Chau TPP, ¿hola Mercosur?

 

El momento llegó: Donald Trump le puso fin a la participación de EEUU en el Acuerdo Transpacífico TPP, que su propio país capitaneaba. Fue a través de un decreto ejecutivo que empalma con su discurso proteccionista durante su asunción, días atrás. Cumple así una de sus principales promesas de campaña en el plano de la política exterior.

“Estados Unidos quiere bases en Ushuaia y en la Triple Frontera”

¿Hay un patrón común que una la política desplegada por Macri y el golpe en Brasil?

–Sí. Hace mucho tiempo que los Estados Unidos buscaban un cambio de régimen en la Argentina y Brasil, dos países que en el 2005 frustraron la conformación del Area de Libre Comercio de las Américas. Procuraron hacerlo por vía electoral. Alcanzaron su objetivo en la Argentina con la victoria de Mauricio Macri. En Brasil no. Dilma Rousseff venció, aunque por pequeña diferencia de votos, el candidato neoliberal Aécio Neves. Pero la crisis económica, la recesión agravada por los errores políticos de la presidenta Dilma Rousseff, la caída de su popularidad, las denuncias de corrupción en la Petrobrás, etcétera, crearon el clima para que la oposición pudiera promover el proceso de impeachment, que todavía debe ser confirmado por el Senado. Sin embargo, el gobierno del presidente provisorio Michel Temer desde luego pasó a actuar como definitivo y a desarrollar una política para atender a los intereses de Washington y Wall Street.

Venezuela: entre el colapso anunciado y la realidad de la calle

Es imposible negar la crisis actual del país, el desabastecimiento de alimentos y medicinas, la inflación, la inseguridad, como tampoco la crisis dentro del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela. Pero es la cartelización político-mediática internacional configurada la que reproduce contenidos mediáticos homogéneos sobre Venezuela y nos ofrece un mapa selectivo de la realidad venezolana, lejos de la realidad misma.

Las vías abiertas de América Latina

Nunca como ahora el futuro de América Latina está tan abierto. Hemos pasado por un momento, especialmente en los años 1990, en que la historia del continente parecía congelada. Se imponía un modelo de forma avasalladora, que pretendía invertir y cerrar ciclos históricos que apuntaban en otra dirección. Ya no más desarrollo económico, sino equilibrio fiscal. Ya no más distribución de renta, sino concentración en manos de los más competentes. Ya no más derecho, sino concurrencia en el mercado. Nunca más Estado, sino empresas.

¿Y el Banco del Sur?

Hace diez años, apenas empezado un boom económico en América Latina, cuando los movimientos sociales y algunos gobiernos progresistas recién llegados derrotaban al ALCA en Mar del Plata y se alistaban a fundar UNASUR y posteriormente CELAC, el Banco del Sur era una de las propuestas económicas más sonadas.

Cumbre de las Américas: panamericanismo y neoliberalismo

Con la CELAC en marcha, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América consolidada y la UNASUR como realidad política tangible, ¿para qué sirve la Cumbres de las Américas, sino para prolongar la puesta en escena del imperialismo y dar riendas a quienes quieren volver a los oscuros tiempos del sojuzgamiento de nuestros pueblos bajo el peso de “los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima”?

Una respuesta de toda la región

La Unasur solicitó al gobierno de Estados Unidos la derogación del decreto ejecutivo firmado el lunes pasado por su presidente, Barack Obama, que declara a Venezuela como una “amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad nacional y la política exterior estadounidense”. También instó a la Casa Blanca a establecer un diálogo con Caracas respetando “el principio de soberanía de los pueblos”. Así lo decidieron los cancilleres de los doce países del bloque sudamericano, que se dieron cita en Quito en una reunión extraordinaria coordinada de emergencia para tratar esta cuestión. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner destacó la respuesta de la Unasur.