El futuro del centro porteño

El centro porteño es uno de los escenarios más icónicos de la pandemia. La fotografía del abandono de las oficinas incluye librerías cerradas, locales de comida al paso con persianas bajas y decenas de calles deshabitadas. Gobiernos, especialistas y corredores inmobiliarios coinciden en que la llegada del teletrabajo tendrá consecuencias urbanas profundas y con efectos en la forma en que vivimos. En la ciudad de Buenos Aires hay 225.000 metros cuadrados de oficinas que quedaron vacías desde el inicio de la pandemia. Solamente en el microcentro la tasa vacante de oficinas se incrementó en 218%. Mientras tanto el GCBA trabaja en un proyecto para transformar el macro y microcentro en un downtown residencial.

Queríamos tanto a la escuela

No recuerdo que haya habido tanto debate social sobre la escuela desde que se hizo la reforma de los noventa. Antes se había producido el debate "laica o libre". Después, cuando volvió la democracia, fue el Congreso Pedagógico. Claro, aquellos debates tenían dimensiones ideológicas precisas; hoy, la cuestión es más bien chata: ¡Abran las escuelas! 

El momento de la locura total

El partido había terminado y la hinchada pedía a coro la renuncia del director técnico. Este se acercó a los periodistas con su melena rojiza revuelta, y dijo: "Es un momento de locura total pero a mí no me van a volver loco". Quince años después, aquella frase puede describir la situación de cualquier individuo rodeado de terraplanistas, antivacunas y negadores de pandemias. Al considerarnos a salvo de ese delirio colectivo ("a mí no me van a volver loco"), la sensación es reversible: aquellas buenas gentes deben sentirse acechadas por energúmenos que creen que la Tierra es redonda, se inyectan sustancias solo porque el gobierno lo dice, o insisten en usar barbijo y saludarse con el codo.

Democracia con pleno protagonismo popular

Las protestas que se repiten en distintos lugares del mundo, incluido nuestro país, tienen en común que se conjugan desde el delirio y el odio y que tienen un carácter destituyente y golpista, no en el sentido tradicional del golpe militar sino del desconocimiento de la ley y la democracia. Las premisas de las protestas desconocen las evidencias de la pandemia que afecta al común de la sociedad, tienen brotes neofascistas y preparan un tipo de orden autoritario delirante.