El G-20. Multilateralismo, poder, insubordinación y realismo

 

En ejercicio de la presidencia del G-20, Alemania ofició su rol de anfitriona del encuentro celebrado en Hamburgo que tuvo como consigna “Conformar un mundo interconectado”. El logo elegido resume los deseos y valores de personalidades como Angela Merkel, Justin Trudeau y Emmanuel Macron, pero está alejado de los pronunciamientos de Donald Trump, Vladímir Vladímirovich Putin, y de la decisión adoptada por el Reino Unido presidido por Theresa May para apartarse del comando de Bruselas.

Epoca de malas noticias para el futuro de la unidad europea

Estados Unidos se salió de curso y es ahora un gigante imprevisible y hasta peligroso, con un liderazgo al que la justicia ha debido ponerle límites. Pero antes, y de modo menos estridente, fue Europa la que anduvo ese mismo sendero. Los costos de ese derrape se miden en que el viejo continente es hoy una presa más vulnerable para las ideas corrosivas de Donald Trump y su troupe de admiradores en el otro lado del Atlántico.

¿Un siglo chino?

Néstor Restivo (Especial para sitio IADE-RE) | En noviembre sesionó en Lima un nuevo encuentro de APEC, el foro de cooperación económica entre países del Área Pacífico, integrado por varios de Asia y por Estados Unidos, Canadá, México, Chile y Perú por las Américas.

I cumbre Celac: Declaración de Santiago

Las Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) conscientes del significado histórico de esta primera Cumbre, que agrupa a todos los países de América Latina y el Caribe en una sola entidad regional, nos reunimos en Santiago, Chile, los días 27 y 28 de enero de 2013, con el propósito de avanzar en la unidad e integración política, económica, social y cultural de nuestra región.

Nobel de la Paz a la UE: ¿un reconocimiento póstumo?

Se ha querido premiar un proceso de integración postnacional que impulsó el resurgimiento de Europa luego de guerras y matanzas. Pero ese ideal atraviesa por su peor momento.

En muchos aspectos el Nobel de la Paz otorgado a la Unión Europea puede leerse como un premio a la ilusión de lo que la realidad debería ser en lugar de lo que en verdad es. Se uniría en esa visión al que se le otorgó hace tres años al recién llegado presidente de los Estados Unidos Barack Obama, un gesto prematuro entonces a los frutos de un árbol que aún no había todavía florecido, como señalamos aquí mismo en su momento, y que después se confirmó claramente excesivo.