El humo: un impacto democrático / Claudio Lowy*

Claudio Lowy*
Los ciudadanos de los grandes centros urbanos estamos padeciendo un impacto ambiental negativo originado en un proceso productivo, en forma pareja y democrática: el humo nos afecta a todos. Aunque es cierto que los sectores sociales de mayor poder adquisitivo pueden defenderse mejor de esas consecuencias. [size=xx-small][b]Artículos relacionados:[/b] .Buenos Aires rodeada de humo / Antonio Elio Brailovsky[/size]

Hay múltiples factores que convergen a que estemos padeciendo el humo:

• Razones culturales: el fuego es desde hace mucho una técnica de manejo de malezas en el sector rural. Con impactos positivos en el corto plazo, como el rebrote de pasto mas apto para la ganadería, y negativos como la perdida de la biodiversidad tanto de vegetales como de animales, tanto micro como macro flora y fauna; y los consecuentes impactos negativos en la degradación del suelo y la pérdida de su capacidad productiva. Cabe recordar que el uso del fuego no está legalmente prohibido ni regulado, mas allá de la resolución provincial y de las autorizaciones administrativas tomadas en forma coyuntural.
• Razones económicas: la sojización de la producción agraria, promovida tanto por la demanda y el precio internacionales, como la falta de políticas de incentivo a otras producciones, genera la reconversión de pasturas para ganado a producción sojera. Esto hace que las vacas que pastaban en esas pasturas, se deban trasladar a otro lado; ese otro lado disponible en Entre Ríos, son las tierras de las islas; en las islas hay un ecosistema que no es eficiente como pastura; para transformarlo en eficiente, es necesario sacarlo, y reemplazarlo por pasturas. Lo que el productor y la gente de campo tiene más a mano, que conoce y es mas barato es el fuego.
• Razones políticas: el traslado de ganado a las islas, incluye un proceso que tiene sentido económico si tiene una cierta envergadura, y es posible si se tiene acceso a tierras de las islas; el usufructo de grandes extensiones de tierra en las islas requiere de un poder que no pareciera estar al alcance de los productores en general.
• Razones climáticas: la humedad, la niebla y la escasez de vientos convergen para que el humo, generado en grandes cantidades por la coyuntura cultural, económica y política, no se eleve ni se disipe. Además, la orientación de los escasos vientos desplaza esos humos hacia los grandes centros urbanos, y hacia las autopistas más importantes.

Si cualquiera de esos factores no estuviera presente, el humo no nos afectaría. En el corto plazo, cuando soplen vientos que disipen el humo, la sociedad y los medios dejarán de preocuparse por el tema, hasta que más adelante, eventualmente, vuelva a pasar.
El humo tiene un impacto inmediato, afecta a una gran cantidad de población, de una manera que no está adecuadamente evaluada, pero que seguramente incluye impactos en el bienestar de las personas, el daño a la salud, especialmente en las personas que tienen afecciones en las vías respiratorias, dolores de cabeza, suciedad en la ropa y en la infraestructura.

Que se puede hacer?

Se puede hacer algo? Sí; se pueden hacer cosas en forma inmediata y en forma preventiva.

• En forma inmediata: detectar los focos de incendio y tratar de apagarlos. Detectar cuales son los campos donde mas se genera el humo, vía satelital por ejemplo, identificar a los titulares de la actividad y actuar en consecuencia. Que es lo que pasa con esta propuesta? Si se levanta viento, y se lleva el humo, el tema desaparece de los medios, deja de tener relevancia social y política, y todo el esfuerzo fue en vano (políticamente hablando).
• En el mediano plazo: cambiar la cultura del uso del fuego como técnica de control de malezas y plagas; incetivar otras técnicas productivas; la valoración de la diversidad natural de los ecosistemas productivos; promover la diversidad productiva, tanto en lo que se produce, como en las técnicas utilizadas para producirlas.
Para ello son necesarias políticas públicas. Cada productor, por mas grande que sea, es responsable sólo de una fracción del humo, es decir, de una fracción del daño, cuya causa queda así diluida. No se puede esperar que cada productor se autocontrole y aplique técnicas adecuadas que a precios de mercado le causan perjuicios, si no hay una política pública que integre y valores ese proceso y autocontrol.

Llama la atención que los mismos sectores sociales de la misma provincia que protestan justificadamente por el impacto ambiental de la pastera Botnia en Fray Bentos, parecieran ser indiferentes ante el impacto ambiental que generan los incendios generados por productores en su provincia, que impactan a otras localidades, pero de su propio país.

Otros impactos ambientales generan también fuertes impactos sociales. Por ejemplo, las inundaciones causadas por las ondas de crecida extraordinaria de los ríos. En estas inundaciones tienen cada vez mayor importancia lo que se hace aguas arriba de las cuencas: técnicas inadecuadas de cultivo, deforestaciones. Como sociedad, nos ocupamos menos de las inundaciones que del humo, porque la inundación ocurre mucho después de esas causas que las incentivan y mucho más lejos. Además, los afectados son mayoritariamente sectores sociales de bajo poder adquisitivo.

El impacto del humo, y de los problemas ambientales en general, ocurren en nuestra sociedad, porque se privilegia la ganancia privada en dinero, en el corto plazo, sin considerar la relación con el bienestar de la gente. El Estado, que tiene la responsabilidad originaria de regular estas relaciones, no lo hace en forma adecuada; ni tampoco aplica políticas para prevenir estos impactos negativos.

Más allá de los daños y molestias del humo, y de la necesidad de resolverlo y prevenirlo, es una oportunidad para pensar en como planteamos la relación con el sistema ambiental que rodea y contiene a nuestro sistema social.

*Master en Desarrollo Humano Sostenible

En Realidad Económica también publicó:

Medio ambiente y desarrollo sustentable: algunos aspectos económicos y políticos
Lowy, Claudio R.
Año de Publicación: 1995 / Número de Revista: 132

Tasas ecológicas y tasas financieras
Lowy, Claudio R.
Año de Publicación: 1992 / Número de Revista: 110