Después del neoliberalismo: Estado y procesos políticos en América Latina.

Alfredo Eric Calcagno
La aparición de un libro de Carlos Vilas constituye siempre un acontecimiento para celebrar. Cuando lo leemos comprobamos una vez más que defiende el interés nacional y las conquistas populares, y que lo hace con seriedad, rigor técnico y muy buena prosa. Jean Touchard, legendario director del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Paris, solía recordar en su cátedra, que a escala internacional existían dos grandes escuelas de ciencias políticas: la norteamericana y la francesa. El rasgo distintivo de cada una -sostenía- era que la norteamericana estudiaba a fondo, exhaustivamente y con gran rigor en el método, problemas irrelevantes, que importaban a muy pocos. En cambio, la escuela francesa estudiaba con superficialidad temas fundamentales.

Por supuesto, hace más de medio siglo, Touchard no podía prever el ejemplo de algunos análisis políticos actuales –que hoy proliferan en la Argentina- que en el mejor de los casos consideran las formas e ignoran el fondo de los temas; y en el peor, consisten en una serie de chismes mal hilvanados, que tienen la jerarquía de una pobre crónica costumbrista o policial, que además en muchos casos es falsa.

En contraste, en este libro de Carlos Vilas confluyen el rigor metodológico de la ciencia política norteamericana con la jerarquía de los temas que considera la escuela francesa; y constituye la antítesis de los libros que recopilan anécdotas irrelevantes o viciosas.

Naturaleza del libro de Vilas

El libro de Carlos Vilas no es sólo un aporte académico para el análisis de la situación argentina. Es mucho más: constituye una importante contribución para la fundamentación del Proyecto Nacional en ejecución.

La implantación de un Proyecto Nacional requiere conciencia social, voluntad política y poder político. El primer cambio indispensable es institucional y político. Implica la recuperación del Estado, pues el gobierno debe transformar la realidad al mismo tiempo que transforma el instrumento de acción. Este tema constituye el eje del libro de Vilas.

En el plano económico, el Proyecto Nacional tiene como objetivo jerarquizar el sistema productivo, lo cual está ligado a la reindustrialización, a la consolidación de una agricultura “de punta” y a la implantación de servicios de alta productividad; entre otros requisitos, es necesaria una expansión de la infraestructura, en especial de energía y transportes y el desarrollo del sistema tecnológico nacional. El asunto se trata en el capítulo II, referido al derrumbe neoliberal y la protesta social.

En lo social, se propone elevar el bienestar de la población. Deberá redistribuirse el ingreso; mejorarse los sistemas públicos de salud, educación, transporte y vivienda; y garantizar la seguridad física, jurídica, económica y laboral. El capítulo IV se refiere al cambio de paradigmas en las políticas contra la pobreza y la desigualdad.

El libro de Carlos Vilas analiza temas importantes, que están en la agenda del Proyecto Nacional: la función del Estado, el derrumbe neoliberal, la homogeneidad social, la democracia y las transformaciones de fondo.

Con respecto al Estado, señala que “fue un instrumento de las transformaciones democráticas y también de dictaduras ominosas, de procesos exitosos de desarrollo tanto como de preservación del atraso y el subdesarrollo”. Creo que lo ocurrido antes y después de 2003 lo comprueba. En 2002 la mitad de la población sufría de diversas formas de exclusión y el Estado se encargaba de resguardar la injusta distribución del ingreso y la riqueza que beneficiaba a los 20 millones de incluidos (en particular a los de más arriba); y al mismo tiempo, de impedir la protesta de los 20 millones de excluidos. Para eso se utilizó la represión durante el régimen militar y la desvirtuación de la conciencia nacional durante el menemismo y el delarruismo. No era que el Estado fuera ineficiente, sino que cumplía la tarea antinacional y antipopular para la cual había sido diseñado.

Después analiza el auge y la caída del modelo neoliberal; en particular, la influencia del Estado en la organización económica, los dictados del Consenso de Washington y sus desastrosas consecuencias en materia social y económica. Luego se refiere a la situación de los grupos de poder durante el período que siguió a la crisis del neoliberalismo: “achicados sus espacios políticos por imperio del voto ciudadano, actúan movilizando los recursos de poder cuyo control preservan: los medios de comunicación masiva, el poder del dinero, el control de los sectores estratégicos de la producción y la distribución, los contactos externos, el poder judicial” (pág. 72).

Uno de los ejes del resurgimiento argentino que comenzó en 2003, fue la ejecución de un impresionante plan de obras públicas. Para advertir su magnitud, basta con recordar que la inversión anual en infraestructura económica y social, se elevó de 1.097 millones de pesos en 2003, a 46.500 millones de pesos en 2011. Como un ejemplo local de los efectos directos y multiplicadores de estas acciones, Carlos Vilas describe una experiencia concreta del Plan “Agua + Trabajo”, que comenzó a ejecutarse a principios de 2004 en el Municipio de La Matanza y que 2 años de acción generó 2.400 empleos genuinos directos a través de 137 cooperativas de trabajo y permitió el acceso al agua potable de red a 460.000 beneficiarios directos.

Democracias de transformación

A mi juicio, la Nación está ante una disyuntiva: se trata de decidir si basta con deshacer las peores atrocidades neoliberales y ensayar mejores cursos de acción; o si lo que corresponde es aprovechar el actual impulso para proyectar al país con las nuevas orientaciones, hacia la implantación y consolidación de un modelo de desarrollo económico con inclusión social. La Argentina puede emparchar la situación o encarar cambios de fondo, que nos debemos, acaso, desde 1810. Ya 1916, 1945 y 1973 marcaron posibilidades de redención nacional y popular.

Con respecto a este tema, Carlos Vilas considera el caso de gobiernos opuestos al Consenso de Washington, surgidos en varios países de América Latina como consecuencia de crisis económicas y políticas. “La diferencia específica radica en que se trata de democracias orientadas a la transformación de las relaciones preexistentes de poder a través de la reasignación de recursos económicos e institucionales, materiales y simbólicos, e incluso a una nueva construcción estatal, en la medida en que el Estado es siempre expresión de una estructura de poder: cambiando ésta, antes o después cambia también la expresión institucional como Estado. La profundidad, contenidos y alcances (la “radicalidad”) de esas transformaciones presentan diferencias entre los diferentes casos, pero es en mi opinión, el elemento que identifica al conjunto “ (pág. 182).

En síntesis, creo que este libro de Carlos Vilas constituye un importante aporte para fundamentar y profundizar el Proyecto Nacional que desde 2003 está en ejecución en la Argentina.

Reseña que se publicará en Realidad Económica nº261