50 años de ideas e ideales. Discursos de Segundo Camuratti, Carlos Heller y Debora Giorgi

50 años de ideas e ideales. 50 años del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. A continuación reproducimos extractos de los discursos brindados por el presidente del Instituto, Segundo Camuratti; la titular del Ministerio de la Producción de la Nación, Débora Giorgi y el presidente del Banco Credicoop, Carlos Heller. [size=xx-small][b]Artículos relacionados:[/b] . Un día para la historia. 50° aniversario del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos . Declaración por el 50º Aniversario del IMFC [/size]

[i]SEGUNDO CAMURATTI

Esencia transformadora

"Permítanme expresar la profunda emoción que siento al poder participar en la celebración por el medio siglo de vida del Instituto, nada más y nada menos que en este emblemático lugar, que fue el ámbito que tantas veces reunió a miles y miles de cooperadores, hombres y mujeres de todos los rincones de nuestro país, para luchar frente a las reiteradas amenazas de los poderes de turno por cercenar los legítimos derechos de un pueblo a organizarse bajo un modelo de gestión solidaria".[/i] Con estas palabras, el presidente del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Segundo Camuratti, inició su discurso, en el que hizo un repaso de los hitos más relevantes de la historia del movimiento cooperativo de crédito.

El IMFC nació en un contexto, política y económicamente, controvertido para la Argentina, donde se favorecía a los grandes intereses financieros lucrativos, tanto locales como extranjeros y amplios sectores del campo popular tenían casi vedado el acceso a las fuentes tradicionales de crédito. En ese escenario, se funda el 23 de noviembre de 1958, en Rosario, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, "impulsando –apuntó Camuratti– la creación de una red solidaria de financiamiento alternativo para captar y canalizar los ahorros populares a través de un vasto sistema de cajas de crédito cooperativas, que se instalaron a lo largo y a lo ancho de nuestro país".

De las 197 existentes en 1958, a partir de la activa gestión de promoción desarrollada por el IMFC, las cajas de crédito cooperativas pasaron a ser casi un millar en 1966. Este crecimiento exponencial implicó que el movimiento cooperativo llegara a manejar el 10% de los depósitos del sistema financiero nacional. "De esta manera –resaltó el dirigente–, el sueño de los fundadores se hacía realidad".

Esta rápida expansión del cooperativismo de crédito comenzó a preocupar a los representantes del capital financiero. "En primer lugar –señaló–, porque aparecía como una competencia para sus intereses y, en segundo lugar, porque no podían admitir el efecto testimonial del hecho de que el pueblo pudiese gestionar con eficacia sus propios recursos con sentido solidario".

Campañas de prensa contrarias y medidas restrictivas a la operatoria obstaculizaron las posibilidades de desarrollo de las cajas de crédito cooperativas. "Como consecuencia de esta política persecutoria de la dictadura de Onganía, se produjo la caída de más del 50% de las entidades existentes, quedando sólo 450", recordó Camuratti.

El golpe militar de 1976 completó la tarea iniciada en el 66, dictando una nueva ley de entidades financieras –la 21.526–, pergeñada por el entonces ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, que se proponía eliminar la forma cooperativa del sistema financiero. "Una vez más –rememoró– debimos recurrir a la creatividad y al ingenio popular; convocamos a los asociados y los invitamos a participar a través de miles y miles de firmas en solicitadas, que durante más de una semana se publicaron en los grandes medios de todo el país. Dimos la batalla, y finalmente lo logramos. Le torcimos el brazo a la dictadura, que tuvo que admitir la figura jurídica cooperativa dentro de la nueva ley, ya no como cajas de crédito, sino bajo la forma de bancos cooperativos".

La concentración económica y financiera se encargó de menguar a estas entidades que se fueron integrando en el Banco Credicoop: "un ejemplo de lo que puede realizar y construir el movimiento cooperativo, con sus 242 filiales, y sus aproximadamente 3.500 dirigentes que, ad-honorem, en distintos niveles de dirección, demuestran que la eficiencia de la empresa cooperativa va de la mano con la democracia participativa", enfatizó Camuratti.

Paralelamente a este proceso, y frente a los embates del modelo neoliberal, el Instituto impulsó, desde 1998, su etapa refundacional. En ese momento, ante la crisis, se buscó poner en marcha más empresas del campo de la economía social y solidaria. El objetivo central era formar nuevas cooperativas para recuperar el sentido del trabajo en sectores que empezaban a quedar desplazados de la economía formal.
"En esa misma línea –destacó–, una de las grandes realizaciones del IMFC fue la creación del Centro Cultural de la Cooperación, orientada a contribuir en la construcción de un país más justo y solidario, a través de la creación de un pensamiento crítico que cuestionara de raíz los fundamentos del pensamiento único impuesto en los 90". En este punto, Segundo Camuratti exaltó la figura del mentor del CCC, Floreal Gorini, a quien calificó como máximo inspirador por sus múltiples ideas, "fue un visionario, un constructor", agregó.

Desde sus inicios, el Instituto planteó una concepción propia del cooperativismo, como herramienta de transformación social. Según la cual, una cooperativa además de organizarse para satisfacer las necesidades concretas de sus asociados, debe ocuparse de los problemas generales de la sociedad en su conjunto.

Consecuente con esta manera de concebir al cooperativismo, el IMFC elaboró en distintos momentos de su existencia, diversas propuestas destinadas a ofrecer soluciones concretas para contribuir a resolver los problemas económicos y sociales del país. La primera versión de la Propuesta Cooperativa surgió frente a implantación del modelo neoliberal en la Argentina, durante la década de los 90 y que hizo eclosión en diciembre de 2001.

"En sucesivas versiones de este documento, se fueron recogiendo las novedades producidas en el terreno político, económico y social de nuestro país, así como los frutos de un amplio y rico debate que se dio en el seno de nuestro movimiento cooperativo. Es por eso que ahora, frente al nuevo cambio de gobierno producido en diciembre de 2007, presentamos una nueva versión, bajo el título Propuesta para construir un país con más democracia y equidad distributiva. Con esta Propuesta –afirmó el presidente– aspiramos a cumplir con nuestra razón de ser: realizar aportes concretos que aseguren una vida digna para el conjunto de la población".

Más adelante, Camurattti rindió homenaje a los dirigentes, consejeros, funcionarios y personal que pasaron por la entidad a lo largo de su historia. Asimismo, expresó su reconocimiento a las 115 cooperativas que integran el Instituto Movilizador.

"Si no recuperamos la memoria –dijo– privamos a las generaciones nuevas que hoy se están incorporando al movimiento cooperativo de una parte importante de la historia que siempre tiene que estar presente. El gran sentido y objetivo en el día de hoy es reflejar en síntesis la trayectoria de la entidad –concluyó–, demostrando su coherencia en la manera de pensar el cooperativismo y actuando en consecuencia al hacer lo que se dice, hecho que en el transcurso de los años nos permite seguir conservando la vigencia y la esencia transformadora plasmada en su fundación".

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DÉBORA GIORGI

Entre todos podemos[/i]

La flamante titular del Ministerio de la Producción de la Nación, Débora Giorgi, fue una de las invitadas al acto. En representación de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, la ministra ofreció un encendido mensaje que cerró las intervenciones de los oradores. "Es un gran honor estar en esta celebración, ya que es la primera vez que Cristina Kirchner me otorga esta responsabilidad de transmitirles su felicitación y su acompañamiento desde el corazón a este importante evento del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. Un ámbito donde se transpiran y se expresan las conductas en la vida de los dirigentes, de los trabajadores, de los empresarios y donde se expresan una serie de importantes valores: la solidaridad, la ayuda mutual, la democracia, la equidad de la distribución del ingreso. Eso se transpira, se siente y se prueba, como testimoniaron las adhesiones, los videos y los discursos aquí pronunciados", señaló en el primer tramo de su alocución.

Luego de realizar una reseña histórica sobre diferentes momentos referidos al surgimiento y la consolidación del cooperativismo en Argentina, entre ellos la conformación de la primera entidad solidaria en 1875 –la Sociedad Cooperativa de Producción y Consumo–, el fortalecimiento de cooperativas formales en 1889, la creación del recordado Hogar Obrero en 1905 y la inédita ley que institucionalizó el trabajo de más de 200 entidades en 1926, la ministra hizo hincapié en el influyente rol del IMFC respecto del compromiso con los asociados y su vocación transformadora.

"Cuando uno lee la carta fundacional advierte que está planteada con valores que hablan de cuestiones vinculadas al crecimiento por inclusión, a ser órgano de representatividad de las cooperativas relegadas ante los organismos públicos y habla de algo muy importante: de lograr incentivar la creación de cooperativas de crédito pero no sólo para llevar recursos a cada lugar o generar un movimiento de fondos ociosos, sino para que, a partir de esa restricción de fondos de cooperativas de crédito se pueda asentar una política de desarrollo regional –dijo–. Eso fue en 1958, un momento difícil, sin embargo en 12 años el IMFC ya tenía 800 cajas de crédito, lo cual revela que cuando las cosas se quieren en serio y pelean muchos tras un objetivo, se puede", añadió.

En idéntica sintonía, Giorgi dedicó palabras elogiosas para Credicoop ­–entidad que cumplirá 30 años de vida en 2009–, y su presidente: "Quién mejor que Heller podía haber contado la historia. Lo que manifestó en sus palabras con orgullo, en relación a la presencia del banco cooperativo en las crisis, la atención a sus asociados, la asistencia, seriedad, responsabilidad y búsqueda de eficiencia, indica que todos los que integran Credicoop tienen merecido el reconocimiento".

Por otra parte, la ministra se refirió en su alocución al nuevo escenario económico mundial y las claves para entender sus efectos, al tiempo que reivindicó el papel del Estado. "Esta grave crisis nacida en los países del norte expresa el seguimiento de los preceptos que son justamente los opuestos a los que nos convocan el cooperativismo y la asociatividad. Ellos actuaron de manera irresponsable en cuanto a la regulación del sistema financiero, no pensaron en democracia respecto a las decisiones que se tomaban con los ahorros de los habitantes de los países del norte y pensaron en forma especulativa y con beneficios para unos pocos. En suma, una crisis financiera que se enorgullecía de que todo lo determinaba el mercado. Y es el Estado el que debe suplir como planeador estratégico al mercado, que beneficia aquellos que concentran la riqueza y el poder" afirmó la funcionaria.

Teniendo en cuenta la coyuntura financiera señalada, defendió con datos y ejemplos las medidas adoptadas por el Gobierno Nacional, entre ellas la creación de 4 millones de puestos de trabajo, el crecimiento en 24 puntos del Producto Bruto Interno, el desendeudamiento público, los 46.000 millones de dólares de reservas en el Banco Central y la conformación del nuevo Ministerio de la Producción: "No podemos ser ilusos de pensar que los efectos de la crisis no van a llegar, sin embargo decimos que estamos preparados para enfrentarlos. La Presidenta ha dado prueba de ello, con 5 años de crecimiento sostenido, el hecho histórico del traspaso de los fondos jubilatorios al manejo estatal acabando con un sistema inequitativo y excluyente, políticas que ayudan desde el punto de vista de la facilitación del pago de los impuestos a las pequeñas y medianas empresas, políticas orientadas a preservar el mercado interno, políticas orientadas a establecer relaciones comerciales con aquellos mercados que brindan oportunidades por complementariedades de productos que podemos obtener".

En ese sentido, la funcionaria se mostró optimista frente a la etapa que viene "ya que estamos listos y mejor preparados, atentos y adelantándonos, pero fundamentalmente focalizando en esta construcción de herramientas que se asientan en la pequeña y mediana empresa, base de la movilidad social, y que se asientan en la realización de obras de infraestructura productiva y social".

En el cierre, Giorgi subrayó que el momento actual es una gran oportunidad para consolidar el perfil productivo como país, priorizando el trabajo, la generación de valor agregado, la defensa del mercado interno y los intereses desde la región hacia el mundo. "Tomo las palabras del presidente del IMFC –concluyó– que se ofreció a colaborar en la construcción de una iniciativa que hacemos entre todos o no se hace. El Ministerio de la Producción de la Nación creado por la Presidenta en estas circunstancias no nace por casualidad, tiene las puertas abiertas para todos ustedes conscientes de que acá, cuando queremos algo, los argentinos demostramos que podemos hacerlo".

CARLOS HELLER

Desafíos del presente

"Es hora de festejos y es hora de balances", señaló Carlos Heller, para incursionar "en una parte de esos 50 años, en los 30 que tiene de vida nuestro banco, el Banco Credicoop. Que no nace como un acto voluntario de los cooperativistas, o una decisión tomada desde la conciencia, como debería haber sido, sino que nace como el resultado de una lucha, de una resistencia. Y quienes recibimos el mandato de conformar una institución que debía asumir el enorme desafío de juntar un conjunto de entidades autónomas con todas sus particularidades, sus identidades, sus líderes locales, quisimos darle una impronta, un perfil único, una gestión sólida. Quienes autorizaron este proceso, las autoridades de la dictadura, dijeron (lo sabemos): vamos a autorizarlos, porque es imposible que puedan hacer esto que ellos dicen. En un año no queda nada. Se matan solos y nos sacamos a estos tipos de encima. Se equivocaron por mucho, porque los que nos sacamos de encima a esos tipos fuimos nosotros, fue el pueblo argentino. Nosotros estamos hoy aquí festejando los 50 años de vida del Instituto Movilizador".

Al recordar las palabras del primer presidente de Credicoop, Nelson Giribaldi («asumimos el desafío de demostrar que eficiencia y democracia son compatibles»), Heller destacó que aquello "no estaba dicho en un momento común; era el 19 de marzo de 1979, plena dictadura, cuando la negación de lo democrático estaba a la orden del día, cuando el Parlamento había sido reemplazado por la farsa de un grupo reducido de integrantes de cada una de las fuerzas armadas, que se suponía que deliberaba y sacaba resoluciones que llamaban leyes".

Con respecto a la Argentina de los últimos años, el presidente de Credicoop sostuvo que "aquí ha fracasado de manera rotunda la teoría de que la mano invisible del mercado iba a resolver los problemas de la distribución de la riqueza a través del derrame. Y aquel cuentito de que lo que había que hacer es que creciera la economía porque luego eso iba a volcarse sobre el conjunto de la sociedad no pasó ni va a pasar nunca, ni aquí ni en ningún país de la Tierra".

"Sentimos –agregó luego– que estamos frente a una gran oportunidad; porque están puestos en crisis los paradigmas que nos quisieron hacer creer que habían venido para quedarse para siempre: es el fin de la historia, es el fin de las ideologías, nos dijeron. Poco demoró para que se comprobara que ninguna de las dos cosas eran ciertas. Las ideologías van a existir mientras existan diferencias, clases, grupos que sufran, porque inevitablemente, más tarde o más temprano, se van a organizar, van a luchar y van a tratar de cambiar las cosas".

"Pero esta enorme oportunidad debe apoyarse en un proceso de integración regional. Por primera vez en la historia, un número significativo de países de la región marca voluntad y coincidencia para avanzar en una misma dirección, aunque las intensidades no sean las mismas. Un hecho muy significativo fue la reunión de Santiago de Chile, donde por primera vez los países de la Unión Sudamericana de Naciones, se reunieron solos, sin presencias tutelares y decidieron apoyar al hermano pueblo de Bolivia que estaba enfrentando la amenaza de una secesión".

"Debemos ser capaces de unirnos, de integrarnos: tenemos fuerte superávit energético, fuerte superávit alimentario, enormes reservas de agua potable, y el mundo que viene, el mundo de 20, 30 o 50 años por delante será el mundo donde los conflictos se van a dar alrededor de la energía, los alimentos y el agua potable. Tenemos que estar unidos para defender ese patrimonio de nuestra región, para poder utilizarlo en común en beneficio de nuestros pueblos y de nuestros ciudadanos, para hacer posible que avancemos en un verdadero proceso de autonomía, de emancipación nacional y regional".

"No estamos demasiado lejos –prosiguió–, hemos dado pasos; pero hay dificultades, porque hay dificultades entre los propios países, porque hay distintos grados de desarrollo y distintos grados de decisiones. Los pueblos tenemos que exigir a nuestros gobiernos que hagan todos los esfuerzos necesarios para dejar y superar aquellas cuestiones que son impedimentos para avanzar en el proceso de integración. Si vamos solos a las mesas grandes no tenemos futuro. Si somos capaces de unirnos y llevar decisiones comunes, estamos en condiciones de disputar y de obtener cosas que hagan al beneficio de nuestros países y de nuestros pueblos".

"Hacen falta políticas activas que apunten a fortalecer el sujeto social del modelo que se debe construir. Ese sujeto social, en nuestra visión, debe estar integrado por el sector público, por las empresas de la economía solidaria, por las pequeñas y medianas empresas y por los trabajadores. Ese sujeto social de nuevo tipo debe diferenciarse del sujeto social de los 90, que fueron las corporaciones transnacionales, las grandes compañías foráneas, las que vinieron a llevarse todo. Y en lo específico, es imprescindible que se encare la sanción de una nueva ley de entidades financieras, y hasta por una cuestión ética. Esta ley tiene la firma de Videla y Martínez de Hoz y eso solo ameritaría el cambio. Esa ley, cuando Martínez de Hoz la presentó, dijo: es la piedra angular de nuestro proyecto. Y está de pie. Un proceso de cambio debe dejar de lado ese proyecto emblemático de la dictadura y avanzar en la sanción de una moderna ley de entidades financieras, que empiece por definir que la actividad financiera es un servicio público y no un mero acto de mercado".

Tras repetir las frases emblemáticas de la historia del IMFC (El dinero de los argentinos en manos de los argentinos, Un país se hace desde adentro o no se hace, Sin solidaridad no hay futuro, Otro mundo es posible si la gente lo quiere), Heller señaló: "El Bicentenario nos tiene que encontrar unidos, porque ese fue uno de los temas principales de nuestros próceres hace doscientos años, cuando nos decían que si fuéramos capaces de unirnos no tendríamos fisuras. Y es en esa América latina firme y unida donde encontraremos, creo, la posibilidad de ese otro mundo posible con el que todos soñamos. Cincuenta años de ideas e ideales los estamos celebrando así, con el enorme orgullo por nuestra historia, con las convicciones intactas frente a los desafíos del presente y con el entusiasmo, la presencia militante y todas las banderas desplegadas en mástiles que están cada vez más altos, mirando hacia el futuro con entusiasmo, con convicciones".

Fuente: [color=336600] Acción (suplemento especial) - Diciembre 2008[/color]