¿De qué hablamos cuando hablamos de innovación tecnológica?

Eduardo Dvorkin * (Especial para sitio IADE-RE) | El desarrollo productivo de la Argentina y la innovación tecnológica. "En nuestro país el problema tiene fuertes particularidades y sus rasgos distintivos son: escasez de divisas, atraso productivo y deslocalización de las cadenas productivas de las industrias privadas manufactureras".

1. Introducción

Advertencia: debemos remarcar que la discusión que planteamos sobre los caminos de la innovación productiva se refiere a las políticas que adoptará un futuro gobierno que suceda al ya fallido experimento neoliberal-periférico [1].

La discusión sobre posibles caminos de desarrollo productivo implica considerar el tema de la innovación tecnológica. La innovación tecnológica es una temática central, tanto en los países de alta industrialización como en nuestros países “en desarrollo”. Sin embargo, es indispensable tener en cuenta que cuando en los países de alto desarrollo industrial o en los nuestros se habla de innovación tecnológica, el concepto al que se hace referencia es necesariamente diferente.

También es fundamental tener en cuenta que si bien el desarrollo productivo y la innovación tecnológica son necesarios para elevar el nivel de vida de una sociedad; ellos no son suficientes para que esto suceda. Las políticas distributivas son las que, en definitiva, controlarán el nivel de equidad, o de falta de equidad, con que los resultados de la innovación tecnológica se distribuyen entre los diversos miembros de la sociedad. En nuestros países “en desarrollo” las políticas inclusivas y distributivas aseguraron en el período de gobiernos kirchneristas la existencia de un mercado interno en expansión, que es la condición necesaria para poder recorrer el camino del desarrollo productivo y de la innovación tecnológica.

2. Innovación tecnológica… ¿cuál?

En ciencia el concepto utilizado es el de innovación absoluta: es hacer lo que nadie hizo antes, eso y sólo eso es innovación, hacer algo diferente y obviamente válido. Si se intentase publicar en un journal científico de prestigio algo que alguien ya hizo antes se recibiría, casi seguramente, un rechazo de parte de los referees.

Hay tecnologías que tienen el mismo criterio sobre la innovación que la ciencia, son las que llamamos “tecnologías de punta”. La industria de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) y la biotecnología  constituyen  ejemplos típicos. En la época en la que los EE.UU. y la U.R.S.S. volcaron sus esfuerzos nacionales en la competencia por poner el primer hombre en la Luna, ambos países intentaban hacer algo que el otro no hubiese hecho antes, cada paso adelante en esa competencia constituía una innovación en sentido absoluto, en el sentido de la innovación como se entiende en las ciencias. La industria armamentista durante la guerra fría fue un ejemplo similar y hoy en día las empresas líderes en robótica, en Big Data, en manufactura aditiva, en productos de lo que se llama “internet de las cosas”, en computadoras y en teléfonos celulares  compiten entre sí lanzando al mercado productos y servicios que constituyen innovaciones absolutas.

En las tecnologías de evolución más pausada (o menos “nerviosas”) (ej. siderurgia, metalmecánica, textiles, etc.) el concepto de innovación es distinto. Existe un proceso de innovación local, mediante el cual una empresa que no fabricaba un determinado producto o no prestaba un determinado servicio empieza a hacerlo; lo que constituye una innovación en el medio productivo de referencia independientemente de que en el mundo o en el mismo país hubiese otras empresas que ya produjesen el producto o prestasen el servicio en cuestión [1]. Branscomb [2] define: “innovación es el proceso que lleva a la creación e introducción en el mercado de un producto nuevo o de un servicio nuevo para la empresa”.

En una publicación anterior describí el proceso de innovación local que recorrió la empresa Siderca, una siderurgia argentina, para integrarse al mercado global [3]: “Cuando Siderca (Grupo Techint) era aún una empresa pequeña en comparación con los grandes conglomerados de la siderurgia internacional, decidió comenzar a exportar aprovechando sus menores costos y la existencia de un mercado nacional protegido. Sin embargo para hacerlo debía elevar el nivel de calidad de los tubos de acero sin costura que producía hasta los niveles internacionales; para lo que debía incorporar conocimiento a su producción. El camino de la importación de tecnología desde las grandes siderurgias internacionales estaba cortado desde el momento que empezó a plantearse como una competidora en el mercado global: Siderca debía desarrollar un esfuerzo tecnológico autónomo. Una de las grandes herramientas que utilizó fue el centro de investigación industrial (CINI) que desarrolló en Campana, formado por científicos argentinos, provenientes del sistema nacional de ciencia y tecnología (SNCyT) y de universidades del exterior, que trabajaron, aplicando conocimientos científicos de avanzada, en el estudio de las ventanas tecnológicas  de productos y procesos para poder desarrollar nuevos productos y optimizar procesos. Profesionalmente viví esa experiencia de 1985 a 2007, como director general de ese centro de investigación los últimos doce años de trabajo en la empresa. El centro que empezó con 8 personas, en 2007 contaba con más de 120, muchos de nosotros con grados doctorales y amplia experiencia en investigación. Así Siderca pasó de ser un competidor secundario con pocas chances de imponerse, a líder internacional en productos especiales (tubos de alta capacidad de colapso, uniones especiales, tubos resistentes a la corrosión, etc.). El CINI, con una misión claramente tecnológica, logró que los investigadores que proveníamos del sector científico siguiésemos investigando temas básicos que después aplicaríamos en los desarrollos tecnológicos, dirigiendo doctorandos y publicando en conferencias y revistas científicas artículos que, sin develar información tecnológica sensible, pusiesen a consideración de nuestros pares las metodologías científicas desarrolladas”.

En cambio los procesos de innovación globales, como los de las empresas de Silicon Valley, el objetivo es el de lograr innovaciones absolutas. Existe una cantidad de empresas trabajando sobre tecnologías disruptivas y solo algunas de ellas lograrán finalmente transformarse en productos o servicios exitosos en mercados altamente competitivos. El ecosistema de Silicon Valley está compuesto por empresas de alta tecnología (Apple, Cisco, Google, HP, Tesla, etc.); universidades centradas en la investigación (Caltech, Stanford, U. California, etc.); inversores para los que la toma de riesgos es una rutina laboral y agencias del gobierno estadounidense cuya misión es impulsar, en diversas áreas, la innovación tecnológica, en particular la Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA)[1] [4] [5]. Es importante señalar que el impulso gubernamental a la innovación tecnológica en los EEUU comienza con George Washington, su primer presidente, y en todos los grandes saltos tecnológicos de ese país han estado involucradas agencias estatales: no hay innovación tecnológica en el país de más alto nivel de desarrollo industrial y aparente cruzado de la no intervención estatal en la economía  sin la participación directa del estado, ya sea utilizando su poder de compra, subvencionando investigaciones y desarrollos o directamente utilizando sus laboratorios nacionales con el apoyo de sus grandes universidades de investigación [6] [7] [1]. En [8] Mazzucato y Semieniuk muestran que cada una de las tecnologías que conforman el IPhone fue desarrollada por el gobierno estadounidense, el algoritmo de búsqueda de Google, fue desarrollado con la financiación de la National Science Foundation (NSF), etc. [1].

3. Innovación tecnológica en nuestro país… ¿en qué?

En los países de alto desarrollo industrial, el motor y la dirección de los procesos de innovación tecnológica son los estados, los que utilizan su poder de compra para impulsar desarrollos locales, los que utilizan sus laboratorios nacionales para encabezar desarrollos tecnológicos que disputan el liderazgo global, los que subvencionan a sus universidades de investigación y los que, además y sobre todo, recurren al más crudo proteccionismo mientras pregonan, para nosotros, la libertad de mercado.

En nuestro país el problema tiene fuertes particularidades y sus rasgos distintivos son: escasez de divisas, atraso productivo y deslocalización de las cadenas productivas de las industrias privadas manufactureras.

En lo referido a la escasez de divisas, está muy demostrado que aquellos desarrollos tecnológicos que al país en el largo plazo le ahorrarán o generarán divisas, en su arranque y en los primeros años de funcionamiento requieren un flujo de divisas importante para comprar los bienes de capital que no puedan desarrollarse localmente y para importar insumos que no se desarrollan localmente, los que solo con el avance del tiempo podrán fabricarse localmente [9].

El atraso productivo está marcado por industrias surgidas en el período de las sustitución de importaciones y que mayoritariamente, las que aún sobreviven, carecen de la productividad y del nivel innovativo necesarios para ser competitivas internacionalmente o para competir localmente con industrias globales.

La no localización de las cadenas de valor, en general de industrias de capital privado, es un problema que no solamente produce un fuerte drenaje de divisas sino que además bloquea toda decisión de política industrial. En la Figura 1 vemos, como ejemplo, para la industria automotriz las pérdidas de divisas ocasionadas por la deslocalización de los proveedores autopartistas.

El impacto del complejo automotriz en la balanza comercial argentina [10]

En este contexto retomar las políticas de desarrollo inclusivo del período (2003-2015) y superarlas será urgente pero difícil. El gobierno que asuma en el 2019 encontrará un estado altamente endeudado, deuda que deberá ser renegociada; un sistema legal que favorece la fuga de divisas, que deberá ser desmontado enfrentando la ríspida oposición de sus actuales beneficiarios, un mercado interno en estado de sub-consumo y un sistema manufacturero con una muy importante capacidad ociosa.

Para arrancar el futuro gobierno deberá tomar fuertes decisiones eligiendo aquellos sectores en los que invertir sus limitados  recursos para, en conjunto con empresas Pymes nacionales y actores del SNCyT, poder garantizar procesos exitosos de desarrollo tecnológico autónomo. Las políticas de “picking winners” desde el estado serán obligatorias.

El debate que debe darse es sobre si el proceso de desarrollo tecnológico autónomo deberá centrarse en (1) las nuevas tecnologías disruptivas, por ejemplo las llamadas tecnologías 4.0 [11]; (2) grandes proyectos nacionales que en campos de tecnologías internacionalmente muy desarrolladas permitan el desarrollo local de nuevas cadenas productivas, por ejemplo las industrias aero-espacial, nuclear, de energías alternativas; (3) industrias maduras en las que la producción nacional privada no localiza en el país una parte importante de sus cadenas productivas, por ejemplo la industria autopartista (Figura 1).

La opción de las nuevas tecnologías disruptivas, no parece tener, en nuestro país, la potencialidad para constituirse en el centro de un proceso de desarrollo tecnológico autónomo. A estas tecnologías las caracteriza, a nivel global, una baja relación éxitos/fracasos por lo que apostar nuestros escasos recursos nacionales a esta opción sería irresponsable; por otro lado en el corto y mediano plazo, teniendo en cuenta que el entorno productivo nacional no es el más coherente con esta opción, será la que más divisas requiera; finalmente es la de menor potencialidad para la urgente creación masiva de empleo de calidad.

La opción de los grandes proyectos nacionales fue utilizada exitosamente por los gobiernos kirchneristas para el desarrollo autónomo de satélites, radares, centrales nucleares de baja potencia, aviones, tecnología para la explotación de hidrocarburos no convencionales, etc.  Por otro lado estos grandes proyectos nacionales proporcionaron un fuerte impulso a las industrias Pyme y al SNCyT ya que su estilo tecnológico es el que se esquematiza en la Figura 2 [12].

El estilo tecnológico del Desarrollo Inclusivo [1]

Proseguir el desarrollo de la industria aero-espacial, proseguir el desarrollo de la industria nuclear de baja potencia, construir una nueva central nuclear que maximice la participación de la industria local, desarrollar localmente la generación de energía eólica, construir equipamientos ferroviarios, desarrollar la producción local de medicamentos, son grandes proyectos nacionales que, en el esquema de la Figura 2, tendrán un fuerte efecto de tracción sobre la industria nacional y sobre el SNCyT. Desde ya, el límite será la restricción externa.

En la opción de incrementar la localización nacional de las industrias maduras, como por ejemplo la autopartista [10], se requieren los créditos a tasas accesibles que son imprescindibles para ayudar a las Pymes a sortear desfasajes entre ingresos y egresos; pero lo fundamental para que existan es la demanda. Sólo el Estado nacional puede impulsar el circuito virtuoso demanda-crecimiento-demanda, traccionando el sistema productivo, incentivando la demanda y al mismo tiempo protegiendo la producción nacional. Aún esto no alcanza: es necesario que la calidad y costo de los productos nacionales vaya confluyendo en tiempos pautados hacia estándares internacionales, por eso debemos hablar de Compre Nacional Condicionado (CNC): el estado deberá imponerle a las industrias favorecidas con el CNC programas tecnológicos, de desarrollo de nuevos productos y procesos y de optimización de productos y procesos existentes; programas de desarrollo tecnológico en los que deberá participar el SNCyT.

¿Cómo trasladar la experiencia de la corporación Techint, descripta arriba, a las Pymes nacionales? El rol del INTI, hoy desprestigiado y atacado por Cambiemos [13], será fundamental ya que  sus centros deberán convertirse en los centros de investigación de extensos sectores industriales, trabajando con cada una de las Pymes que en cada sector productivo participen de los programas de CNC.

Junto a los técnicos y profesionales de cada Pyme podrán hacer un detallado y particularizado análisis de sus procesos productivos y detectar los temas que disminuyen la productividad o perjudican la calidad (lo que requerirá mucha presencia en las plantas de los tecnólogos del INTI). Detectados los problemas a resolver, deberán involucrar a miembros del SNCyT cuyas especialidades puedan contribuir a resolver los problemas identificados. Estos usarán herramientas conocimiento intensivo y el equipamiento de alta tecnología existente en el sistema, para encontrar la génesis de los problemas detectados y así poder plantear e implementar soluciones. Con los procesos productivos existentes ordenados y depurados las Pymes podrán dar el paso al desarrollo de nuevos productos y servicios.

4. Conclusiones

Es necesario que la agenda para el 19 supere el análisis de lo meramente financiero para encarar el desarrollo productivo y la innovación tecnológica [14]. Es necesario que la agenda del 19 planifique grandes proyectos nacionales que le den su lugar a la producción nacional y al soporte imprescindible del SNCyT. Es necesario que la agenda del 19 le ponga límites a la libertad de mercado que hoy ampara a las grandes multinacionales y que trata de imponer la globalización productiva como una ley física de cumplimiento ineludible.

5. Referencias

[1]

E. Dvorkin, ¿Qué Ciencia Quiere el País? Los estilos tecnológicos y los proyectos nacionales, Buenos Aires: Colihue, 2017.

[2]

L. M. Branscomb, Empowering echnology - Implementing a U.S. Strategy, Cambridge, MA: The MIT Press, 1993.

[3]

E. Dvorkin, «C&T para construir una nación,» 29 Julio 2018. [En línea]. Available: https://www.elcohetealaluna.com/ciencia-tecnica-para-construir-una-nacion/. [Último acceso: 25 Septiembre 2018].

[4]

DARPA, «DARPA,» [En línea]. Available: https://www.darpa.mil/. [Último acceso: 25 Septiembre 2018].

[5]

N. Cameron, «The government agency that made Silicon Valley,» 18 Junio 2018. [En línea]. Available: https://unherd.com/2018/06/government-agency-made-silicon-valley/. [Último acceso: 25 Septiembre 2018].

[6]

The Break Through Institute, «Where good technologies come from: case studies in American innovation,» 10 December 2010. [En línea]. Available: https://thebreakthrough.org/archive/american_innovation. [Último acceso: 8 Abril 2018].

[7]

M. Mazzucato, The entepreneurial state, Demos (www.demos.co.uk), 2011.

[8]

M. Mazzucato y G. Semieniuk, «Public financing of innovation: new questions,» Oxford Review of Economic Policy, vol. 33, nº 1, 2017.

[9]

A. Ferrer, La economía argentina en el siglo XXI, Capital Intelectual, 2015.

[10]

E. Dvorkin, «El complejo automotor después de Macri,» 23 Septiembre 2018. [En línea]. Available: https://www.elcohetealaluna.com/el-complejo-automotor-despues-de-macri/. [Último acceso: 25 septiembre 2018].

[11]

E. Dvorkin, «Tecnologías 4.0 y precarización,» Noviembre 2017. [En línea]. Available: http://www.iade.org.ar/noticias/tecnologias-40-y-precarizacion. [Último acceso: 29 Septiembre 2018].

[12]

O. Varsavsky, Estilos Tecnológicos - Propuestas para la selección de tecnologías bajo racionalidad socialista, Buenos Aires: MinCyT, 1974 (reeditado en el 2013).

[13]

E. Dvorkin, «El INTI en tiempos del neoliberalismo perférico,» 02 Febrero 2018. [En línea]. Available: http://www.elcohetealaluna.com/inti-tiempos-del-neoliberalismo-periferico/. [Último acceso: 29 Septiembre 2018].

[14]

E. Dvorkin, «La agenda del 19,» 04 Febrero 2018. [En línea]. Available: https://www.pagina12.com.ar/93519-la-agenda-del-19. [Último acceso: 30 Septiembre 2018].

 


[1] En 1957 los EEUU fueron sorprendidos por el Sputnik ruso, en 1958 el presidente Eisenhower funda ARPA (posteriormente DARPA) para asegurarse que los EEUU nunca más fueran sorprendidos por un avance tecnológico ocurrido fuera de sus fronteras. Su desarrollo más famoso fue Internet que al principio se llamó ARPANET.

* Doctor en Ingeniería | 11-10-2018.