Para el Gobierno la deuda es lo único que permite financiar transición
En el último mes y medio, el escenario de escasez de dólares mejoró. Por un lado, se hicieron realidad algunas de las cajas que veníamos mencionando en los últimos meses (swap con China, licitación del 4G, acuerdo con cerealeras, etc.) permitiendo a las reservas volver a superar los u$s 30.000 millones y al mismo tiempo empezar a abrir lentamente el grifo de pagos a los importadores netos. Por otro, el ruido discursivo contra los buitres se moderó y apareció en el horizonte la expectativa de inicio de negociación del fallo en enero una vez caducada la cláusula RUFO, y en paralelo se avanzó con la decisión de abrir el mercado de crédito convalidando tasas altas con el anuncio del canje del Boden 2015 que en rigor incluyó detrás la colocación de hasta u$s 3.000 millones en Bonar 2024.
Lejos de Nueva York
Si no media deshonestidad, hasta los opositores más férreos reconocen que el estrafalario fallo de la justicia estadounidense intentó extorsionar al país en favor de los fondos buitre. Frente al apriete imperial, el gobierno ejerció soberanía y defendió el patrimonio público. En juego no estaba solamente el valor del pago de un fallo abiertamente injusto, sino la totalidad de la reestructuración de la deuda. La oposición se mostró errática y con reacciones lentas. Su única propuesta concreta fue subordinarse al juzgado neoyorquino y pagar sin chistar. Las mejores banderas y la legitimidad quedaron del lado del gobierno, que supo capitalizarlas y recrear su mística. La disputa frente al enemigo externo logró que las dificultades económicas, profundizadas por la devaluación de enero, pasen a segundo plano, y sumó un prodigio: que la imagen presidencial crezca en el marco de una economía que se frena.
“Tendrías que estar chiflado para emitir hoy un bono en Nueva York”
A pocos días del debate en la ONU sobre una convención especial para la deuda, uno de los mayores especialistas latinoamericanos en el sistema financiero mundial sostiene que Singer también dañó al propio sistema y a Nueva York como sede de emisión.
Buitres vs. Argentina
El juicio de los buitres contra Argentina, el apoyo local de sectores ligados a esos fondos y la estrategia de resistencia del Gobierno frente a un fallo extravagante del juez Thomas Griesa ha colocado a la deuda en el centro del debate económico. Cash publicó tres opiniones que abordan la cuestión con diferentes enfoques para enriquecer la comprensión de este conflicto.
No es un default II
La Argentina no declaró el default de su deuda y, por lo tanto, no está en default. Para comprobarlo es necesario leer el contenido y el espíritu de las condiciones establecidas en el contrato (indenture) del prospecto de la emisión de los bonos del canje de deuda. Al conocer las cinco situaciones consideradas como “eventos de incumplimiento” en ese contrato, y descubrir también la advertencia incluidas sobre los “riesgos de participar” de la oferta de canje, que no significa una categoría adicional para definir un default, permite precisar cuál es el estado en que se encuentra la deuda argentina regularizada en 2005 y 2010. Es una tarea técnica-jurídica, con una jerga propia de letrados, pero necesaria para navegar sin ahogarse en el mar de confusiones que deliberadamente han agitado, por razones inconfesables, especulación política, por confundir deseos con realidad o simplemente por escasa vocación por el rigor analítico, una influyente tropa de editorialistas de medios, líderes empresarios conservadores, abogados y economistas. Reiteran que Argentina está en default pese a que diariamente surgen evidencias de que ese acontecimiento no se produjo.
¿Por qué el experimento de la austeridad en Europa está condenado a fallar?
He pasado las últimas dos semanas en Europa, dando charlas en Italia, Grecia y Austria. Ha sido mi primera visita a Grecia, y la primera oportunidad de tener una opinión como turista, siempre superficial, de cómo es un país con niveles de desempleo propios de la Gran Depresión.
¿Y si la depresión llegó para quedarse?
“Una economía de EE.UU. cuyo estado normal es la demanda inadecuada, que sólo se acerca al pleno empleo cuando la empuja alguna burbuja” ¿Y si lo que estamos viviendo es la nueva normalidad? ¿Y si esta situación similar a la depresión perdura no por un año sino por décadas? Lo planteó Larry Summers en la última conferencia de investigación del FMI: la evidencia sugiere que EE.UU. se ha convertido en una economía cuyo estado normal es una depresión moderada, cuyos breves episodios de prosperidad ocurren sólo gracias a las burbujas y al endeudamiento insostenible.
El cierre del Gobierno en Estados Unidos de América (EUA): primera confrontación en la lucha por la reforma económica
En los Estados Unidos todo el mundo está peleando por el paro del gobierno estadunidense. George Will (periodista que apoyó a Reagan en 1980) lo compara a la Ley contra Esclavos Fugados; Bill Moyers (periodista vocero de la Casa Blanca 1965-67) con la secesión. De todos lados, desde Rush Limbaugh (conservador con un popular programa de radio) hasta Jon Stewart (sátiro, crítico político de TV), se lanzan acusaciones mordaces. La ciencia política, la teoría del juego e incluso la astrología son invocadas para explicar la vergüenza de la arriesgada política de Washington.
Las opciones ante la amenaza, todas dañinas
Así que los republicanos parecen haber decidido elevar el techo de endeudamiento sin condiciones, aunque los detalles no son claros. Tal vez sea el fin de esa extraña táctica de extorsión, o tal vez no, porque, en el mejor de los casos, sólo estamos ante una extensión transitoria y muy breve. La amenaza de tocar el techo de deuda sigue existiendo, especialmente si la política de parálisis del gobierno sigue yendo en contra del Partido Republicano.
Alerta del BM y el FMI
La incertidumbre presupuestaria en Estados Unidos y los posibles efectos de la paulatina retirada de sus medidas de estímulo monetario, así como la ralentización de los países emergentes y la tímida recuperación de Europa, concentran la atención de la reunión anual del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. “Esencialmente, Estados Unidos estará en la posición de la Eurozona en los últimos años, teniendo que explicar al mundo qué está ocurriendo y por qué no pueden arreglar y organizar sus problemas”, indicó Jacob Kirkegaard, investigador principal del Peterson Institute for International Economics. En esta edición, que comienza la próxima semana, los líderes económicos globales arribarán a Washington con la administración del país anfitrión paralizada por las luchas partidistas en torno del presupuesto federal y la amenaza de una nueva crisis cuando se alcance el tope de deuda, que de no renovarse pondría a Estados Unidos al borde de la suspensión de pagos.
