Inversión

Ni Mauricio Macri, ni Alfonso Prat-Gay, ni Federico Sturzenegger explicitaron aún cuál es su modelo de desarrollo para el país. Una posibilidad es que no lo tengan. Lo que existe hasta el momento son interpretaciones de las medidas que van tomando y señales fáciles de decodificar como el retorno al FMI, a la cumbre de Davos o la alfombra roja en Casa Rosada para recibir a la Mesa de Enlace y a la Asociación Empresaria Argentina (AEA), con Héctor Magnetto y Paolo Rocca a la cabeza, mientras entidades como la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios emiten comunicados advirtiendo que las pymes están en peligro. Pero no hubo por parte de las autoridades una presentación acabada del proyecto económico en marcha, cuáles serán los sectores y los actores sociales que actuarán como locomotora, y mucho menos cómo impactará esa estrategia en la distribución del ingreso y la justicia social.

“Una gran transferencia a los ricos”

“Las primeras medidas del gobierno de Mauricio Macri son preocupantes: en particular, el recorte permanente en los impuestos a la exportación es una gran transferencia a los ricos, con un gran costo para los trabajadores ordinarios. Cualquiera que sean los beneficios de eficiencia, las consecuencias distributivas y para el desarrollo no pueden ser ignoradas”, señaló ayer el Premio Nobel en Economía, Joseph Stiglitz, en un artículo que firmó junto al economista Martín Guzmán. El economista alertó también sobre los riesgos de la devaluación en los precios internos a través de una suba de los bienes transables (exportables) y los importados y la caída del mercado interno producto de los despidos. “A la vista de las crecientes presiones inflacionarias, el Banco Central probablemente elevará las tasas de interés. Si se hace con cuidado, esto podría reducir la demanda suficiente para restaurar un aparente equilibrio macroeconómico”, remarca. No obstante, alerta que incluso si se dan estas condiciones, el aumento de despidos en distintos sectores donde no haya cuellos de botella lo más probable es que empuje hacia arriba la tasa general de desempleo, y con la inflación sólo domesticada en parte, la actividad caería en un proceso de estanflación.

¿Cuáles son los límites de la derecha en América Latina?

Clima de euforia en los medios de la derecha latinoamericana, después de década y media de sucesivas frustraciones. Creen que pueden volver a ser protagonistas de la historia latinoamericana contemporánea. En los medios financieros y en los medios de información internacionales, hay verdadera euforia.

El ímpetu con que actúan en Argentina y en Venezuela puede dar la impresión de que saben hacia dónde quieren ir, que tienen la clave del futuro de nuestras sociedades, que se han renovado al punto de poder volverse fuerza hegemónica en la región. Critican a los gobiernos progresistas, como si se tratara de un ciclo agotado, al cual ellos se proponen suceder y superar.

Los efectos de la internacionalización y extranjerización de los grandes grupos empresarios argentinos

 

Este trabajo integra una serie de investigaciones del Cefid-Ar sobre la fuga de capitales, un fenómeno que desde los años setenta se ha convertido en una restricción estructural para el desarrollo de la Argentina. Entendida, en forma amplia, como la salida de capitales de residentes de un país originada en el intento de escapar de regulaciones estatales o de la consecuencia de políticas públicas (Epstein, 2005), la fuga alimenta cadenas de riqueza globales, (Seabrooke y Wigan, 2014), mediante las cuales la generación de valor en los países en desarrollo se transforma en una masa de utilidades localizada fuera de ellas, generalmente en jurisdicciones que brindan beneficios tributarios y secreto financiero.

Neogerencialismo

Pocas veces, si es que alguna, un gobierno argentino o incluso uno latinoamericano tuvo tantos CEO, gerentes o hasta algún propietario de empresa en el gabinete.

Shell, General Motors, Lan, Wall Mart, Eki, Freddo, Farmacity, Telecom, JP Morgan, Citibank, Correo Argentino, Grupo Macri o Corporación Puerto Madero son algunas de las empresas locales o extranjeras, sólo las más conocidas, entre las cuales los gobiernos de Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta reclutaron a sus ministros y otras máximas autoridades.

Primeras señales de un gobierno neoliberal

Las recientes elecciones demostraron un fortalecimiento del sentir democrático de todo el pueblo argentino. Más allá de los apasionamientos propios de toda campaña electoral, cabe destacar la normalidad con que se han desarrollado los comicios y la transparencia garantizada por el Estado.

El resultado nos indica que la sociedad argentina está hoy representada por mitades. Aunque el escaso margen del ganador no es un dato adicional, lo cierto es que hay una nueva fuerza política de signo marcadamente contrapuesto al modelo actual, que iniciará una nueva etapa en la vida política nacional.

Todos con el culo en la pared

Perdón por el exabrupto popular. Machista y políticamente incorrecto. Lo admito. Por eso, recalculo (disculpas, otra vez): partamos, antes que nada, con la satisfacción de que estemos celebrando una nueva elección en plena democracia. Bien por nosotros. Nada ni nadie nos va a bajar de la convicción de que por acá, por estos imperfectos pero perfectibles medios y estos saludables fines, pasa nuestra posibilidad de construir una sociedad en unión y libertad. El que gana gobierna y el que pierde se la banca.

El valor del miedo y el coraje

Se habla en los medios de comunicación hegemónicos, de una supuesta campaña del miedo armada para atemorizar sobre los riesgos de un posible triunfo de Mauricio Macri en el ballotage del próximo 22 de noviembre. Son los mismos medios que nos convocaron a no temer e incluso valorar el golpe de 1976 y las políticas neoliberales de endeudamiento, privatizaciones y destrucción del aparato productivo en los noventa. Su complicidad «tranquilizadora» allanó el camino de quienes arrasaron los derechos humanos, sociales y políticos de los argentinos.

“No hay contradicción entre inclusión y calidad”

La brutal pregunta del candidato Mauricio Macri (“¿qué es esto de universidades por todos lados?”), sumada a anteriores manifestaciones despectivas y la actual falta de precisiones por parte de ese espacio político en materia de educación, ciencia y tecnología llevó a que distintos representantes del sector manifestaran su repudio y preocupación, no sólo dentro de sus ámbitos de estudio y trabajo sino también en plazas y parques del país.