Mensaje a todo el país por radiotelefonía y televisión anunciando "el programa de recuperación, saneamiento y expansión de la economía". // Discurso de Martinez de Hoz

Pasada la fecha de su fallecimiento, y próximos al 2 de abril, reproducimos el siguiente comunicado del Ministerio de Economía de la Nación, Martinez de Hoz, como mensaje a todo el país por radiotelefonía y televisión anunciando el programa de recuperación, saneamiento y expansión de la economía.

Me corresponde asumir la responsabilidad del Ministerio de Economía de la Nación en el curso de una de las peores crisis económicas que ha padecido nuestro país. Quizás la peor. Las circunstancias especiales que han motivado la asunción del poder por las Fuerzas Armadas de la Nación, han hecho que yo haya respondido a la convocatoria que se me ha formulado de tomar esta responsabilidad como un deber patriótico ineludible que hace poner de lado cualquier consideración de orden personal.

Europa o el caos

Europa no está en crisis, está muriéndose.

No Europa como territorio, naturalmente.

Sino Europa como Idea.

Europa como sueño y como proyecto.

La Europa acorde con el espíritu elogiado por Edmund Husserl en sus dos grandes conferencias pronunciadas en 1938 en Viena y Praga, en vísperas de la catástrofe nazi.

Europa como voluntad y representación, como sueño y como construcción, esta Europa que pusieron en pie nuestros padres, esta Europa que supo transformarse en una idea nueva, que fue capaz de aportar a los pueblos que acababan de salir de la Segunda Guerra Mundial una paz, una prosperidad y una difusión de la democracia sin precedentes, pero que, ante nuestros propios ojos, está deshaciéndose una vez más.

Una humanidad obscena

Desde Bonn, Alemania

Sí, el año que se fue se caracterizó por la palabra crisis económica. La palabra más pronunciada al brindar por un nuevo año fue: “Para que se acabe la crisis”. Otra vez faltan recetas. Una característica típica del llamado ordenamiento económico que domina el mundo: el capitalismo. Los diarios están cargados de nuevos proyectos –por supuesto, sin salirse ni una coma del sistema–, de nuevas proposiciones. Más impuestos, menos impuestos; eliminación de beneficios societarios, rebajas de sueldos, menos gastos en cultura, etc., etc., los conocidos de siempre. El investigador alemán Matthias Horx ha respondido a la pregunta sobre qué espera del futuro de la humanidad: “¿Futuro? No, es una palabra que ya no quiero oírla.

Tres mitos que sustentan la crisis económica

El verano de 2007 fue cosa común y corriente. Tony Blair había dejado de ser primer ministro a finales de junio y su sucesor, Gordon Brown, disfrutaba de un período de luna de miel. Era un año sin Mundial de fútbol ni Olimpiadas.

Luego, el 9 de agosto, llegaron informes de que los bancos centrales se habían mostrado activos en los mercados. The Guardian afirmó que su actuación implicaba bombear miles de millones de libras en el sistema financiero para calmar los nervios en medio de los temores de una contracción del crédito. Lo que desencadenó el pánico fue la decisión del BNP Paribas de bloquear la retirada de tres hedge funds, debido a lo que denominó una completa evaporación de la liquidez. Un portavoz del banco describió la medida como una cuestión técnica temporal.

Guerras monetarias y energéticas del imperio

La ya endémicamente peligrosa coyuntura en el Oriente Medio se agravó esta semana con la adopción por la Unión Europea (UE) del embargo sobre las compras del petróleo y petroquímicos iraníes, acompañadas por otra tanda de sanciones contra el banco central iraní. Cuando aun no se cumple el primer aniversario de los bombardeos de la OTAN para cambiar el régimen en Libia y se ven signos de una guerra civil con los combates entre las facciones “revolucionarias” y los ataques de los simpatizantes del derrocado Muammar el Gadafi, los mismos gobernantes de Estados Unidos (EE.UU.), Francia, Gran Bretaña y otros países de la UE que reclamaron una acción rápida contra el gobierno de Trípoli están exhortando ahora a acciones militares contra Siria e Irán.

Todo esto en el contexto de la grave crisis financiera y económica que azota a la UE, con sus secuelas de desempleo y empobrecimiento masivo, y que va camino de convertirse en una “guerra monetaria” por los niveles estratosféricos de endeudamiento de Estados occidentales, en particular de EE.UU., que financia su endeudamiento gracias a la primacía del billete verde como moneda de reserva y de pago para las transacciones comerciales mundiales.

La economía no se arregla con sermones

NUEVA YORK.- ¿La agitación del mercado lo ha llevado a sentir miedo? Está bien. Es claro que la crisis económica que empezó en 2008 no ha terminado en lo absoluto. Pero usted debería sentir también otra emoción: enojo. Porque lo que hoy vemos es lo que ocurre cuando las personas influyentes se dedican a explotar una crisis en vez de resolverla.

Durante más de un año y medio -desde que el presidente Barack Obama eligió crear déficits, no empleos, el tema central del discurso sobre el Estado de la Unión de 2010-, hemos tenido una conversación pública dominada por preocupaciones presupuestarias, que ignoraba casi por completo el tema desempleo.

William Shakespeare en John Maynard Keynes*

La tragedia, en tanto estructura analítica, forma parte esencial del cuerpo teórico de los grandes economistas que suelen agruparse bajo el título de Economía Política. En ellos, lejos de las cómodas y simplificadas concepciones ortodoxas, la sociedad moderna atraviesa por escarpados desfiladeros dirimiendo su propio futuro en la capacidad de pensarse a sí misma de manera descarnada. Su signo inequívoco es el ejercicio especular severo, la mirada explícita de las contradicciones que hacen a una estructuración social compleja y problemática. Aún cobijando en su seno una mecánica newtoniana que seduce con la idea de los puntos de equilibrio, su marca es el desequilibrio y, finalmente, la crisis. Hay en ellos, en su heterogeneidad, un espíritu dialéctico y una totalidad inconclusa, cuya alteridad es, sin dudas, la Política.

Islandia, el poder no está en la banca sino en el contribuyente

El día seis de abril del año 2008 el suplemento del diario El País dedicó varias de sus páginas a hablar de un país que a menudo nos pasa inadvertido. Y es que Islandia, con 313.000 habitantes, es uno de los estados más pequeños del mundo. El artículo mencionaba, entre otras cosas, que en un estudio académico aparecido en The Guardian en 2006 se afirmaba que los islandeses eran el pueblo más feliz de la Tierra. Y después de esta afirmación un no parar de elogios a una tierra que si no fuera por su aislamiento, frío y naturaleza hostil pareciera que fuera el lugar más ideal del mundo para vivir.