La guerra mundial “híbrida” y el asesinato de Soleimani

El último ataque de Estados Unidos a Irán ejemplifica una nueva forma de hacer la guerra en plena crisis del orden mundial. Esta ofensiva de nueva generación tiene carácter político militar e incorpora, como elemento novedoso, el desarrollo en todos los frentes: económico, tecnológico financiero y comercial, informativo, psicológico y virtual. Es el actual horizonte de la estrategia norteamericana para producir cambios de regímenes contrarios a sus intereses, y tiene como núcleo objetivo a la tríada del mal: China, Rusia e Irán.

No termina, hasta que termina

Primero los hechos: Irán lanzó poco mas de una decena de misiles (4 fallaron;) contra la base Al Asad, la más grande dentro de Irak donde se encuentran alojados las tropas estadounidenses. Hubo otro cohete que impactó en el aeropuerto de Erbil en el Kurdistán iraquí que al parecer no fue lanzado por los propios iraníes sino por milicias locales aliadas.

Escenarios complejos en una región compleja

Levar las situaciones al límite para luego retroceder, dar señales contradictorias que sólo crean confusión y profundizan la volatilidad de escenarios marcados por intervenciones armadas y guerras de sanciones como estrategias preferenciales, parecen ser la tónica de la actual política exterior de los Estados Unidos, acompañada por un profundo desprecio por el Derecho Internacional y los acuerdos firmados.

Mayor escalada belicista en Medio Oriente

En la noche del 20 de junio pasado, Trump, estuvo, según sus propias declaraciones, a punto de atacar a Irán, cuando dos de sus buques petroleros comerciales en el Golfo de Omán, fueron atacados. No obstante, al parecer, un análisis de costo-beneficio, pesó más y el mandatario yanqui retrocedió. Luego, tuvimos la destrucción de un dron espía yanqui que estaba violando espacio aéreo iraní. En ese momento Irán cantó victoria ya que desafió a Occidente señalando que intensificará su programa nuclear, que no les tiene miedo a las sanciones comerciales y que iba a responder a cualquier incursión militar.

Un Vengador en Jefe

Lo más sorprendente fue la transparente audacia con la que nuestros líderes pensaron que podían nuevamente confundir a sus legisladores. Bienvenido sea el fin de la relación especial. Qué momento incómodo; no se lo puede describir de otra forma. Alguna vez Líbano, Siria y Egipto temblaban cuando Washington hablaba. Ahora se ríen. No sólo tiene que ver con lo que pasó con los estadistas del pasado. Nadie se creyó que Cameron fuera Churchill ni que ese hombre tonto en la Casa Blanca fuera Roosevelt, si bien Putin es un Stalin aceptable. Se trata más de una cuestión de credibilidad; nadie en Medio Oriente toma ya en serio a Estados Unidos.

Una vez más el crimen de la guerra

Ante la inminencia de una intervención militar en Siria, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos adhiere a la postura de la Cancillería argentina al rechazar cual­quier tipo de acción bélica en ese país del Medio Oriente.

Tal como lo hemos expresado en anteriores oportunidades frente a situaciones de crisis como las que hoy atraviesa la humanidad, es indispensable apelar a todos los me­canismos de la diplomacia y la política en el orden internacional, para dirimir los con­flictos sin derramamiento de sangre, preservando la vida por sobre todas las cosas.

Lo que las potencias no investigan

¿Votará otra vez el Parlamento británico sobre la intervención militar en Siria? El pasado jueves, la Coalición Conservadora liberal demócrata cosechó una contundente derrota que, según admitió el mismo primer ministro, David Cameron (foto), ante la Cámara de los Comunes, clausuraba el debate. “Estoy a favor de una intervención en Siria, pero el Parlamento ha hablado”, dijo el primer ministro. ¿Asunto terminado? Aparentemente no.

El discurso que Obama tiró a la basura a último momento

El siguiente es un borrador no enteramente corroborado de las apreciaciones que Barack Obama tenía planeado hacer el fin de semana, al anunciar un ataque a Siria. Fue encontrado en un recipiente de basura, fuera de la Casa Blanca, poco después de que el presidente cambió de rumbo y decidió buscar el apoyo del Congreso

Compatriotas estadounidenses, me dirijo a ustedes esta noche porque por orden mía Estados Unidos ha comenzado un ataque punitivo contra las fuerzas del presidente Bashar al-Assad.

Esa obsesión por mentir

No hay pruebas; “Si las tienen, que las muestren”, dijo Vladimir Putin. No las mostraron ni lo harán, sencillamente porque no existen. Igual que en 2003, cuando difundieron la escandalosa mentira de las “armas de destrucción masiva” en Irak para justificar la destrucción de un país que, todavía hoy, sigue sumido en un interminable calvario de dolor y muerte. Ahora repiten el libreto, a favor de una población domesticada, propensa a aceptar los argumentos más absurdos –el “consenso prefabricado” del que habla Chomsky–, tales como aquel que reza que Siria constituye una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos.