Empieza la loca carrera por los suministros

La irrupción de la alemana E.ON en el duelo energético español ha pillado a muchos por sorpresa y tiene muchas lecturas tanto políticas como económicas, pero el trasfondo quizá más importante sea la búsqueda de suministros. Francesc Sánchez Fuente: El Inconformista digital

E.ON es el resultado de la fusión en el año 2000 de dos grupos industriales alemanes, fuertemente participados por capital estatal, VEBA y VIAG. E.ON vendió gran parte de sus activos industriales ajenos al sector energético y empezó a comprar rápidamente empresas de gas y electricidad fuera de Alemania. Once son los países en donde está presente, dividiéndose sus operaciones en cuatro grandes mercados: 1. el mercado centroeuropeo (en el que se integran Alemania, Holanda, Hungría, República Checa, Eslovaquia y Suiza), 2. el mercado del Reino Unido, 3. el mercado nórdico (en el que se integran Suecia y Finlandia), y el mercado norteamericano del Midwest (en el que opera principalmente en el estado de Kentucky).

Finalmente existe la división E.ON Rurhgas dedicada exclusivamente al transporte del gas en Europa. Esta ultima, independientemente de lo que suceda con Endesa, es la que va a tener mayor implicación en nuestro país.

El 8 de Septiembre del pasado año, las alemanas E.ON y BASF firmaron un acuerdo con el gigante ruso Gazprom para construir una de las mayores obras de ingeniería que se han hecho hasta la fecha, el gasoducto del Norte de Europa. La joinventure creada bajo las siglas de NEGP ?y de la que es directivo el ex presidente alemán Gerhard Schroeder?, pretende hacer llegar el gas de Rusia occidental ?procedente de la región de Kaliningrado? a Alemania y el Reino Unido atravesando el mar Báltico; omitiendo así los cánones e inconvenientes que tienen los actuales gasoductos que atraviesan Ucrania.

No obstante, estos inconvenientes que los rusos han encontrado en Ucrania y que fueron resueltos de forma implacable por el Kremlin con el cierre de los suministros hacia este país, incomodaron de manera considerable a los europeos cuando la presión del gas también descendió en sus países. La Comisión Europea alertó sobre la necesidad de la creación de una política energética común y de la búsqueda de fuentes de suministro alternativas. La preocupación por éste descenso en la presión en las tuberías, los altos precios del petróleo y el gas, el debate emprendido nuevamente sobre la cuestión nuclear en algunos países, y la incapacidad de ponerse los europeos en nada de acuerdo, es lo que probablemente haya llevado a que E.ON fije sus ojos en la puerta sur de Europa para los hidrocarburos.

Esta puerta sur que en Argelia tiene su principal botín esta dignamente defendida por la Entidad con sus empresas de gas y petróleo (Repsol, Gas Natural y Enagas). El actual gasoducto que llega a España desde Argelia a través del estrecho de Gibraltar, en los próximos años será reforzado por uno de nuevo que llegara a la península sin pasar por las aguas del reino alauí, evitando así el pago del actual canon. El transporte de gas argelino será nuevamente reforzado y distribuido, tanto en España como en Italia, con los grandes metaneros que se están construyendo.

La visión de E.ON es la de hacer llegar el gas de Argelia hacia Francia, Alemania, y donde haga falta interconectando sus gasoductos con la red española; diversificando así las fuentes de suministro de los países del norte, hoy muy dependientes del gas ruso, y logrando hacerse de paso con un gran negocio.

Lo que sucede es que esto mismo lo podría hacer también el grupo resultante de la unión de Gas Natural y Endesa. Me atrevería a decir que probablemente desde hace bastante tiempo ?por supuesto antes de la contra-OPA lanzada por E.ON sobre Endesa? esta visión de abastecer la Europa de más allá de los Pirineos con el gas de Argelia ya formaba parte de los planes establecidos.

La otra gran baza que E.ON obtendría con la adquisición de Endesa sería el mercado latinoamericano, considerablemente rico en hidrocarburos y en número clientes. El gas boliviano, peruano y venezolano, fácilmente podría fluir por gasoductos hasta Chile, Brasil y Argentina; o con mayor dificultad ?pero igual de realizable? hacia los EEUU, donde E.ON ya ha puesto algunas piezas.

E.ON es una empresa gigante que tiene una visión inteligente de conjunto para todo el territorio europeo, y prácticamente para todo pedazo de tierra y mercado que se le ponga por delante, lo que le sobra es la soberbia. Su creación por la fusión de las dos principales empresas de energía alemanas es un calco de la operación que La Caixa quiere realizar en España; el estado alemán, que participa directamente del capital de E.ON, la ha blindado ante cualquier compra extranjera, incluso se ha reservado el vetar cualquier operación que vaya en contra de los intereses alemanes.

La semana pasada las francesas GdF y Suez se unieron por decisión del ejecutivo francés, considerando éste que el sector energético es estratégico para la economía francesa, y evitando así cualquier tipo de OPA extranjera. El gobierno español bien haría en seguir el ejemplo francés y alemán aunque de ello se derive una sanción por parte de una Comisión Europea, que si hemos de juzgar por los hechos necesita una seria reflexión.

La irrupción de E.ON en el mercado español y sus ansiadas fuentes de suministro y abastecimiento son cuestiones negociables, como también lo es de negociable la articulación real del mercado económico europeo, inclusive la integración de los mercados energéticos de los países miembros. Lo que es innegociable es que el estado, por mucho que en el pasado los diferentes gobiernos hayan sido incapaces de proteger nuestros intereses ?y por el empeño que ponga la derecha de este país en que esto continúe de la misma guisa?, no solo ha de velar por los intereses de los ciudadanos y las empresas españolas, si no que ha de garantizar las fuentes de abastecimiento y suministro que tiene nuestro país.

Independientemente de ésta operación y de lo que suceda, lo que parece evidente es que esta liga de estados europeos que en su momento se creó bajo la teoría y el papel, a la hora de la verdad está fallando. Se ha iniciado una loca carrera por las fuentes de abastecimiento y suministro de los hidrocarburos, que puede hacer a los gobiernos replantear las bases mismas de la vigente Unión Europea.