado tiene consecuencias abrumadoras para la organización completa de la sociedad: significa nada menos que la sociedad opere como un accesorio del mercado. En lugar de que la economía se arraigue en las relaciones sociales, éstas son las que se arraigan en el sistema económico.” El mercado autorregulado, la principal institución que nació con la civilización del siglo XIX, “no podría existir durante largo tiempo –según Polanyi– sin aniquilar la sustancia humana y natural de la sociedad”.

La “gran transformación” de la civilización europea del siglo XIX de la que da cuenta Polanyi tiene algunas semejanzas con la que los países en desarrollo han experimentado en las últimas décadas del siglo XX. Lo que resulta llamativo es que las doctrinas a favor del mercado desregulado que fueron objeto de las fuertes críticas hace ya medio siglo, hayan sido las que han guiado las recomendaciones que los organismos internacionales y las instituciones multilaterales de crédito impulsaron en América Latina; “reformas estructurales” que tuvieron lugar en casi toda la región y dejaron la huella palpable del liberalismo económico en sus más acabadas versiones.

 

Documento de Trabajo Nº 25 – Mayo de 2009