Nuevamente quieren destituir a Pedro Castillo: ¿se incuba un golpe?

El Congreso peruano aprobó la admisión a debate el próximo lunes 28 de marzo de la moción de vacancia (destitución) permanente en contra del presidente Pedro Castillo “por incapacidad moral” con 76 votos a favor, 41 votos en contra y una abstención, lo que analistas califican con un preámbulo a un golpe de estado orquestado por el fujimorismo y la ultraderecha.

Castillo lapidó la promesa de poner fin a la corrupción y al neoliberalismo

El viernes en la noche, en medio de la crisis política más profunda de su gobierno, el Presidente Pedro Castillo anunció la recomposición de su tercer gabinete de ministros presidido por Héctor Valer, un congresista electo por el ultraderechista partido Renovación Popular, acusado de violencia familiar contra su esposa ya fallecida e hija.

¿Qué más se puede esperar de la derecha peruana?

La victoria de Castillo ha sido un duro golpe para la clase política peruana y una bofetada para la elite. Desde que se conocieron los resultados el fujimorismo se mostró desesperado, llegando a apelar a toda clase de recursos para desconocer el voto popular: todo tipo de denuncias de fraude e impugnación de actas –el 90% declaradas infundadas-; la infiltración de personajes afines en el Jurado Nacional de Elecciones para ralentizar el proceso de proclamación; una campaña absurda de miedo al comunismo; y la apelación a organismos internacionales.

La ola de luchas y la experiencia del peru

Las luchas populares en América latina siguen creciendo, y parecen confirmar un nuevo período de gobiernos democráticos y populares. Un momento de aguda disputa entre los grupos concentrados del poder económico y las fuerzas populares. Dos modelos se contraponen. Uno, que con sus recetas neoliberales, agudizó las profundas desigualdades que caracterizan el continente que la pandemia de Covid-19, mostró con claridad. El otro, que amplió derechos y mejora la vida de los sectores populares.  

Destinos desiguales

"El votante de Pedro Castillo no ve en él a un comunista que va a llevar al país a la ruina, encuentra en su candidatura la posibilidad de que las cosas cambien, de que el estribillo de que somos un país rico se traduzca en su vida diaria y no se quede en los informes del BCR".