En la órbita del desarrollo nacional

Desde finales de los años cincuenta, cuando la disputa por el poder mundial que se dirimía en el marco del conflicto Este-Oeste los erigió como símbolo de poder militar y tecnológico, los satélites artificiales han dado que hablar, tanto en la guerra como en la paz. Partícipes más que necesarios en asuntos geopolíticos y científicos y herramientas indispensables de las comunicaciones modernas, su fabricación es un proceso complejo que requiere años de especialización y esfuerzos políticos y económicos para concretarse.

En la actualidad, nuestro país pertenece al exclusivo club de naciones que poseen la capacidad humana y material para diseñar y construir satélites artificiales de distintos tipos y prestaciones. La Argentina había incursionado con éxito en la actividad aeroespacial desde mediados del siglo veinte. El esfuerzo de los científicos y técnicos, sumado a las políticas estatales activas que se aplicaron hasta mediados de los setenta, permitió lograr un proceso de aprendizaje tecnológico que dio lugar a un muy respetable desarrollo de cohetes y misiles.