El nivel de actividad en su “segunda recuperación”: desafíos para su sostenibilidad

Fabián Amico


La pandemia produjo en Argentina y en todo el mundo una distorsión en la percepción estadística de la dinámica del nivel de actividad. Por ejemplo, los datos del primer trimestre de cuentas nacionales del Indec muestran un proceso de recuperación de todas las variables (PIB, consumo, inversión, construcción y exportaciones) cuando se observa la comparación interanual. En cambio, las variaciones trimestrales, basadas en series desestacionalizadas, revelaban un paulatino proceso de desaceleración del consumo, el PIB y la inversión.

El inusual efecto de la pandemia sobre la actividad introduce una distorsión porque cualquier variación positiva sobre una base muy pequeña da como resultado porcentajes extremadamente altos. Una forma de evitar este problema es complementar el análisis de la dinámica interanual con la variación mensual desestacionalizada. Por supuesto, a medida que la economía se aleja del momento más profundo de la crisis (abril-mayo de 2020), la dinámica macroeconómica regresa a sus formas habituales.

En este contexto, las preguntas sobre las cuales reflexiona este texto son las siguientes: ¿Cuál fue el patrón del nivel de actividad desde la irrupción de la pandemia hasta el presente? ¿Cuáles fueron las causas en las oscilaciones del ritmo de recuperación? ¿Cuáles fueron y son sus motores?

El estimador mensual de actividad (Emae), que calcula el Indec, mostró una fuerte recuperación en los meses siguientes al pozo determinado por la pandemia y el primer confinamiento (abril/mayo de 2020). Pero luego, el ritmo de la actividad fue disminuyendo hasta mostrar una contracción en mayo de este año. Parece evidente que las medidas adoptadas frente a la denominada “segunda ola” de la pandemia influyeron en estos resultados, ya que en junio se registró un nuevo impulso (+2,5% desestacionalizado). Sin embargo, estos tres periodos: el primer sendero de expansión (desde el pozo de la crisis hasta diciembre de 2020), la desaceleración (entre enero y mayo de 2021) y la nueva expansión o “segunda recuperación” (a partir de junio 2021), como se va a verificar en este informe, están fuertemente asociados a los cambios de ritmo de la política fiscal.

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Documento de trabajo N° 1 Programa de seguimiento de la coyuntura y tablero macroeconómico (CEEPYD) - septiembre de 2021

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