La desaceleración de China
El crecimiento del PIB de China en el segundo trimestre experimentó una desaceleración significativa, cayendo al 4,3% interanual desde el 5,0% del primer trimestre y por debajo de las previsiones. Este fue el crecimiento más lento registrado en cualquier trimestre desde el inicio del confinamiento por la pandemia en 2022. Sin embargo, incluso con esta desaceleración en el segundo trimestre, el crecimiento del PIB real de China para el primer semestre de 2026 se mantiene dentro del rango objetivo del gobierno, en el 4,7% interanual.
¿Por qué China se estanca?
Ya ha pasado un año desde que China relajó las medidas de COVID cero que venían asfixiando la actividad económica, pero el país todavía no ha experimentado el rebote que los responsables de las políticas y los analistas habían anticipado. Por el contrario, los indicadores económicos del año pasado han pintado un panorama desalentador.
La economía china, coyuntura y prospectiva 2019
Los últimos datos del crecimiento de la economía china señalan que para el primer trimestre de 2019 ésta creció 6.4%, tal como en el trimestre previo. Si bien es cierto que continúa con un menor dinamismo que en años previos y que las previsiones de crecimiento oscilan el 6%, la economía asiática está lejos de las bajas tasas de crecimiento que han mostrado los EE.UU. y la Unión Europea. Los proyectos chinos, como La Ruta de la Seda (RdS), buscan impulsar aún más el crecimiento y su influencia en la economía mundial.
La baja en el ritmo de crecimiento de China inquieta a todo el mundo
La gran potencia asiática lleva treinta años de continuo crecimiento a altas tasas que ahora peligran no poder mantenerse. Al principio generaba temor y recelo pero adaptados a esa realidad ahora preocupa por los efectos de un debilitamiento de ese ritmo.
A fines de abril de 2011, el Fondo Monetario Internacional produjo gran consternación al anticipar que para fines de 2016 el producto bruto interno de la República China superaría al de Estados Unidos, pasando por tanto en ese aspecto a ocupar el sitial de la cúspide, previo desplazamiento a un segundo plano del tradicional liderazgo que la potencia americana ha venido ejerciendo sin discusión desde hace mas de 70 años.
