China, el Socialismo y la “Línea de Masas”

Carlos Mendoza

 

En Octubre de 2014, invitado por la Academia Nacional de Ciencias Sociales de China, participé en los Foros Mundiales sobre “El Socialismo como Inevitable Superación del Capitalismo” y sobre el relanzamiento de la política de la “Línea de Masas” de Mao Zedong, realizados en Beijing y en Xiangtan (ciudad de nacimiento de Mao Zedong). Esta experiencia fortaleció mi convicción sobre la importancia mundial de China y que lo que ocurra allí nos afectará profunda y crecientemente a todos, particularmente en regiones como nuestra América Latina, donde China aparece como una alternativa cada vez más importante para ganar independencia respecto de los centros desarrollados del capitalismo. Más aun considerando su central participación en el BRICS (grupo económico integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

De entre lo mucho que se puede hablar sobre el gigante asiático, su rica y compleja historia y cultura, su extraordinario crecimiento económico de los últimos 37 años y su situación y rumbo actual, me concentraré en lo que más me marcó de lo expresado por los chinos y discutido en aquellos Foros: El cambio de rumbo decidido en el 18º Congreso de Partido Comunista Chino (PCCH), en Noviembre del 2012, expresado como relanzamiento de la política denominada “Línea de Masas”, elaborada por Mao Zedong a lo largo de su vida revolucionaria y que concretó la designación de uno de sus propulsores dentro del PCCH, Xi Jinping, a las máximas responsabilidades, como Secretario General del Partido, Presidente de la Nación y Presidente de la Comisión Militar Central.

¿Cuál es el contenido de la “Línea de Masas”?

Para saber de qué estamos hablando, creo oportuno citar algunas frases de Mao Zedong que forman parte de lo que se denomina “Línea de Masas”:

“El pueblo, y sólo el pueblo, es la fuerza motriz que hace la historia mundial.”

“Es necesario enseñar a cada camarada a amar a las masas populares y escucharlas atentamente; a identificarse con las masas dondequiera que se encuentre y, en lugar de situarse por encima, sumergirse en ellas; a despertar a las masas y elevar su conciencia política de acuerdo con su nivel del momento, y ayudarlas, ciñéndose al principio de plena voluntariedad, a organizarse gradualmente y a desplegar paso a paso todas las luchas necesarias que permitan las condiciones internas y externas en un tiempo y lugar determinados.”

“Enfermedades tales como el dogmatismo, el empirismo, el autoritarismo, el seguidismo, el sectarismo, el burocratismo y la arrogancia en el trabajo son indefectiblemente perjudiciales e intolerables y toda persona que las padezca tiene que superarlas, porque ellas nos alejan de las masas.”

“He aquí dos principios: uno es las necesidades reales de las masas, y no necesidades imaginadas por nosotros, y el otro, el deseo de las masas y la decisión que toman ellas mismas y no la que tomemos nosotros en su lugar.”

“Si tratáramos de pasar a la ofensiva cuando las masas aún no despiertan, esto sería aventurerismo. Si insistiéramos en conducir a las masas a hacer algo contra su voluntad, iríamos inevitablemente al fracaso. Si no avanzáramos cuando las masas exigen avanzar, esto sería oportunismo de derecha.”

“Resumir las ideas de las masas y llevarlas luego a las masas para que éstas perseveren en ellas y las traduzcan en acción, y, de esta manera, formular ideas correctas de dirección: tal es el método fundamental de dirección.”

“Saber convertir la política del Partido en acción de las masas, saber conseguir que no sólo los cuadros dirigentes sino también las grandes masas conozcan y dominen cada movimiento y cada lucha que emprendamos: éste es un arte de dirección marxista-leninista. Es también lo que permite determinar si cometemos o no errores en nuestra labor.”

“El trabajo político es la arteria vital de todo nuestro trabajo económico. Esto es particularmente cierto en el periodo en que el sistema socio-económico experimenta un cambio fundamental.”

“Servir de todo corazón al pueblo, sin apartarnos de las masas ni por un instante; partir en cada caso de los intereses del pueblo y no de los intereses de ningún individuo o pequeño grupo, e identificar nuestra responsabilidad ante el pueblo con nuestra responsabilidad ante los organismos dirigentes del Partido: tal es nuestro punto de partida.”

Asimismo, cito a continuación un párrafo de la ponencia en el citado Foro sobre “Línea de Masas” de Zhu Youzhi, Ph. D. Professor en la Academia de Ciencias Sociales de la provincia de Hunan, China, porque creo que expresa muy bien lo que se propuso el PCCH con el relanzamiento de la Línea de Masas:

“La línea de masas es la ruta y método de trabajo fundamentales del Partido Comunista de China, más aun cuando el fundador de la teoría de la línea de masas, el Presidente Mao, hizo grandes contribuciones a su formación y desarrollo. Siendo el tópico “servir al pueblo de todo corazón” un claro requisito, no es sólo una parte importante de la teoría de la línea de masas de Mao, sino también la base y el objetivo de los comunistas chinos para practicar el trabajo de masas.”

Teniendo en cuenta el contenido profundamente democrático y revolucionario de los conceptos que integran la teoría de praxis política que constituye la “Línea de Masas”, no deja para mí de ser altamente sugestivo que el PCCH haya relanzado esa política en las circunstancias por la que atraviesa la historia de la “vía china al socialismo”, como la llaman los comunistas chinos.

¿Por qué el relanzamiento de la “Línea de Masas”?

La explicación que dan los comunistas chinos es básicamente la siguiente:

Luego de la denominada “reforma económica” iniciada desde 1979, consideran que China ha tenido éxito en el objetivo buscado de lograr un formidable desarrollo de las fuerzas productivas, que se ha traducido en el establecimiento de una muy importante infraestructura económico-social, actualización científico-tecnológica, superación de la pobreza para centenares de millones de personas y un impactante desarrollo económico que ha transformado a China en el país con el mayor Producto Bruto Interno medido en términos de Paridad de Poder Adquisitivo (ver información sobre este histórico acontecimiento cliqueando en el siguiente enlace: http://www.tesis11.org.ar/china-primera-potencia-economica-del-mundo/).

Sin embargo, la contradicción esperable de esto ha sido la generación de una importante burguesía, incluso alta burguesía, con la consiguiente disparidad social y el riesgo de que ese sector social pueda tomar la hegemonía económica y política del país, desistir del objetivo socialista y establecer una hegemonía capitalista y una institucionalidad de democracia liberal burguesa.

El PCCH considera que China está aún en una etapa de “construcción primaria del socialismo” y que habiendo logrado el desarrollo de las fuerzas productivas que se propusieron, mediante la política de la “reforma económica”, ahora es tiempo de reorientar la marcha hacia el objetivo de una etapa socialista cualitativamente más elevada, para lo cual consideran indispensable recurrir a la activa participación de los trabajadores y las masas populares hacia ese fin.

La “reforma económica” y sus causas históricas

En mi interpretación, los dirigentes comunistas chinos han siempre tenido en cuenta que la construcción del socialismo, como sistema de propiedad social de diversas formas y gestión popular participativa, requiere indispensablemente de un extraordinario desarrollo de las fuerzas productivas y de la conciencia de las masas.

Desde la victoria en 1949 del ejército rojo (dirigido por el partido comunista), en la guerra civil contra el Kuomintang (partido republicano nacionalista dirigido por Chiang Kai-shek), China ha pasado por varias etapas, en el intento de construir una sociedad socialista partiendo de una sociedad básicamente feudal, con una población ampliamente campesina y culturalmente muy atrasada.

-          Desde 1949 hasta 1956, fue una etapa en que China recibió una importante ayuda y asesoramiento de la Unión Soviética, donde se aplicaron los criterios soviéticos de planificación central y desarrollo de la industria pesada, mientras que en el agro los chinos realizaron una reforma agraria basada fundamentalmente en la organización de cooperativas. Hubo una importante tasa de crecimiento económico, pero con una tasa de crecimiento demográfico aún mayor.

-          En 1956, cuando en el 20º Congreso del Partido Comunista soviético, Nikita Khrushchev realizó la “crítica al culto de la personalidad” de José Stalin y se decidieron reformas en la política interior y exterior, los chinos no estuvieron de acuerdo y se produjo el enfriamiento de las relaciones y aun enfrentamiento con los soviéticos, por lo que China perdió la cooperación soviética. A su vez China estaba aislada de los países capitalistas centrales, porque estos habían tomado parte por el Kuomintang en la guerra civil y por la participación china a favor de Corea del Norte, en la guerra de Corea (1950 a 1953).

El presidente Mao Zedong impulsó entonces el denominado “Gran Salto Adelante”, intento de desarrollo de las fuerzas productivas basado en las propias fuerzas, sin ayuda exterior ni casi relaciones importantes con el exterior.

Se reagruparon cooperativas agrarias para formar grandes comunas, donde se intentó que no solo hicieran producción agropecuaria, sino también industrial, particularmente acero. Se instalaron grandes cantidades de pequeños hornos de fundición, donde se fundían no solo hierro y los componentes adicionales para producir acero, sino cualquier tipo de metales, con lo que el acero en cuestión resultaba prácticamente inservible. A su vez, el enorme esfuerzo en la industria y la colectivización de las cooperativas, sumado a catástrofes naturales, provocaron la caída de la producción agropecuaria y la hambruna. El fallido intento duró aproximadamente desde 1958 hasta 1962.

-          Ante el fracaso del “Gran Salto Adelante”, varios dirigentes comunistas chinos, cuyo principal referente era el importante dirigente histórico Deng Xiaoping, plantearon la necesidad de recomponer las relaciones con la Unión Soviética y con los países capitalistas centrales, además de introducir reformas económicas, en un intento de romper el aislamiento de China y darle impulso al desarrollo de las fuerzas productivas.

Entonces, desde 1966, se produjo el lanzamiento de la denominada “Revolución Cultural”, impulsada principalmente por Mao Zedong, que movilizó a estudiantes universitarios, trabajadores y campesinos, sobre todo jóvenes, y que contó con el apoyo de las fuerzas armadas, alineadas con Mao, bajo consignas revolucionarias socialistas, antiburguesas y de ruptura con las tradiciones culturales históricas chinas y con los criterios occidentales capitalistas.

Hay dos interpretaciones predominantes en cuanto a los objetivos de esta movilización de masas:

  • Una es que Mao intentó con ello enfrentar a Deng Xiaoping y demás dirigentes que querían la reforma económica y de política exterior, impulsando que las masas los acusaran de reformistas pro-capitalistas.
  • La otra es que, independientemente de que lo anterior haya sido o no un objetivo, Mao quería que la movilización de las masas les hiciera tomar conciencia de su poder y perdieran el milenario temor y sometimiento ante la autoridad, que caracterizaron al pueblo chino durante milenios de realezas gobernantes y de feudalismo económico. Los dirigentes con los que hablé consideran que este ambicioso objetivo básicamente se logró y constituyó un gran éxito de la “Revolución Cultural”

Sin embargo, la “Revolución Cultural” cometió excesos, como estigmatizar, perseguir y castigar injustamente a muchas personas y llevó a errores tales como enviar profesionales, profesores e intelectuales a trabajar en tareas rurales, en una voluntarista campaña para superar las diferencias entre el trabajo manual y el intelectual, entre el agropecuario y el industrial y entre las condiciones de vida del campo y la ciudad. Entre otras consecuencias se estancó la economía, lo cual se sumó al estancamiento que ya había producido la política del “Gran Salto Adelante”. Esto hizo que los sectores reformistas, encabezados por Deng Xiaoping, que habían sido marginados, retomaran la hegemonía. Ya en 1969 el PCCH había dado oficialmente por concluida la “Revolución Cultural”, no sin destacar el éxito en el desarrollo de la autoconciencia de las masas en cuanto a su potencial poderío, aunque se considera que esa movilización de masas tuvo influencia hasta 1976, año en que falleció Mao Zedong.

En diciembre de 1978, en el Tercer Pleno del 11º Comité Central del PCCH, Deng Xiaoping anunció el lanzamiento oficial de la política denominada “Las Cuatro Modernizaciones” (en agricultura, industria, ciencia y tecnología y defensa nacional), lo que marca oficialmente el inicio de la época de la “reforma económica”, que se aplicó desde 1979.

Lo principal, entre otras medidas, fue:

  • En el campo, la eliminación de las comunas rurales y el retorno al sistema de cooperativas agropecuarias, el impulso a la explotación agropecuaria familiar, la permisión de que se vendiera la producción directamente al mercado, con la aplicación de un sistema impositivo de impuesto a las rentas agropecuarias, entre otras medidas. La propiedad de la tierra en China pertenece al Estado, quien otorga concesiones de muy largo plazo a las cooperativas y explotaciones particulares y firma contratos de explotación con ellos.
  • En la industria, se designaron “zonas especiales” donde se permitió e incentivó la radicación de empresas extranjeras, en general asociadas con el Estado (nacional o provincial) que en general detenta el 51% de las acciones (“empresas mixtas”), otorgándoles beneficios impositivos, acuerdos de estabilidad por largos períodos y todo en el marco de una planificación central estatal. Esto, sumado a una mano de obra barata, en términos internacionales, y bien calificada, atrajo gran cantidad de inversiones, particularmente desde los países capitalistas centrales.
  • Se permitió la propiedad privada y el empleo de fuerza de trabajo, aunque en general en pequeñas y medianas empresas.
  • El Estado se reservó la propiedad en las grandes empresas, particularmente las consideradas estratégicas.
  • La propiedad estatal es mayoritaria, luego le sigue la propiedad social cooperativa y luego la privada. A esto hay que agregar la propiedad mixta en las “zonas especiales”. Todo el conjunto funciona en una denominada “economía de mercado socialista”, sometida a un sistema impositivo y en el marco de la planificación económica central del Estado.
  • Desde 1979 se estableció un sistema de regulación demográfico. Es la política de “una pareja un hijo”. Esto redujo drásticamente la tasa de crecimiento de la población, que pasó a ser muy inferior a la de crecimiento económico. En los últimos años se ha flexibilizado esta política permitiéndose hasta dos hijos por pareja.

La consecuencia de la “reforma económica” ha sido un espectacular desarrollo económico, el establecimiento de una moderna infraestructura, la incorporación de tecnologías y conocimientos científicos, la construcción de una “economía de mercado socialista” y la considerable elevación del nivel de vida de la población nacional más grande del planeta.

Pero, como dijimos, contradictoriamente con el objetivo socialista se produjo la generación de una importante pequeña, mediana y alta burguesía. De ahí el relanzamiento de la “Línea de Masas”.

Perspectivas

El PCCH y los otros ocho partidos políticos de China (que son aliados de los comunistas), han objetivamente demostrado capacidad para hacer grandes intentos y, según los resultados, rectificar rumbos. Por supuesto que a través de grandes contradicciones. En todo caso, no se podría negar su preocupación en cuanto a la necesidad de desarrollar las fuerzas productivas y concientizar y movilizar a las masas.

Cuando se les pregunta a los dirigentes chinos si el relanzamiento de la “Línea de Masas” permitirá aventar el riesgo de un crecimiento pro-capitalista de la burguesía china, responden que ese es el gran desafío y que todo dependerá de la lucha de clases.

En tal sentido, se han tomado medidas que intentan favorecer la aplicación de la “Línea de Masas”, tales como: Aumentar los derechos de los trabajadores para facilitar su rol central y su movilización en el seno de las masas; Modificar el sistema judicial para que el Estado y el Partido estén sometidos a una justicia independiente y los ciudadanos puedan pleitear contra el Estado, sus funcionarios y los funcionarios del Partido; Realizar referéndums para decidir sobre cuestiones importantes en los municipios y provincias; Establecer sitios de internet y de telefonía para que los ciudadanos puedan denunciar a funcionarios y dirigentes del Partido que no cumplan con servir al pueblo, o caigan en corrupción, burocratismo, excesos de poder, hedonismo y otros desvíos de sus responsabilidades ante el pueblo.

Por otro lado, el 18º Congreso del Partido, en Noviembre del 2012, decidió también impulsar una política de redistribución progresiva del ingreso a favor de los sectores populares, de manera de acelerar la elevación de su nivel de vida y afirmar la justicia social. Se propusieron duplicar el ingreso de esos sectores entre el 2010 y el 2020. Esto fue ratificado en el 19º Congreso de Octubre del 2017.

China ha demostrado que con la hegemonía y planificación central del Estado, ha tenido un crecimiento muy superior al de los países capitalistas (donde la hegemonía en el mercado la tienen los monopolios), se ha transformado en la economía con el mayor producto bruto del mundo y ha elevado como ninguno el nivel de vida de los sectores populares.

Habrá que tomar muy en serio lo que pase con el nuevo rumbo decidido desde Noviembre del 2012 y analizarlo con espíritu crítico, por supuesto, pero también con mente abierta y sin preconceptos.  De lo que suceda depende el futuro del socialismo en China y lo que allí acontezca nos afectará profundamente a todos, pero particularmente a los que tenemos como objetivo la superación de un sistema capitalista (en profunda crisis de carácter sistémico y tendencia permanente) por diversas vías de construcción progresista y de objetivos socialistas.

*Carlos Mendoza, ingeniero, especializado en temas de política y economía política, escritor, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11.

 

Tesis 11 - 29 de noviembre de 2014