Davos 2012: más lamentos que propósitos de reforma

The Guardian - Especial Clarín
El fantasma de Karl Polanyi sobrevoló Davos. El tema con que se convocó la reunión de este año del Foro Económico Mundial fue “La Gran Transformación”, el título del libro de Polanyi que criticaba lo que consideraba el carácter utópico del capitalismo libremercadista del siglo XIX. Una libertad total de los mercados conduciría a un colapso político y social, sostenía. A cuatro años de una brutal recesión que ha dejado desempleados a 200 millones de personas en el mundo, y con movimientos de protesta ocupando los espacios públicos en capitales occidentales, alguna introspección y balance tenía que llegar a Davos. El programa de la reunión empezó el miércoles con un debate sobre si el capitalismo del siglo XX es apto para la sociedad del siglo XXI.

Las semillas de la distopía [lo contrario de la utopía], se titulaba un informe sobre los riesgos que le aguardan al mundo en el 2012. El informe señala que muchos de los indicadores de salud económica y social están yendo en la dirección incorrecta .

Así que la buena noticia en Davos es que se están empezando a plantear las cuestiones correctas. Polanyi consideraba que el capitalismo en su versión pura, no adulterada, era insostenible, y que sólo se lo podía hacer funcionar mediante profundas reformas. Políticos, incluso políticos derechistas como Bismarck, también llegaron en algún momento a la misma conclusión, razón por la cual el siglo entre 1850 y 1950 fue el de la creación de los Estados de bienestar, el ascenso de los movimientos sindicales y el aumento del rol de los Estados en las economías.

El alcance de la actual inquietud por la mezcla tóxica de desempleo y desigualdad se vio en un sondeo para romper el hielo: 40% de los que asistieron al debate sobre capitalismo opinaron que el sistema no estaba a la altura de la sociedad del siglo XXI y el 20%, que sí.

La mala noticia es que el deseo de reformas no se hizo verdaderamente presente en esta localidad alpina.

El debate estuvo de alguna manera poco equilibrado: Sharan Burrow, secretaria general de la Confederación Internacional de Sindicatos, fue confrontada con Brian Moynihan, CEO del Bank of America; David Rubinstein, director ejecutivo de la firma de private equity Carlyle; Ben Verwaayen, CEO de Alcatel-Lucent, y Raghuram Rajan, profesor de Economía en Chicago.

Burrow opinó que las corporaciones tienen demasiado poder, que el capitalismo se está engullendo a sí mismo mediante el alto desempleo, los mayores niveles de desigualdad desde los años 30 y la evasión fiscal. “El capitalismo tiene que proveer empleos seguros, distribuir parejamente la salud y contribuir al bien común”, dijo.

Los otros panelistas lamentaron tener que discrepar. Verwaayen dijo que las corporaciones tienen demasiado poco poder y que la clave para el futuro son la innovación y la creación de empleo, no la seguridad del empleo. Aseguró que la nostalgia por un mundo que ha desaparecido no tiene sentido. Rajan expuso que la globalización y el cambio tecnológico están aumetando el retorno sobre el talento . Moynihan dijo que los bancos son un reflejo de la sociedad.

Rubinstein, parafraseando a Churchill, dijo que el capitalismo es el peor sistema, exceptuando a todos los otros.

No muchos signos, por lo tanto, de que se estuviera forjando alguna nueva visión que tomara algo de las ideas de Polanyi. Más bien los panelistas estaban más a gusto con uno de los contemporáneos de Polanyi, Joseph Schumpeter, y su noción de destrucción creativa.

Conclusión: quienes conducen la economía mundial saben que hay un problema, pero como a ellos no les está yendo mal personalmente, carecen de incentivo para hacer algo al respecto.

iEco - 29 de enero de 2012