Un horizonte para recuperar capital político

Si la salida de Kulfas lo había dejado agonizante, la renuncia de Guzmán termina de jaquear las posibilidades políticas del albertismo. La discusión sobre la salida a la crisis, que quedó expuesta con la profundización de las internas, no puede ser leída sólo como una crisis del oficialismo: es un síntoma más amplio de la lucha de intereses, con cuatro modelos en disputa. La designación de Silvina Batakis abre por primera vez la posibilidad de cambiar el rumbo real de la política económica, una decisión que debe ser tomada en el contexto de un mapa fragmentado, con discusiones fundamentales al interior del Frente de Todos, pero también en la oposición.

Balconeando

Convertir los movimientos sociales, y la política, en proveedores de imágenes y legitimación, sin reconocer su fuerza disruptiva, es otro modo de atarse las manos para luego declarar que lo que es posible es solo esto: Una renuncia conservadora; una despolitización general.

No solo es la Economía

El Frente de Todos ajustó cuentas y se redefinió: la renovación del gabinete nacional integra territorio y la sospecha necesaria sobre el desembarco de miradas y memorias progresistas y antiprogresistas, con un equipo de ministros que en situaciones óptimas no compartirían ni un café. La calma del establishment económico, los resentimientos por la política social, los nuevos desconciertos, la salud de los liderazgos y el miedo a volver al llano. Porque nadie quiere salirse del Estado, y CFK entró en campaña para evitarlo.

La ruta de las granadas

Los gobiernos de Alberto Fernández y Luis Arce investigan el recorrido de los 40.000 cartuchos antitumultos, los gases lacrimógenos y más de 100 granadas de gas que, según una nota aparecida en la embajada argentina en La Paz, envió la gestión de Mauricio Macri a los golpistas bolivianos.

La racionalidad colectiva y el juego de los tres tableros

Todo gobierno coalicional supone un ejercicio colectivo en torno a tres dinámicas: la configuración de un equilibrio de poder entre los actores de la coalición (quiénes gobiernan), la definición de una agenda común (para qué gobiernan) y la generación de un mecanismo organizativo eficiente y eficaz de cara a las tareas gubernamentales (cómo gobiernan). El Frente de Todos, al momento, no ha logrado resolver satisfactoriamente ninguna de las tres dinámicas.