Escándalo, teorías conspiranoides y festejantes

No hacía falta el escándalo desatado el viernes, al que habrá referencia sobre el cierre de estas líneas, para acordar que hay signos preocupantes en la marcha oficial.

La pregunta, y su complicada respuesta, es qué intensidad se les otorga a hechos en particular y, sobre todo, cómo se los vincula con la caracterización general no sólo del Gobierno, sino de la etapa que vive nuestra aldea y el mundo global.

Acerca de las diferencias en el seno del Frente de Todos

En este texto se mencionan, entre otros, a Alberto Fernández, Sergio Massa, Cristina Fernández y Máximo Kirchner, Felipe Solá y Alicia Castro, Gustavo López y Eduardo Valdez, Ricardo Aronskind y Mempo Giardinelli. También, movimientos de mujeres, personas con discapacidad, pueblos originarios, cooperativas, presos políticos, CGT y se distingue comunicación y política de políticas de comunicación. Asimismo, hay propuestas que contribuyen a la confusión generalizada.

Que nadie se enoje

En las últimas semanas parece haberse afianzado una percepción generalizada sobre el rumbo de la política argentina que podría resumirse en “es lo que hay”. A más de un año de gestión parece que hay que comenzar a aceptar que el gobierno que hay, es el que hay. Que no se trata de errores de comunicación, o de errores de política, detrás de los que transcurre el gobierno “deseado” o “esperado”. Parece que ya hay que asumir que la comunicación que hay, es la comunicación, que la política que hay, es la política.  

La palabra esperada

El viernes 17 de diciembre, una semana antes de la llegada al país de las primeras trescientas mil dosis de la vacuna Sputnik V, en un acto en La Plata, la lideresa del Frente de Todos, Cristina Fernández de Kirchner, pronunció el discurso con más definiciones desde que hace un año asumiera el nuevo gobierno encabezado por el Presidente Alberto Fernández.

    El método y la época

    El Frente de Todos (FdT) fue un “contrato electoral” exitoso. Exitoso porque ganó, pero antes de eso, porque le permitió al peronismo construir un canal de diálogo con la Argentina “líquida”. Ese conglomerado flexible que no forma parte de las dos minorías intensas, que cohabita el centro del espacio político, que pendula y define elecciones en el sistema político. La Argentina aspiracional. 

    ¿70 años de Peronismo o 111 años de liberalismo?

    Para disimular el desastre del tercer experimento neoliberal se repitió hasta el hartazgo que los “70 años de peronismo” son causa y origen de todos los fracasos del país. Ezequiel Adamovsky muestra que este eslogan borra el análisis de clase y el enorme peso que tuvieron las políticas ortodoxas en nuestra historia económica: 111 de los 166 años de la vida institucional organizada estuvieron dominados por el liberalismo. “Acaso sea hora de volver a evaluar las opciones políticas no tanto por su sigla partidaria, sino según cómo se orientan en cada momento en el eje derecha/izquierda”, dice.

    Chau

    Se van.

    Después de cuatro años, se van.

    Dejan al país peor de como lo recibieron. En crisis económica. Con recesión, inflación, devaluación, pobreza, desempleo y endeudamiento.

    Los límites del consenso

    Existe un reacomodamiento de las distintas fracciones de capital en pugna por la hegemonía del bloque dominante. El proyecto de Juntos por el Cambio se trata de uno altamente conflictivo. Al de Frente de Todos, los sectores populares le demandarán recomposición de ingresos.