NO a la exoneración de Virginia Aparicio
Invitamos a todas las instituciones, organizaciones, colectivos, asambleas, redes y personas a firmar el pronunciamiento público en solidaridad con la investigadora Virginia Aparicio
Hay días en los que una institución parece doler físicamente.
Hoy compartí el viaje camino al trabajo con Claudia, una compañera que me habló, con asombro y tristeza, de la extensa lista de personas del INTA Balcarce que están evaluando acogerse al retiro voluntario. Y sentí una tristeza profunda.
No solo por quienes deben tomar esa decisión —muchas veces atravesada por el desgaste, la incertidumbre o el contexto— sino también por lo que esto representa para nuestras instituciones públicas.
Soy Virginia Aparicio y crecí profesionalmente en INTA Balcarce. Entré siendo estudiante, para ayudar a sostener mis estudios, y allí me formé como ingeniera agrónoma, investigadora y persona. Aprendí en sus laboratorios, en su campo experimental, en las discusiones técnicas, en el trabajo silencioso y comprometido de muchísima gente valiosa. Allí entendí que la ciencia pública no es un concepto abstracto: son personas sosteniendo conocimiento, formación, territorio y compromiso social todos los días.
INTA Balcarce fue durante décadas un espacio de enorme calidad humana y científica. Un lugar desde donde se acompañó a productores, se formaron generaciones de profesionales, se desarrolló conocimiento y se construyeron capacidades que llevaron años —y generaciones— consolidar.
Por eso duele ver cómo los conflictos institucionales se profundizan y cómo lentamente comenzamos a naturalizar la pérdida de personas, equipos y proyectos.
Con los años aprendí que la vida siempre nos enfrenta a decisiones. Algunos decidirán irse, aun con dolor. Otros decidiremos resistir, también con dolor, intentando sostener y reconstruir aquello en lo que creemos. Lo que no deberíamos permitirnos es simplemente “transcurrir”, mirando cómo se deterioran espacios que costaron décadas construir.
Creo que este momento debería impulsarnos a una reflexión profunda y honesta. Las instituciones públicas necesitan ser cuidadas, fortalecidas y también revisadas, modernizadas y pensadas hacia el futuro. Pero ninguna transformación real puede construirse desde el vaciamiento, la fragmentación o la pérdida sostenida de personas y experiencias.
INTA es solo un ejemplo. Porque cuando se debilitan las instituciones públicas, se debilita también la capacidad de una sociedad para crecer con más equidad, más conocimiento, más oportunidades y más comunidad. Un país necesita Estado presente, educación, ciencia, salud y espacios colectivos capaces de sostener el desarrollo y la dignidad de su gente.
Yo sigo creyendo profundamente en las personas que, desde el lugar que pueden o deciden ocupar, continúan intentando construir futuro.
Invitamos a todas las instituciones, organizaciones, colectivos, asambleas, redes y personas a firmar el pronunciamiento público en solidaridad con la investigadora Virginia Aparicio a través del siguiente enlace:

