¿Estalla?

Ni siquiera el gobierno puede negar el deterioro socioeconómico. Tras un 2017 que todavía permitía imaginar alguna recuperación, hoy todas, absolutamente todas las variables se alinean en contra: crecimiento (cayó 6,7 por ciento en junio), desempleo (pasó de 7,2 a fin del año pasado a 9,1 en la última medición), salario real (se estima un deterioro de entre 3 y 10 por ciento este año), actividad industrial (disminuyó 7,5 en junio, profundizando el desplome), inflación (se calcula entre 35 y 40 por ciento hasta fin de año) y pobreza (volvió a aumentar) (1).

17ª Carta al Pueblo de Dios

 

El Evangelio del próximo domingo (Lucas 17,11-19) nos muestra a Jesús aliviando los dolores de un grupo de personas, unos leprosos. En el mundo antiguo los leprosos eran profundamente rechazados; eran tenidos como una especie de “muertos en vida”. Lo que piden a Jesús es “compasión”, que es lo que un doliente pide a aquel que puede remediar su situación, y él la pone en acto liberándolos de aquello que es la causa de su exclusión. Así como lo había hecho el profeta Eliseo Jesús cura a un extranjero leproso con lo que Lucas refuerza la imagen de Jesús como profeta y le reitera que su fe lo ha salvado. La particular cercanía de Jesús a los excluidos de la sociedad nos compromete y desafía. Su actitud movida por la misericordia, la particular militancia en favor de las víctimas, es nuestra guía. La actitud profética de Jesús nos exige una responsabilidad profética para denunciar todo aquello contrario al proyecto de Dios en la historia.