La crisis francesa se complica con un escándalo

El escandaloso affaire "Clearstream" sigue paralizando a Francia. En un nuevo capítulo, el ministro del Interior Nicolas Sarkozy se presentará -a su pedido- ante los jueces el jueves próximo como "parte civil", ante las denuncias anónimas que lo involucran en la recepción de comisiones de una venta de fragatas a Taiwan por la empresa Thompson y una cuenta secreta en el exterior. El próximo a declarar puede ser el primer ministro Dominique de Villepin pero a requerimiento de la justicia. Fuente: Clarín

Un denunciante anónimo preciso en un "dossier", enviado entre mayo y junio del 2004 al juez Renaud Van Ruymbeke, una lista de políticos y miembros de los servicios secretos franceses que transfirieron fondos en Clearstream, una caja compensadora de fondos en Luxemburgo. La misma lista que el entonces canciller y hoy premier De Villepin ordenó supuestamente investigar en el 2004 y que ahora ha desatado un escándalo que conmueve al gobierno francés.

La base de la controversia es porque el general de contraespionaje Philipe Rondot dijo a la justicia que De Villepin le pidió -cuando era canciller en 2004- que investigara a Sarkozy. Un político de su mismo fila conservadora, con quien el pretendía competir en las elecciones presidenciales del 2007 y proyectaba ya entonces ser presidente de la UMP, el partido de gobierno, contra la voluntad del presidente Jacques Chirac.

Pero la presentación de Sarkozy como "parte civil", afectada por las calumnias del denunciante anónimo, se remonta al 31 de enero del 2006 y en esa condición ha pedido ser convocado por los jueces financieros Henry Pons y Jean Marie d'Huy, que llevan el caso que ha tomado de nuevo actualidad cuando se filtraron las declaraciones del general Rondot a la justicia en el diario Le Monde 10 días atrás. En ellas, el militar sostenía que De Villepin lo había instruido investigar a Sarkozy bajo órdenes directas del presidente Jacques Chirac. Así nació el escándalo Clearstream version II, a 10 meses de las elecciones generales francesas.

En este galimatías de intrigas palaciegas, que no respeta los mecanismos tradicionales de toma de decisiones, Sarkozy tampoco fue un inocente en su presentación judicial. Pretendía al ser parte afectada "tocar" en el escándalo al menos a De Villepin y arrastrarlo en una caída y si podía, al presidente Chirac.

En medio del actual escándalo Clearstream, el ministro y abogado Sarkozy ha pedido ser recibido por los jueces cuando la reputación y credibilidad del primer ministro está por el piso. Todo en medio de un debate donde el premier trata de asegurar que "jamás" ordenó la investigación de su colega y que solo fue mencionado en la famosa reunión del 9 de enero del 2004 del entonces canciller con el general de contraespionaje "como ministro del interior".