Carta abierta a la comunidad de la FAUBA

 

Los cambios globales, cuyas expresiones más evidentes son el calentamiento global, la pérdida de hábitats y de diversidad biológica y cultural, son de naturaleza antropogénica, ya que su causa es el tipo de relaciones que el hombre establece con la naturaleza.

¿Podría decirse algo distinto de la crisis alimentaria, energética y económico-financiera que explican en parte la profunda “crisis civilizatoria” que estamos viviendo? El ser humano no se adapta a la naturaleza, sino que la somete a sus intereses…y el mayor interés no es el “bien vivir”, sino la acumulación de riquezas a partir de la explotación sistemática de bienes y servicios ecosistémicos naturales y la de muchos pueblos. Hay tareas urgentes para evitar que se extinga la vida humana en la Madre Tierra.

En Argentina nos encontramos también con problemas políticos más que científicos. Abundan los bienes naturales, el capital, los conocimientos y la capacidad de trabajo pero, después de 30 años de gobiernos democráticos la “deuda social interna” se mantiene o incluso aumenta. Esto también vale para el Sistema Agroalimentario, cada vez más extranjerizado y concentrado; mientras la agricultura familiar lucha para persistir, se mantienen la pobreza rural y las migraciones; se dificulta el acceso al trabajo y a los alimentos, en tanto crece la “malnutrición” y las enfermedades por ella provocadas.

Los cambios globales agravan la alarmante degradación ambiental de la que son indicadores: el avance de la deforestación; el uso desaprensivo de agroquímicos; la pérdida de biodiversidad, fertilidad y erosión; la contaminación de suelos y aguas; la proliferación de “malezas”; le elevación de las napas.

Desde la “Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria”- CaLiSA, a seis años de su creación.

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