Estado productor y promotor

En artículos previos nos hemos referido a la necesidad de complejizar la matriz productiva argentina mediante un desarrollo tecnológico autónomo en el que el Estado ocupe un rol central. Estado productor y Estado promotor, liderando un conglomerado de pymes e instituciones del sistema nacional de C&T.

Los usos políticos de la corrupción en la Argentina en los años noventa

A partir de los años noventa, la corrupción se ha convertido en una cuestión socialmente problematizada en la Argentina. En efecto, el tema concita interés no solo en los medios de comunicación y en la ciudadanía, sino también en el propio ámbito científico. El presente trabajo analiza la vinculación entre neoliberalismo y corrupción. La hipótesis central es que la instalación de la corrupción en la agenda pública, así como la concepción particular que predomina sobre ella (centrada en la corrupción pública en desmedro de la corrupción privada), se encuentran motorizadas por el neoliberalismo.

Regulación estatal

Desde el punto de vista de la economía, el principal rol del Estado es establecer las reglas de comportamiento de todos los sectores de la sociedad, en una situación de la historia en que existen dos tipos de regulaciones, una generada por los mercados y otra establecida por el Estado (que lo hace en nombre del bien común), y si bien trabajan en forma conjunta, es el Fisco el responsable final al ser el depositario de la administración y, por ende, el que debe fijar las pautas y la estrategia de crecimiento económico y mejora del nivel de vida de la población.

Plan económico

En el sistema económico que vivimos, no es la ausencia de una capacidad objetiva que deba resolverse con el incremento de la riqueza, sino que es la consecuencia de una matriz de profunda desigualdad en la distribución, de ahí que es clave que el Estado, como guarda de los derechos sociales e individuales, articule modos de intervención en el proceso de producción y distribución del ingreso nacional para asegurar el crecimiento económico, con mejoras en la asignación de recursos y de gastos, y que a la vez preserve el medio ambiente, lo que se denomina desarrollo sustentable.

Una estrategia para sostener la actual alianza política y profundizar el cambio estructural

El objeto de análisis es el conjunto de actividades mediante las cuales los sectores populares garantizan su supervivencia en un contexto de globalización que ha empobrecido a grandes segmentos poblacionales en todo el planeta y generado una economía a tres velocidades por sus diferenciales de productividad. Se plantea que en este contexto las estrategias para mejorar la eficiencia de la economía, si no involucran a los sectores populares y tienen un fuerte apoyo estatal, terminan atentando contra ellos y sus posibilidades de supervivencia. Se debe estimular con políticas el aumento de la complejidad general de la economía y concomitantemente eliminar rentas especulativas de las otras velocidades al tiempo que se garantice un sistema de empleo y previsional que asegure ingresos dignos y protección a los miembros de la Economía Popular. El proyecto nacional ha avanzado en el sentido de lo planteado, pero los límites han estado dados por los problemas estructurales difíciles de superar. Se propone una serie de instrumentos de intervención del Estado generales y en las cadenas de valor para que a la Economía Popular no se le haga tan difícil su existencia.

Linchamientos, sociedad y Estado

Los “linchamientos” concretos a los que hoy asistimos han sido precedidos por muchos años de linchamientos mediáticos. Se ha construido una otredad negativa desde los aparatos de formación de sentido común; la figura del delincuente subversivo que habilitó el silencio sobre los campos de concentración de la dictadura militar, ha sido reemplazada por la del “pibe chorro” el que supuestamente entra por una puerta y sale por otra. Pero la demagogia punitiva ha calado tan profundo en nuestra sociedad, capilarizando a todas las clases sociales (los vecinos organizados de Rosario son laburantes) que se han generado condiciones de enunciación para llamar justicia por mano propia a lo que claramente es homicidio calificado. Ahora, muchos se rasgan las vestiduras clamando por el Estado ausente, y los políticos en campaña utilizan oportunistamente el tema para posicionarse. Pero cuando desde el gobierno nacional se intenta hacer una reforma de la Justicia, hay quienes dicen que “se invade la división republicana de poderes”.

Década ganada para todos

Muchos economistas siguen fascinados por el Equilibrio de Nash como una muy buena solución en la Teoría de Juegos, en la que ningún jugador tiene incentivos para modificar individualmente su estrategia. Algo así como un escenario en el que todos están contentos sin deseos de seguir disputando un cambio sobre el acuerdo establecido. Este desarrollo, que gozó hasta de un Premio Nobel, ha sido puesto en uso para muchos fines: en resolución de conflictos, en acuerdos laborales, en arbitraje internacional. Quizás, ahora este pacto de todos felices, de una década ganada-ganada, para los unos y para los otros, para las mayorías populares y para las transnacionales (y burguesías nacionales cada vez más relacionadas transnacionalmente) es lo que desea-anhela buena parte de los poderes económicos dominantes para América latina. Un pacto que implique implícitamente una promesa de no disputa en el futuro. Quizás así, el capital esté buscando su nuevo punto de equilibrio de Nash posneoliberal, entendiendo que de esta forma, a través de este nuevo estadio estable propuesto desde sus posiciones aún dominantes en la región, se pueda lograr un escenario muy favorable para sus tasas de ganancia sin tener que dejar de ser positivo para las mayorías. El objetivo puede que sea un nuevo círculo virtuoso que concilie posneoliberalmente los intereses inter clasistas.