Nuestra Tierra
Mauro Fernández | El rechazo a la derogación de la Ley de Tierras logró algo inusual: reunir a todos. Ambientalistas, desarrollistas, artistas, organizaciones sociales, ciudadanos sin militancia, dirigentes sociales. Unidos bajo una misma narrativa de defensa del territorio nacional frente a la extranjerización. La recuperación de un “nosotros” capaz de convertir la soberanía en una experiencia afectiva con incidencia política. Esa sensibilidad transversal superó fronteras políticas e ideológicas y obliga al gobierno a retroceder.
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