Juan Gelman eligió "boludo" como la palabra que representa a los argentinos

El término "boludo" fue incluido como uno de los términos más autóctonos de la Argentina, para conformar el Atlas Sonoro que se elabora en el marco del VI Congreso Internacional de la Lengua Española que finaliza hoy en Panamá.

La propuesta vino de parte del poeta argentino Juan Gelman, quien definió a esta palabra como "un término muy popular y dueño de una gran ambivalencia" que ha venido perdiendo el sentido insultante pues referencia a una persona tonta, estúpida o idiota a la vez que se emplea entre amigos, casi como un comodín de complicidad, según el autor de Cólera Buey y ganador de los premios Cervantes y Juan Rulfo.

Así, "boludo" integra el atlas diseñado por una veintena de escritores de países hispanoamericanos y Estados Unidos, junto a cibernautas que van añadiendo sus sugerencias en el blog "Papeles Perdidos" del diario español "El País", responsable de la iniciativa.

La idea surgió como un homenaje a la diversidad del español -al que definen como una lengua polifónica, policéntrica y en expansión- sobre cuya riqueza y preocupaciones disertaban unos 200 expertos en Panamá, señaló el periódico español, que convocó a narradores, poetas y ensayistas del mundo hispanoablante para que elijan el vocablo que mejor refleja a su país.

Allí, otros argentinos proponían alternativas, como quilombo (o su versión "al vesre": bolonqui), asado o mate, entre otras.

La convocatoria se realizó en coincidencia con la presentación de la edición digital del Diccionario de Americanismos publicado por la RAE y la Asociación de las 22 Academias de la Lengua, el cual reúne más de 70.000 entradas y 120.000 acepciones, sinónimos y variantes que pueden consultarse en la Web.

"Vaina" en Colombia, "comodín universal que para todo sirve" en palabras de Laura Restrepo; "sinvergüenza" en Panamá, "sustantivo de la infinitud y, en consecuencia, de la libertad absoluta" para Carlos Wynter Melo; o "pinche" en México José Emilio Pacheco, "epíteto derogatorio, que degrada todo, normaliza y vuelve aceptable una furia sin límites contra algo que nos ofende y humilla pero no podemos cambiar", puede ser un empleado, la suerte, un policía, "o lo que a usted se le ocurra".

El Atlas se completa con acepciones como la "yapa" en Ecuador, "algo adicional, un regalo" según Gabriela Alemán; o "pija" en Honduras, adjetivo, verbo y sustantivo que define al órgano sexual y "se ha convertido en una palabra pijuda, es decir muy buena, porque con ella expresamos desde entusiasmo a la indiferencia, pasando por el enojo y estados alterados de conciencia", señala María Eugenia Ramos.

Para Bolivia, Edmundo Soldán eligió la palabra "jailón" ("alguien de la high society, y la connotación suele ser negativa". Para Chile, Antonio Skármeta, "patiperro" (los que quieren "romper límites abandonamos nuestros lares con frecuencia tras vagas ensoñaciones")..

Por Paraguay, José Reyes optó por "curuvica" ("de origen guaraní con sufijo español, se trata del pequeñísimo fragmento resultante de la trituración de algún material sólido").

De Uruguay, Claudia Amengual dijo "celeste" ("una marca de la identidad nacional uruguaya"). En Venezuela, Rafael Cadenas prefirió "bochinche" ("fiesta escandalosa, luego desorden, alboroto, tumulto y después pasó al ámbito político").

En Costa Rica, Carlos Cortés eligió "tuanis" ("al sustituir la e por la a y la o por la i se crean tuani -bueno-, peli -malo- y muchas más. Tuanis es todo y nada").

De Cuba, Wendy Guerra propuso "asere" ("la nueva generación de cubanos refiere a asere y «asere que bolá» como el saludo más popular y común que ya nos distingue en el mundo").

Álvaro Pompo, de España, aportó "contradiós" ("un coloquialismo que se usa para designar un disparate"). Y desde los Estados Unidos, Sergio de la Pava sumó "parqueadero" ("de origen sospechoso en el spanglish o, mejor, el espanglish ").

La Gaceta - 7 de noviembre de 2013