Una década de misterio y las nuevas evidencias disponibles

Raúl Kollmann

Los documentos desclasificados de la SIDE abren puertas tanto para seguir la conspiración del atentado como para probar cómo se trabó la investigación. Menem, su ex ministro Corach, el ex Señor Cinco Anzorreguy y el desplazado juez Galeano podrían ir presos por el encubrimiento. Qué se puede esperar del juicio oral.

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1 ¿Existe hoy una pista en la que creen el gobierno de Néstor Kirchner y los investigadores, sobre el atentado contra la AMIA?
Sí. En el equipo del Gobierno que está trabajando en la investigación del atentado los empieza a convencer una pista que se basa hoy en el siguiente elemento:
El organizador del ataque operó desde la Triple Frontera, con el teléfono celular 55-45-975-1161. A ese teléfono, a nombre de André Márquez, se empezaron a realizar llamadas desde el aeropuerto de Ezeiza, el 1° de julio de 1994, y a lo largo de 18 días hubo numerosas comunicaciones desde Buenos Aires –locutorios en el microcentro, cerca de la AMIA y en la avenida Nazca– a ese celular y de ese celular al Líbano –cuarteles de la organización Hezbollah, una llamada a Irán, una a Alemania, una a Nueva York y numerosas a San Pablo. La última comunicación fue el 18 de julio a las 7 de la mañana desde Aeroparque, dos horas y media antes del atentado. Nunca antes y nunca después, es decir fuera de la época del atentado, fue usado ese teléfono ni hubo llamadas desde Buenos Aires a esos destinos. O sea que a través de esas comunicaciones se canalizó la organización del ataque.

2 Cuando se habla de teoría que convence a quienes en el Gobierno trabajan en el caso, ¿de quiénes se está hablando en este momento?
Una de las personas que más ha seguido el caso es Cristina Fernández de Kirchner, de manera que ella está al tanto de esta pista y, según se sabe, está convencida de que al menos debe avanzarse en ese camino. Sobre esa base, el Ministerio de Justicia trabaja en esa dirección coordinando a través de la Unidad AMIA a un grupo de especialistas de la SIDE, la Gendarmería y la Policía Federal. Paralelamente, un equipo de jóvenes del Ministerio de Justicia concurre todos los días a la Policía Federal y a la SIDE a revisar documentación secreta de la época del atentado y han encontrado documentos asombrosos (ver más adelante). En esto participan también familiares de las víctimas. Además, desde el Gobierno se empieza a ejercer una presión sobre el nuevo juez de la causa, Rodolfo Canicoba Corral, quien tiene el expediente desde hace ocho meses.

3 ¿La teoría que hoy siguen los investigadores indica que el atentado fue operado desde Brasil?
Esa es hoy la teoría más convincente. El atentado se planificó en sus últimos detalles en Brasil, fundamentalmente en San Pablo y Foz de Iguazú, aunque el celular a nombre de Márquez también operó en Ciudad del Este, Paraguay. La hipótesis concreta es que los explosivos, un supuesto suicida y los personajes clave que tuvieron relación con el coche bomba fueron coordinados desde Brasil.

4 ¿Quién es el brasileño André Márquez?
No se sabe. Desde noviembre de 2003, o sea hace ocho meses, que se le libraron exhortos a Brasil para que dé información y el país vecino no contestó. La Justicia argentina, es cierto, no hizo tampoco la suficiente presión, pero el Gobierno hace tres semanas le remitió un escrito al nuevo juez de la causa, Rodolfo Canicoba Corral, reclamándole mayor energía en la exigencia a Brasil para que dé alguna respuesta.

5 Según la teoría que ahora siguen los investigadores, ¿quiénes fueron la mano de obra en la Argentina del ataque?
El principal protagonista, según la investigación, fue un colombiano, convertido al Islam, Samuel El Reda. Este hombre vivió en la Argentina entre los años 1989 y 1994, está casado con Karina Saín, una secretaria de quien fuera en ese momento agregado cultural de la embajada de Irán y hombre considerado –siempre en la teoría vigente– clave en el ataque contra la mutual judía. La hermana de Karina Saín está a su vez casada con un hermano de El Reda, Hussein El Reda, quien fue detenido en 1991 –existe una causa judicial– con dólares falsos originados en Irán. En agosto de 1994, un testigo de identidad reservada –el testigo A–, un argentino, islámico, cercano a Rabbani, declaró en la causa que el hombre clave del atentado fue el colombiano Samuel El Reda, a quien ubicó como hombre operativo de la organización Hezbollah. Pero tal vez la prueba en la que se confía más en el oficialismo es que desde uno de los números adjudicados a Hezbollah en el Líbano sólo se llamó una vez, una única vez, en los días cercanos al atentado, a un teléfono de línea en Buenos Aires: 4612-1191. Ese teléfono correspondía a Karina Saín, o sea, la esposa de Samuel El Reda.

6 ¿Dónde están hoy Samuel El Reda, su esposa Karina y sus respectivos hermanos?
Según el informe oficial, viven en el Líbano. Se fueron tras el atentado y están allí.
7 Uno de los cuestionamientos a esta pista –sobre todo
proveniente de los gobiernos de Irán y el Líbano– es que todo
habría sido elaborado por el Mossad y la CIA, que le dictaron las cosas a la SIDE. A todos esos protagonistas les
convendría políticamente que Irán termine siendo condenado por el atentado. ¿Qué responde hoy el Gobierno a esa objeción?
Desde el Ministerio de Justicia contestan: “Los cruces telefónicos fueron hechos por Telecom y Telefónica, no por empresas israelíes o norteamericanas. El testigo A declaró en la Argentina y mencionó un mes después del atentado al colombiano El Reda. La verdad y las mentiras de la SIDE las estamos controlando, al punto que hemos descubierto numerosas irregularidades”. Lo que en el oficialismo admiten, en primer lugar, es que si toda esa historia, que les parece sólida y verosímil, no se logra hilar con domicilios reales y pruebas en Buenos Aires, terminaría siendo una teoría en el aire. El otro elemento que mueve a las dudas es que los datos que surgen de investigaciones de servicios de inteligencia extranjeros son los teléfonos de Beirut, Líbano, señalados como “centrales de comunicación utilizadas por elementos de Hezbollah en América latina” y a los que se llamó desde Buenos Aires. Aun así, insisten en que ese conjunto de comunicaciones, entre el primero y el 18 de julio de 1994, son una pista a seguir, sí o sí, y están seguros de que la investigación del atentado debe continuarse por allí. El Ministerio de Justicia le propuso al nuevo juez, Rodolfo Canicoba Corral, concentrarse en esta pista y el magistrado aprobó ese plan de acción.

8 ¿Hubo una maniobra
política entre los israelíes y el gobierno de Carlos Menem para echarle la culpa a Irán?
En la investigación que el Gobierno hizo entre los papeles de la Cancillería apareció un documento, fechado el 19 de julio de 1994, o sea al día siguiente del atentado, firmado por el embajador argentino en Israel, en el que textualmente dice que el gobierno israelí enviaría al día siguiente, en el marco del contingente de rescate de las víctimas, a un funcionario de primer nivel para que “se coordine una versión unificada de lo sucedido”. Ese enviado israelí, Dov Schmorak, subsecretario de Relaciones Exteriores, hizo pública el 20 de julio, sin que mediara investigación judicial alguna, la versión obviamente coordinada entre el gobierno de Israel y Carlos Menem: “El número uno en la lista de sospechados es Irán. Hay organizaciones como Hezbollah, que están financiadas por Irán”, dijo en conferencia de prensa. De esta manera, Israel y Menem arreglaron para sacar de encima, desde el primer día, la llamada pista siria, que no le convenía a ninguno de los dos protagonistas. A Israel, porque negociaba por esos tiempos con Siria, y a Menem que, probadamente, había hecho promesas electorales sobre provisiónde tecnología militar y atómica a los sirios, además de que mantenía allí relaciones de familia y negocios (ver páginas 4 y 5).

9 Pero ¿existen o no existen pruebas contra Irán?
Los investigadores, entre ellos los de la SIDE, están convencidos de que el agregado cultural iraní, Moshen Rabbani, fue personaje central del ataque e incluso lo ubican cerca de la AMIA en el momento del atentado. Entre esos especialistas, se argumenta que el colombiano, su esposa y otras personas cómplices eran todos integrantes de la organización del iraní Rabbani. Sin embargo, la pista siria no se ha caído para nada, entre otras cosas porque si todos coinciden en que la mano de obra del atentado fue Hezbollah, esta organización funciona en el Líbano bajo protección siria. A esto hay que agregar un hecho relevante y llamativo: Irán, desde la revolución islámica, sólo fue acusado por tres atentados masivos. Los únicos dos exitosos fueron los de Buenos Aires, contra la Embajada de Israel y la AMIA, mientras que el tercero supuestamente fracasó en marzo de 1994 en Bangkok. Lo cierto es que resulta extraña la acusación contra Irán, que no tuvo ni tiene tradición de ataques de ese estilo –sí, asesinatos de opositores– y que, encima, carecía de relaciones con el menemismo, como sí tenían gobernantes e intereses sirios. La pista siria está abierta y sigue sin investigarse como corresponde.

10 ¿Cómo se unen las llamadas de Foz de
Iguazú, el Líbano, los locutorios de Buenos Aires y todos los elementos anteriores con la
camioneta, los explosivos y el atentado en concreto?
Por ahora, los investigadores admiten que no han logrado la ilación, aunque trabajan en ella y creen que pueden conseguir pruebas. El punto fundamental sería el siguiente: los hombres de la Triple Frontera, el colombiano El Reda y el suicida se juntaron en algún momento con el motor utilizado en la camioneta bomba y que estaba en poder del armador de autos Carlos Telleldín. ¿Cómo lo hicieron? ¿En qué domicilio se armó el coche bomba? En el Gobierno sostienen que si la coordinación se hizo desde el celular de Foz de Iguazú y si desde allí se llamó a teléfonos del Líbano, Nueva York, Alemania y San Pablo, los gobiernos de los países de cada una de esas ciudades deben entregar un listado de todas las llamadas que desde esos teléfonos se hicieron a Buenos Aires. Sucede que, supuestamente, para llamar a sus centros en el exterior, los que estaban en Buenos Aires utilizaron una serie reducida de locutorios –el de Telefónica en Maipú y Corrientes, uno de la calle Nazca cerca de la mezquita más relacionada con Rabbani y varios de las inmediaciones de la AMIA–. La pesquisa aquí consistió en verificar los llamados que se hicieron enseguida después desde esos locutorios, pero no detectaron ninguno a un domicilio sospechoso de la Capital o el Gran Buenos Aires. Lo que reclaman ahora los investigadores del Gobierno es que Brasil, Alemania, Estados Unidos y el Líbano contesten exhortos judiciales informando a qué teléfonos se llamaba desde las líneas sospechosas. Si no se ubica ningún domicilio en la Argentina desde el que se concretaron los últimos pasos del atentado, si no se ubica a los colaboradores que operaron en ese o esos domicilios, jamás se podrá hablar de esclarecimiento.

11 ¿Qué elementos se han encontrado últimamente relacionados con la camioneta usada como coche bomba?
A raíz de un decreto del presidente Néstor Kirchner, la SIDE fue obligada a abrir sus archivos, algo que ha hecho en forma limitada. El Ministerio de Justicia y también parte de los familiares concurren diariamente a revisar las 1700 cajas de documentos de la época en que se produjo el atentado. Un documento recientemente encontrado es asombroso. Así se revela que el sospechado empresario de compraventa de autos, que fue dueño de la Trafic que estalló en la AMIA, Alejandro Monjo, le pagó a la Policía Federal 250.000 dólares en efectivo para que en el allanamiento a su agencia y su domicilio sólo se llevaran lo relativo a la camioneta Trafic y no toda la demás documentación que tuviera que ver con otros vehículos y otros negocios. O sea que aparece documentada una coima de Monjo, supuestamente a la Policía Federal y tal vez también a la SIDE. En general, la nueva visión que hoy existe sobre la cuestión de la camioneta es que el poderoso Monjo, Telleldín –que era uno de sus armadores de autos truchos y varios otros hombres ligados a ambos conformaban una especie de organización y Telleldín no se movió solo–.

12 ¿Pero qué tiene que ver toda esa gente con un atentado islámico?
Por ahora nada. Aquí el eslabón que se investiga casi desde el primer día es un sirio libanés, Alberto Kanoore Edul, quien el día 10 de julio llamó a la casa de Carlos Telleldín. Kanoore Edul nunca pudo explicar esa llamada. Es más, antes de comunicarse con Telleldín lo hace también con un tal Alejandro (¿Monjo). En su agenda, secuestrada, aparecen los teléfonos de Rabbani y la de una larga serie de talleres mecánicos, pese a que Kanoore es un empresario textil. ¿Sabía él que, supuestamente, estaba trabajando para el atentado? La idea es que no. Kanoore es más bien un vivillo, un estafador y lo más probable –siempre en la versión que se está investigando– es que haya ofrecido conseguir una camioneta para hacer algo ilegal, un transporte de contrabando, drogas o lo que sea. Eso es evidente porque la camioneta Trafic carecía de papeles.

13 ¿Es cierto que se encontraron las famosas cintas de audio en las que
quedaron registradas las
escuchas telefónicas a Carlos Telleldín de los primeros días?
Es un rumor cada vez más extendido. Esas cintas, asombrosamente, se perdieron tanto en la SIDE como en la Policía Federal. ¿Por qué las hicieron desaparecer? Inicialmente porque allí quedaron patentizadas todas las maniobras de los primeros días, entre ellas los arreglos con Monjo. En las próximas semanas se confirmará la verdad del rumor: las grabaciones no desaparecieron, fueron mantenidas ocultas. “Usted sabe, cuando se hizo el primer informe interno de la SIDE sobre el pago de 400.000 dólares a Telleldín, la conclusión fue que no hubo tal pago. Cuando se abrieron las cosas de verdad, los agentes declararon lo que ocurrió y quedó constatado el pago a Telleldín. O sea que el primer informe fue una mentira. Lo mismo está por ocurrir con las cintas”, le aseguró a Página/12 un funcionario del Gobierno.

14 ¿Entonces cómo se juntan las pistas de la Triple Frontera, el Líbano y la camioneta en Buenos Aires?
Por ahora no se juntan, no le han encontrado la conexión, por lo cual el atentado no está de ninguna manera esclarecido. En la investigación oficial creen que el eslabón perdido podría ser Kanoore Edul, un sirio-libanés, o sea que otro elemento de lo que podría ser la llamada pista siria, que registra un dato llamativo: cuando se lo detuvo brevemente, el hermano del presidente Menem, Munir, llamó por teléfono intercediendo por él ante el juez Galeano, lo que se tradujo en su libertad.

15 ¿Ya se sabe qué carrocería se usó para
el atentado?
Aunque no se pueda creer, la respuesta es no. Está claro que en la camioneta estaba instalado el motor propiedad de Telleldín, pero saber qué carrocería se usó permitiría aclarar las patas de la conexión local. Aunque resulte asombroso, el Gobierno intentaría investigar qué camionetas Trafic fueron robadas y chocadas en 1994 y ver si fue a parar a alguno de los sospechosos. Es insólito que eso se haga con diez años de atraso. Es uno de los mayores fracasos de la pesquisa del juez Galeano.

16 ¿Hubo o no hubo un suicida en el atentado contra la AMIA?
Los investigadores oficiales dicen que sí, pero judicialmente no hay ninguna prueba concluyente. La versión que hoy sostienen los investigadores es que un tal Ibrahim Hussein Brru fue la persona, que entrando por la Triple Frontera, se subió a la Trafic el 18 de julio ymanejó el vehículo hasta la entrada de la calle Pasteur, suicidándose en el atentado. Según los investigadores, a Brru lo llaman en el Líbano el sexto de los mártires, porque fue de los primeros suicidas y porque pertenece a una familia en la que varios se inmolaron. Los investigadores aseguran que la versión oficial del Líbano de que Brru –no está claro que su apellido se escriba así– murió en un tiroteo es falsa. Es más, dicen que realizaron una operación para revisar su tumba en el Líbano y que en esa tumba no reposa cuerpo alguno.

17 ¿El juez Galeano no tenía buena parte de las pistas que ahora se están
investigando en forma oficial?
Sí, dicen los investigadores ahora, pero su postura fue relegar todo lo que no encajaba con la versión oficial que él ya había sacralizado y pagado en forma ilegal con los 400.000 dólares: que la camioneta fue provista por los policías. Por lo tanto, todo elemento que se saliera de esa historia oficial era enviado a legajos separados de la causa central y relegado al olvido. Había hasta un punto horario de discordia: si el domingo 10 de julio de 1994 a las 12 Telleldín le entregó la camioneta a los policías que lo extorsionaban, no pudo haber negociado la camioneta con un enviado de Kanoore Edul el mismo día a las 17. Una de las dos versiones es la verdadera y la otra la falsa. Galeano se jugó y pagó 400.000 dólares por la primera, mientras marginaba –aseguran hoy los investigadores– a quienes sostenían la segunda.

18 ¿Qué dirá el fallo del juicio oral que
seguramente terminará en los próximos sesenta días?
Las versiones mencionan un fallo que será record, como lo fue el tiempo de tres años que demoró el juicio. Se habla incluso de que el fallo tendrá más de mil fojas. Todo indica –y así lo ratifica la mayoría de los que participaron en las audiencias– que los policías serán sobreseídos por el atentado y que se dirá que se armó una historia absolutamente falsa. No obstante, es seguro que los policías serán condenados por toda una serie de extorsiones y delitos comunes que aparecieron nítidamente en el juicio. ¿Será condenado Carlos Telleldín? Nadie lo sabe. Para todos parece un hecho claro que El Enano, como le dicen a Telleldín, mintió reiteradamente y, por ejemplo, nunca dijo de dónde sacó la carrocería sobre la cual estaba el motor y compusieron el vehículo que estalló en la AMIA. ¿La mentira será suficiente para condenarlo como cómplice del atentado? Nadie lo sabe, por ahora. Lo dirán los jueces en el fallo.

19 ¿Existe la posibilidad de que Carlos Menem, el
ex titular de la SIDE Hugo
Anzorreguy, el ex ministro
Carlos Corach, el juez Juan
José Galeano, el ex titular de la DAIA Rubén Beraja y otros
intervinientes en la
investigación terminen presos?
Según la versión que hoy circula en Tribunales, en el extenso fallo del Tribunal Oral habrá una parte medular en la que se dirá qué está probado y qué no está probado del atentado, incluyendo la forma en que se hizo, el vehículo, lo que se sabe de los cómplices y toda la modalidad del ataque. Pero, además, se habla de extensísimos capítulos del fallo destinados a analizar las desviaciones, maniobras y delitos cometidos durante la pesquisa. El punto clave de esta última parte es que el fallo diría que se saque testimonio (o sea copia) de tal tramo para que se abra causa judicial contra Carlos Menem, copia de la parte del fallo para que se abra causa judicial contra Anzorreguy, y así sucesivamente contra los demás mencionados. Esto significa, por ejemplo, que el Tribunal dirá que a Galeano se le deberá abrir una causa judicial por distintos delitos, por ejemplo, relacionados con el pago ilegal a Carlos Telleldín. Versiones de tribunales aseguran que, tras comprobarse en el juicio oral maniobras consideradas escandalosas, la imputación de delitos derivados del fallo del tribunal podrían ser muy graves.

20 ¿Qué dicen en el Gobierno del nuevo juez, Rodolfo Canicoba Corral? ¿Está actuando bien?
Hay cierto malestar. Sostienen que Canicoba tiene la causa desde diciembre y que se le dieron unos meses para que se pudiera poner al tanto. Pero que desde entonces no toma las cosas con energía y se quiere sacar la causa de encima. En principio, está acordado que habrá una fiscalía que se ocupará de la investigación, probablemente a cargo del fiscal Alberto Nisman, uno de los que no fueron desplazados por el tribunal oral. Pero aun así, Nisman está en el juicio, que terminará dentro de dos meses, con lo que se seguiría perdiendo tiempo si el juez no toma un papel más activo. El Ministerio de Justicia le envió, hace dos semanas, un escrito en el que reclama más energía para reclamarles a los países –todos– que no contestan los exhortos que sirven para avanzar en la pesquisa.

21 ¿Puede haber reclamos internacionales más fuertes del gobierno de Néstor Kirchner?
En fuentes del Gobierno se habla de reclamar a Estados Unidos, Brasil, Israel y otros países que abran sus archivos como se hizo, por ejemplo, en el caso de las Torres Gemelas. El objetivo real es tratar de buscar la verdad sobre lo que hubo detrás del atentado: cuestiones de política internacional como el apoyo de Menem a la Guerra del Golfo, negociaciones secretas sobre armamentos y tecnología nuclear, deudas por campañas electorales o simples negocios para beneficios de gobernantes. Ayer, el canciller Rafael Bielsa insistió en que Irán colabore con la pesquisa, pero tras los atentados de las Torres Gemelas y el 11 de marzo en Atocha, seguramente habrá en los archivos de varios países documentación que eche verdadera luz sobre lo que ocurrió en Buenos Aires.

22¿ El gobierno de Néstor Kirchner está haciendo realmente algo por la
investigación del atentado?
La medida más revolucionaria fue la apertura de los archivos de la SIDE y de la Policía Federal y, sobre todo, obligar a los agentes de inteligencia a que declaren en el juicio oral. Los familiares de Apemia dicen que la apertura no es tal y que siguen muchos, tal vez la mayoría, de los documentos ocultos. Otros familiares consideran que los pasos fueron positivos y las 1700 cajas abiertas en la SIDE permiten una primera mirada sobre la que luego podrá avanzarse. Lo que indudablemente permitió la decisión de Kirchner es que se cayera la historia oficial presentada en el juicio oral y se comprobó la trama del pago a Telleldín. Hoy en día hay un equipo del Ministerio de Justicia trabajando y una relación inestable con el juez que, de todas maneras, aprobó el plan de trabajo de la investigación. Por ahora, el caso está lejos, muy lejos del esclarecimiento, siendo que no hay pruebas contundentes sobre dónde se armó la camioneta, si hubo o no suicida, quién y cómo entró al país, cómo fueron los apoyos al ataque y, sobre todo, que ningún protagonista principal está en la cárcel. Todo ello no será fácil de conseguir con diez años de atraso.

Fuente: Página 12